lunes, 18 de noviembre de 2013

PACO DE LUCÍA EN EL SODRE

El programa del concierto de Paco de Lucía 
Fui a ver a Paco de Lucía, “el mejor guitarrista flamenco del mundo”-como dice el programa. Por cierto que lo es. La actuación con su septeto fue impecable.
Llegué bien temprano, mucho antes de que empezara el espectáculo. El Cuque decía que viajaba en ómnibus para sacar tema para sus crónicas, ya que ese medio de transporte le permitía observar más y mejor, y yo,  que soy una copiona, cuando llego temprano a los espectáculos también me dedico a lechucear el entorno.  Así que aquí plasmaré algo de lo que observé.
Me llamaron mucho la atención las vestimentas dispares.  Vi mujeres con tacos altos, peinadas y maquilladas, con vestimenta como para una fiesta, y otras a las que se le notaba a la legua que ni siquiera se habían dado una duchita reparadora- era un domingo caluroso- y cargaban la famosa “mochila- camello” a la espalda. De cerca despedían un tufillo sospechoso mezcla de pelo sucio, sudor y menstruación. El mismo contraste en los atavíos masculinos. Los había de traje y corbata, algunos de camisa negra-por afuera del pantalón-  y otros  de vaqueros rasgados, de coleta, moño o rastas, barba, bigote y championes. Hasta vi uno con un gorrito playero que se dejó puesto durante todo el espectáculo.


Bob Marley y el León de Judá-  ¿Las rastas que vi anoche, serán por motivos religiosos o dictados de la moda?

Cero perfume. Ni siquiera el de un jaboncito Dove o Astral  que les hubiera venido muy bien. El olor similar al de las mujeres, (sin el de la menstruación, pero lo compensaban con el de vinacho). - Hay mucha “onda Frente Amplio” -dijo una muy paqueta señora que conversaba con otra en el hall del  SODRE-.
Cuando los empleados comunicaron  que se podía pasar se  dividieron las aguas: la paquetería fue para las plateas, el resto nos encaramamos en  las alturas. Los astronómicos precios de las entradas  no me permitieron pagarme una  platea, así que lamenté no haber ido con los vaqueros gastados.  De  un lado se me sentó uno de  moño con vaqueros rotos, y del otro un vejestorio de calzas y pelo largo abundante y sin rebajar. Lo único que faltó fue la matera, porque la mochila concurrió y fue al piso.
Antes de empezar el espectáculo hubo un vídeo del Contador Enrique Iglesias, agradeciendo a la concurrencia por haber colaborado con la “puesta a punto” del Espacio Lorca, ya que lo recaudado tendrá esa finalidad. El Contador Iglesias, fue lo único que vi grande. A Paco de Lucía, y su septeto, aún con los lentes puestos, los vi en miniatura. Nunca había estado “tan arriba”. Eso sí;  los pude escuchar que era lo más importante, pero no puedo negar que   me hubiera gustado tener una posición mejor para apreciar al bailaor  que  aunque lo vi diminuto fue espectacular.
De todas maneras, aún desde las alturas,  pude apreciar las virtudes de Paco de Lucía y de sus músicos- entre los cuales hay un uruguayo- todos destacadísimos en sus  interpretaciones.
No dejan tomar fotos, así que la que acompaña esta nota es la del programa. Una lástima.



domingo, 10 de noviembre de 2013

MI ABUELA POSTIZA: LA NONA LUCÍA

Matambre a la sidra 
Yo no conocí a mi abuela materna,  según me contaron, falleció cuando mi madre tenía apenas tres meses. Recuerdo que mi madre solía mostrarme una única foto que tenía de ella y me decía que yo era muy parecida. A mí me gustaba mirar a esa joven de pelo y ojos claros, vestida a la usanza campesina europea, que sonreía vagamente. Con los años y las mudanzas la foto se me perdió. En cambio   tuve  una abuelita postiza,  que era la madre de mi madrina, de quien tampoco tengo fotos, pero sí muchos recuerdos gratos.
 
