lunes, 22 de julio de 2013

PERÚ POR SIEMPRE PERÚ CONSEJITOS PRÁCTICOS PARA DISFRUTAR DEL VIAJE

La clásica posta del Machu Picchu, lo único novedoso es que la saqué yo
Anduve dando vueltas y más vueltas para ponerle título a esta crónica. En un principio me había gustado mucho: “Perú, vale un Perú” pero al “googlear” para ver si estaba o no utilizado el título, constaté que hay una página web  de lineamiento turístico que se llama así, por lo tanto, ni modo.
Al  final, no muy conforme del todo me decidí  por “Perú por siempre Perú”. La razón es que  fui por segunda vez y me he dado cuenta de que no se agota en un paseíto turístico estándar  realizado por una agencia. Perú tiene valores culturales extraordinarios y deberíamos pasar más de quince días en cada lugar para decir que  conocimos algo.
AQUÍ  VAN LOS CONSEJOS COMENTADOS:
 En primer lugar: como los aviones son  tan incómodos, hay que elegir  alguna compañía con “vuelo directo”. El año pasado fui exitosamente por TACA. Este año fui por LAN y –lamentablemente- al hacer conexión con Santiago de Chile, el viaje- sobre todo el de la vuelta- se volvió interminable. Además, es absolutamente necesario lograr los asientos más adecuados. Los “air bus” son eso: “ómnibus del aire” por lo cual se viaja como en los susodichos de tierra: apretados como sardinas en lata, con el agravante de no poder moverse ni para ir al baño porque los capitanes, con el asunto de que hay que atravesar la cordillera y los avioncitos se mueven como cocteleras,  se encargan de mantenernos atados a los asientos durante toda la travesía. Lo mejor es viajar en asientos que den al pasillo, porque en alguna distracción del capitán y/ o azafatas, se puede hacer una escapadita al baño. Los peores son los asientos que dan a las ventanillas porque como están alineados   de a tres, para salir hay que molestar a dos personas. Lo ideal  es viajar con otros- de a tres, claro- y lograr que nos complazcan y nos pongan juntos. Hay asientos “preferenciales”.  Son los que están en la puerta de emergencia, y los primeros después de la clase “A”. Es difícil conseguirlos,  pero no imposible. El arreglo tiene que hacerse   ANTES de pagar porque después no hay  remedio. Insistan. Tampoco se  dejen engatusar con la idea de que “los ponen unas horas de espera para la conexión en la sala VIP” porque la VIP de VIP no tiene nada, salvo comida y bebida, y ustedes no son seres para carnear. Además no es nada aconsejable comer como bestia antes de viajar. Vi a unos cuantos vomitando en las consabidas bolsitas de  papel por haberse atragantado desaforadamente  con todo lo que había en la VIP. Las sillas VIP son cuadradas y te dejan el queteconté  ídem, además si intentás estirarte en alguna, una empleada con cara de pocos amigos te dirá que no se permite echarse en las poltronas, que te dirijas a la sala donde  hay apoyapiés.  Cierto. Hay sala con apoyapiés, sí,  con las mismas incómodas poltronas cuadradotas  pero tan helada que cualquier ser humano sensible desiste de inmediato el placer de  poner las patitas para arriba.
Si el guía acompañante se pone   medio impertinente y se empecina en no dejarte usar el baño  en el momento apropiado- es decir cuando tenés necesidad- no le hagas caso. Andá cuando lo necesites, y, además, decile que ESO no se debe ni puede prohibir de ninguna manera. Imponete. Es cuestión de salud.
Los trámites de migración son –para variar- sumamente burocráticos. Hay que exhibir en cada uno de los hoteles el famoso papelito con el sellito de entrada  y la cédula o el pasaporte que serán  fotocopiados rigurosamente cada vez que te muevas. Entre hotel y hotel perdí el papelito. La transportista me hizo el trámite, pagué la multa y después anduve “atada”  durante todo el viaje a la documentación; reclamaba su devolución apenas era  fotocopiada. Ojito: No basta con haber entrado; en cada hotel se certifica que una es turista y que se queda durante tantos o cuantos días con X excursión.
Muchos hoteles tienen restaurante pero son “tempraneros”, así que si por alguna circunstancia después de un paseo se llega tarde, -como nos pasó a la vuelta de Machu Picchu-,  es conveniente traerse algo para comer en la habitación porque de lo contrario, habrá que salir  a buscar algo para hacer boca.
Otro interesante arreglo a realizar con respecto a los hoteles es obtener la posibilidad  de un late checking out.  De esa manera se evitará  tener que quedarse un montón de horas sin derecho al uso de la habitación. ¿Por qué?  Porque  “despachan” a las 9 de la mañana- con mucha suerte a las 10- pero vienen a buscar a las 15 horas. Un verdadero disparate. Para el que quisiera,  mediante el pago de un importe adicional, habría que asegurarle el uso de la habitación hasta-por lo menos- un par de horas antes de salir.  El año pasado lo logré. Este año, no. Por eso lo enfatizo ahora en estos consejos.
Después de llegar y tomar posesión –en todos los sentidos- de la habitación en el hotel- hay que sortear otro inconveniente: NO HAY BIDÉLcopio textual lo que dice la   RAE:
Del fr. bidet, caballito).
1. m. Recipiente ovalado instalado en el cuarto de baño que recibe el agua de un grifo y que sirve para el aseo de las partes pudendas.
 
Bidé "clásico"
¡Clarito! ¿No? Mi padrino que trabajó en la construcción, recién llegado de Italia, fue uno de los primeros en  instalarlos en Uruguay. Según él, como nadie los había visto antes, se empezaron a instalar con las canillas contra la pared, pero él, que sabía lo de “caballito”, pensó siempre que la forma de instalarlo debería haber sido al revés: con las canillas “a mano”-para manejarlas con comodidad y no desde atrás- y,  para usarlos montados-precisamente “a caballito”.  Lo cierto es que el adminículo para nosotros, los rioplatenses, es de rigor. Por algún lado leí que hay otras culturas que no lo usan porque consideran  que el chorro de agua tibia puede ser excitante para las mujeres. Yo confieso que nunca lo usé con esos torvos y malignos fines y sigo sin entender que se prescinda de ellos en sofisticados hoteles 4 o 5 estrellas. En algunos he visto que ponen una perversa ducha manual. No la adjetivo así porque pueda ser excitante-aunque quizás lo sea,  en este mundo donde Alessandra Rampolla exhibe impúdicamente  tantos   chichitos sexuales nunca se sabe-  sino porque cada vez que se la intenta usar, la muy hija de puta hace lo que quiere. Tiene y actúa con vida propia. Te moja la ropa, el pelo, el reloj, los lentes, las toallas, la ropa interior que dejaste en el perchero, el cepillo y la pasta de dientes, el secador de pelo, la jabonera, todo. Menos el culo.
¿Solución? Toallitas húmedas de bebé. Absorbentes, delicadas, perfumadas.  “No es lo mismo aserrín que pan rallado”, pero ayudan.
También pueden plantearse otros inconvenientes, como el de que la caldera del hotel se rompa y te tengas que bañar con agua helada  en la congeladísima  mañana o noche cusqueña. El guía acompañante que llevaste de Montevideo, no te dará pelota y te dirá que “las calderas se rompen”. Así nomás, por lo tanto, las mismas toallitas húmedas que solucionaron tu problema de “falta de bidé” también te auxiliarán cuando te resistas a una ducha  helada. Todo sea por Perú, que bien vale la pena.
Después de estas pequeñeces, -al fin y al cabo, a estas alturas, tenés que saber que los cronopios NO viajan sin inconvenientes-, dedicate a disfrutar de Perú, que tiene tanto para mostrarte.