"Niños envueltos" con arroz 
La nona Lucía era italiana y había venido al país con su esposo, con quien vivió en Uruguay trabajando día y noche, como solían hacerlo los emigrantes, pero un día, lamentablemente, él se enfermó y murió y  Lucía quedó sola con una numerosa prole para criar. Los hijos varones más grandes salieron a muy temprana edad a trabajar de canillitas-vendedores de diarios- y ella quedó a cargo de un hotel de emigrantes o sea lo que se llamaba en la época, una pensión,  con los más chicos y las niñas. En total  creo que eran nueve o quizás habían sido más, porque tengo entendido que alguno había muerto en la primera infancia. Algunos hijos fueron músicos. A las hijas las fue casando una a una, en lo posible con otros tanos o hijos de tanos. Su política con las hijas mujeres era muy clara; cuando algún “gavilán” se acercaba a alguna de las jóvenes  dando vueltas en una ronda que se llamaba “dragoneo” la que salía a la puerta era la abuela Lucía que entablaba  un diálogo más o menos  así,- según lo que ella misma me contaba-:
-¿Osté de dónde e’?
Ahí el pescado “in fraganti” declaraba, de tal o cual lugar. Si era italiano, mejor.
¿Y qué hace todo’lo día  por acá?
 Otra vez, el pobre contestaba, que le gustaba tal o cual de las muchachas etc. Apenas tenía el nombre de la cortejada la llamaba a la puerta y les decía a los dos:
-Buono- ahora osté’ viene  lo’ día’, marte’, jueve’ e sábado; de 9 a 10; por un tiempo…… Depué’ la bambina se prepara pa’ casarse. Nada de calentá siya por mucho tiempo… ¿Capishe?
Así me relataba cómo había hecho para casar a “las muchachas”. Obviamente,  para que ninguna de ellas apareciera con ninguna “sorpresa” antes del casorio, la nona realizaba una cobertura de vigilancia que ya la quisiera  tener actualmente el Ministro del Interior.
Sus consejos eran también sumamente prácticos, y no tenía ningún reparo en dármelos.
-¿Vo tené algún dragón? Me preguntaba cuando yo andaba por los trece o catorce años.
-Va bene. Vo, de acá pa’ rriba decá que toque nomá –señalaba la zona del pecho…..- pero de acá pa’bajo ¡nada! Decía enérgicamente señalando las adyacencias del vientre, mientras yo me ponía de todos colores.
- Depué’ que se case. ¿Oíte?  Depué’  que se case,-figlia mia- enfatizaba-  que toque todo lo que quiera ante’ ¡No! y largaba una carcajada sonora.
-“Niente, niente, niente” ante’ de casarse ¡no! Era la consigna.
Otro consejo- que tenía un tono  similar – a su peculiar modo, claro, se refería a la conquista del hombre. Más bien al “hacerse querer” que es al fin y al cabo, lo que   más se  aprecia en la vida. (Al menos, yo, lo que siempre busqué fue  eso: “hacerme querer”.)
Al hombre- decía socarronamente- cuando te casá’ hay que conquistarlo por acá- señalaba el bajo vientre,- depué’ acá,- y señalaba el estómago e’ dopo llegás acá y señalaba el corazón.
Ese era el camino ideal: sexo,  estómago,  corazón.
 
Postre "Manjar del cielo" ¡También aprendí a  hacer postres! 
Donde quiera que estés nona Lucía, ¡gracias!…….Hace muchísimos, muchísimos años que… ¡aprendí a cocinar!







domingo, 3 de noviembre de 2013

LA PELÍCULA SOBRE HANNAH ARENDT

Barbara Sukowa la actriz que encarna a Hannah Arendt en la película

Las personas que leen mi blog saben de mi gusto por los trabajos biográficos  hechos  con seriedad y dedicación, por eso entenderán que  fui a ver la película “Hannah Arendt” apenas se estrenó. Está basada en  un período  de la vida de la teórica y política alemana de origen judío que pudo huir a los Estados Unidos, donde logró vivir - “apátrida” desde 1937-  hasta que consiguió  la ciudadanía estadounidense en 1951. Sobre este hecho-doloroso para todos los judíos que quedaron en esa condición- ella dirá: “Las personas eran ingresadas por sus amigos en campos de internación, y por sus enemigos en campos de concentración.” Su caso no fue único y aislado. Yo tengo muy presente el caso de la escritora Irene Nemirovsky  que murió lamentablemente en un campo de concentración, en Auschwitz, lo mismo que su esposo. Sus hijas se salvaron por la intervención de amigos de sus padres e incluso una maestra que las escondieron hasta lograr asilarlas en los Estados Unidos. Con ellas se llevaron  una maleta con las obras de su madre. Las que lograron la fama después de muchos años. Me acordé de Irene porque ella también fue tildada de “antisemita”-por la descripción excesivamente “realista” que hace de los judíos en sus novelas. Hannah Arendt también fue considerada “antisemita”.  ¿Por qué?
Hannah Arendt consiguió ser enviada a Israel  como reportera de la Revista The New Yorker, para presenciar el juicio que se le hizo a Adolph Eichmann –capturado y detenido en Argentina por el servicio secreto israelí “El Mossad” en 1960 -y a raíz de este hecho escribió un libro que resultó muy polémico, muy discutido y probablemente NO entendido en forma cabal que se llamó: “Eichman en Jerusalén” – “Un informe sobre la banalidad del mal”.
Yo leí fragmentos de este libro y no me quedó la impresión de  que Hannah Arendt hiciera una “defensa” de Eichmann  ni que su postura filosófica que llamó “la banalidad del mal” haya sido “antisemita”. Lo que ella afirmó fue que Eichmann no le pareció “un monstruo” sino un  tipo  corriente, y mediocre que creyó- y fue lo que sostuvo hasta que lo condenaron a la horca- que “cumplió las órdenes de sus superiores”. No se le pasó ni remotamente por la cabeza desobedecerles. Hizo lo que le mandaron; tampoco  reflexionó sobre las órdenes que le dieron.  Las cumplió lisa y llanamente sin ningún tipo de cuestionamiento, ni reflexión crítica, ni remordimientos.

Adolph Eichmann en el juicio  

Arendt  también fue muy criticada por mencionar a algunos judíos que- en el campo de concentración- asumieron el papel de “líderes” y también “cumplieron” órdenes, sin pensarlas ni cuestionarlas- obedeciéndolas- lo mismo que hizo Eichmann-  a quien Arendt consideró un hombre común, probablemente con afán de trepar socialmente siendo un “instrumento”  eficaz y llevando a cabo “la técnica de gestión” que le pedían sus superiores. En resumen: Arendt lo que sostiene es que Eichmann no estaba loco, ni era un psicópata, era un tipo del montón que SIN PENSAR, NI CUESTIONARSE, es decir sin motivación maligna, cumplió escrupulosamente  con lo que le encomendaron.
 ¿Acaso no hicieron lo mismo los militares que torturaron, vejaron, robaron niños, enajenaron identidades, humillaron a más no poder a los que no pensaban como ellos? Lo que sostiene Arendt es que son culpables, -no los exime de la culpa-; merecen el debido castigo,  pero han  sido: “operarios”, “obreros” obedientes dentro de un sistema que no cuestionaron con determinados valores inculcados pero NO pensados.  Tampoco se preocuparon por las consecuencias de sus actos. Se cumplían “por mandato de superiores”. (La tan famosa y también debatida y llevada y traída en nuestro país “obediencia debida”.)
De la misma manera- siguiendo el razonamiento de Arendt- el gobierno francés le negó la ciudadanía a ella y a otros que no la tenían, como  fue el caso de la misma Nemirovsky que había recibido educación superior en la Sorbona, hablaba, escribía y leía en francés como si fuera su lengua materna porque la había aprendido desde temprana edad con su institutriz francesa- la madre rehusó ocuparse de ella y también se negó a albergar a las nietas cuando sus padres fueron asesinados-.
Es decir, Arendt aunque fue acusada por muchos judíos-incluso por  sus amigos más íntimos  de “antisemita” , en realidad, no defendió a Eichmann que indudablemente merecía la muerte por ser culpable de “no haberse cuestionado ni pensado” que lo que hacía estaba mal.
De la vida personal se destaca su relación amorosa con el filósofo Heidegger de indudable influencia en su pensar  y la cálida relación afectiva  con su  segundo esposo Heinrich Blücher.
En la película, el papel de Hannah Arendt-una mujer de gran fuerza espiritual y de gran tozudez- lo encarna impecablemente  la actriz Barbara Sukowa.
No les comento  más nada. ¡Vayan a verla y después me cuentan ustedes!