Los city tour son todos interesantes, pero estoy segura de que el  Museo Larco Herrera  acaparará tu atención con una extraordinaria colección de objetos de  oro y plata del Perú, pero sobre todo por la apabullante colección de arte erótico. Allí verás con ojos asombrados que en materia de sexo, no hay nada nuevo bajo el sol. Los Incas lo sabían muy bien. La guía te dirá que las esculturas se refieren a la fertilidad, y tú la escucharás con mucha atención tratando de que tu semblante no exhiba ninguna muestra de incredulidad  o protesta enmascarada, como: “¡Qué fertilidad ni fertilidad eso es sexo anal!”
Otra cosa buena de  este museo es que pude usar -adecuadamente- el correspondiente gabinete higiénico femenino.  En otros lugares, me metí al baño masculino por confusión con algún sofisticado y ambiguo símbolo indicador. Acá estaban bien claritos. No me cupieron dudas.
 
Hasta un cronopio como yo pudo distinguir para dónde ir
Cuando vayas a Cusco tendrás que aclimatarte convenientemente a la altura. Lo mejor es tomar té de coca, -no en ayunas por favor- llevar agua para tomar durante los paseos, y comer liviano. Hay muchas tentaciones en las comidas y bebidas, pero la discreción y no salir en exceso de lo habitual te librará de retorcijones y otros malestares digestivos.  A la noche, en la cena, podrás pedirte el trago estrella del Perú y cenar con él: UN pisco sour. UNO SOLO. Si cometés la imprudencia de tomarte dos o  tres te irás,-lamentablemente-  gateando hasta tu habitación. Además, a cada uno de los de  la excursión que te encuentres por los pasillos le tendrás que explicar con cara de circunstancias que la exposición al sol durante el día te puso roja como un tomate. Por favor: no vayas a confesar  que son los dos o tres pisquitos  que tenés entre pecho y espalda.
De Cusco se dice que es un “museo al aire libre” y es verdad. Todas las obras que quedaron de los incas son asombrosas. El guía local te va a dar muchas explicaciones que son más bien suposiciones. Vos mirá, deleitate  con lo que ves, admirá la extraordinaria labor de inteligentes seres humanos que existieron antes que vos, y pensá por un momento en lo vano de todas nuestras estúpidas preocupaciones sin sentido.
 
En plena etapa de admiración
Para ir a Machu Picchu no te recomiendo-de ninguna manera- el tren EXPEDITION- que fue el que nos llevó a nosotros-, porque está bastante destartalado. Al punto de  que a dos compañeras se les mancharon los gabanes con grasa de máquina que había sobre las mesas y posa brazos. La verdad  es que por ese accidente, como compensación, nos dejaron volver en el tren  VISTADOME- que no está tan venido a menos-donde ofrecen una merienda presentable, bailes  y un entretenido show de modelos. Ese es el tren que tenés que elegir.  Lo mejor es que lo tomes  en la estación Poroy-que queda a unos 20 minutos del Cusco-no desde Ollantaytambo, por favor,  porque queda mucho más lejos y hay que hacer una hora y media en el incómodo  y trastabillante micrito, más otra hora y media de tren.  En el VISTADOM saliendo de Poroy,   la travesía dura tres horas, pero es cómoda,  entretenida, placentera, y con un paisaje inigualable para ir fotografiando. No te dejes engañar. Acordate: VISTADOME desde Poroy. ¿Ta?
En el VISTADOME con el Saxra o Sajra-"diablo cascarrabias"-

Como en el tren no te dejan viajar con una maleta grande y solo te permiten un pequeño bolso de viaje, tenés que seleccionar en Cusco, cuidadosamente, la ropa que vas a llevar. Yo cometí la estupidez de llevar únicamente los pantalones que tenía puestos. Como el hotel de Aguas Calientes, quedaba en un bajío, me los embarré completamente, los tuve que lavar, y pagar para que me los secaran. Como resultado, tuve que estar en paños menores en la habitación hasta que la empleada- con el connotativo nombre de Milagros- me trajo la prenda seca. Obviamente por este inconveniente me perdí el pisco sour de bienvenida y una  vuelta por el pueblo de Aguas Calientes. Cronopio, cronopio, buenas salenas, baila tregua y catala.
Machu Picchu es indescriptible. Además de la energía que se respira, es un lugar de ensueño. Bien vale la pena sufrir estos inconvenientes.   Así  se   aprende a viajar. Algún día lo haré por mi  propia cuenta,  con más  conocimiento de causa, sin más intermediarios que los necesarios, seleccionando cuidadosamente destinos, hoteles y paseos.
Perú, por siempre Perú.
  
Mujeres tejedoras en un comercio del Shopping limeño

sábado, 22 de junio de 2013

MERECIDÍSIMA DISTINCIÓN A EDUARDO GALEANO

Eduardo Galeano al comienzo de su exposición
(Sobre “El libro de los abrazos” Eduardo Galeano.)
"Creo que un autor al escribir abraza a los demás. Y éste es un libro sobre los vínculos con los demás, los nexos que la memoria ha conservado, vínculos de amor, solidaridad. Historias verdaderas vividas por mí y por mis amigos, y como mi memoria está llena de tantas personas, es al mismo tiempo un libro de "muchos"... Es un equívoco que ha fragmentado los lazos de solidaridad, que ha condenado a este mundo de finales de siglo a tener hambre de abrazos, a padecer de soledad, el peor tipo de soledad: la soledad en compañía. Es el mismo proceso que se manifiesta con la pobreza.”
El 21 de junio de 2013, en la Sala Julio Castro de la Biblioteca Nacional, nuestro querido Eduardo Galeano recibió una distinción de la Academia Nacional de Letras, en ocasión del Día del Libro,  por su producción como trabajador y explorador de la cultura.
En esta oportunidad, gracias a la diligencia de la Sociedad de Profesores de Idioma Español (SPEU)  y a la Asociación de Profesores de Literatura del Uruguay (APLU),  que me enviaron por mail la noticia, pude asistir a tan emotivo acto.
La meritoria y vasta labor de Eduardo Galeano como explorador de la cultura-como a él le gusta más que lo llamen-   fue premiada con  una placa de bronce que fue realizada por Gustavo Serra, con un diseño de Francisco Matto.
El académico Pallares que  habló sobre la obra de Galeano,  risueñamente al pasar  dijo que tenía pocas páginas  escritas con letra grande. Yo me temía un extenso discurso estructuralista, pero fue muy  fiel a su consigna y realizó una exposición somera y muy acertada.
A Galeano siempre es un placer escucharlo. Leyendo sus propios textos o –como en esta ocasión- hablando de  su labor. Fue –como siempre- elocuente, certero, y enternecedoramente humano.
En la concurrencia, sin lugar a dudas, asistieron varias personalidades, entre ellas otro espectacular explorador de la cultura que tanto nos deleita con su música y sus programas: Daniel Viglietti.
Juntos: Dos de nuestros más prestigiosos exploradores culturales Eduardo Galeano y Daniel Viglietti

Mucha gente esperó la ocasión para saludar a Galeano que con paciencia infinita firmó libros, y con su proverbial simpatía y don de gentes repartió  besos y abrazos. Una joven  que se sentó a mi lado, me dijo que  en la Feria del Libro de Buenos Aires, había esperado seis horas para lograr acercarse. No sé si lo pudo lograr esa vez en que Galeano fue rodeado como si fuera  una rutilante  estrella de rock-  pero  en esta ocasión, sí - estábamos en la primera fila, sentadas a poquitos metros, en una ceremonia cálida y hasta si se quiere íntima-    por eso me decía-  muy contenta -  a cada momento: “nunca lo tuve tan cerca”.
Galeano firmando mi ejemplar de "Los hijos de los días"

Yo también me animé. Obtuve  su firma, y una foto en la que estoy con los pelos alborotados- me saqué el gorro- y boquiabierta como de costumbre. Felicísima-también- porque como dijo la joven-“nunca lo había tenido tan cerca”.

Querido explorador: muchísimas gracias por  habernos  entregado tu inolvidable  universo luminoso.

martes, 11 de junio de 2013

FUERA DE FOCO

"FUERA DE FOCO" pero con Rosa Montero....
En estos nuevos entornos virtuales, tenemos oportunidad de acercarnos más a los  cronopios-esos seres surrealistas que creó Cortázar hace ya muchos años, pero que siguen aún dando sus vueltas por el  mundo-. ¿Cómo son? Físicamente Cortázar no nos da muchos detalles, apenas  que son verdes y húmedos-vaya una a saber porqué- sin embargo, sabemos bastante en cuanto a sus  actitudes y andanzas.  Todo cronopio que se precie, sabe que siempre que viaja, tendrá que sortear obstáculos y dificultades. No importa cuánto se afane para que las cosas le salgan bien. Los inconvenientes están en su “mapa genético”-por llamarlo de alguna manera-
En las redes, vamos tratando/ conociendo distintas personas. Por ejemplo: en facebook, en el Club de Libros de Rosa Montero, formamos una heterogénea pandilla de “fans”. No únicamente de sus libros, porque ella- que es muy generosa-,  nos cuelga los artículos que escribe en El País, y las crónicas de los periodistas sobre sus publicaciones.  Creo que ya lo conté por algún lado, pero no acá. Yo me acerqué al Club, cuando ella pidió que subiéramos una foto –nuestra- de diez años atrás y otra de la actualidad-. Me pareció una idea simpática. A veces nos gusta ver cómo hemos cambiado según lo atestiguan las fotos. Subí  una de 1995, y otra del 2011- el año que hizo la convocatoria- Creo que fue al día siguiente que me contestó algo así como: “en la foto actual, tienes la mirada llena de vida”. ¿Quién es capaz de no derretirse ante una frase como esa? Empecé a participar. Los territorios virtuales indudablemente son diferentes a los reales. No se trata de una “segunda realidad” sino de otra forma  de interrelacionarse.
 Hay  “fans” que  estaban- y aún están- “escudados” en nombres de fantasía- seudónimos- y fotos de chirimbolos, mariposas, dibujos animados, personajes de la historia, y un sinfín de objetos que no nos muestran a la persona tal cual es. En esos casos tenemos que imaginarla, o adivinarla. ¿Rubia, morena, pelirroja, alta, baja,  gorda, flaca, de mediana edad, o jamona como yo?  Me parece que la idea es cuidar/se para que sus fotos o sus gustos no sean publicados en “vivo y en directo” y no se sepa de ellos más de lo que quieren divulgar. A mí no me preocupa que los que acepto en plan de amistad vean mis fotos, o lean lo que escribo, siempre y cuando se mantengan en un ambiente de respetuosa y mutua camaradería. Tampoco me preocupan las diferencias de edad,  porque fui profesora muchísimos años y  aprendí a relacionarme cómodamente tanto con los jóvenes como con los mayores. En este grupo-dicho sea de paso- creo que soy una de las más “grandes”- como dicen los argentinos para “alivianar” la notoriedad de la vejez-. La verdad es que no me intranquiliza  porque nos ha unido  una pasión común: la lectura. Todos somos lectores “adictos”. Los libros de Rosa, por supuesto, pero dos por tres, “saltamos”-como también lo hace ella- de un libro a otro,  de ella misma o de  otro autor. Hemos tratado-vanamente- de mantener cierta cordura. Imposible.
Conociéndonos con Mirta en "La Giralda"- con los libros de Rosa "Historias de mujeres"-

Constituimos una pandilla heterogénea. Yo creo que la mayoría somos “cronopios”. Hay- cómo no- algunos famas y esperanzas, que no  son ni malos, ni mejores. Simplemente, son distintos: ordenados, meticulosos,  cuidadosos, severos guardianes. Nos increpan, nos dan tironcitos de orejas, nos llaman al orden. Y nosotros, nos divertimos tirándoles piedritas de colores. ¿Qué quieres tú? ¿Que sea una meticulosa  con todo puesto en cada uno de los casilleritos? ¡Jajajaja! ¡No me hagas reír, por favor! ¡Los casilleritos fueron hechos para reírse, evadirlos y divertirnos!
Un buen día, nos enteramos de que se iba a celebrar la Feria Internacional de Libro en Buenos Aires. ¡El sábado 4 de mayo estaría Rosa hablando de su último libro y  firmando ejemplares!  ¿Tú fuiste alguna vez? No. ¿Y tú Laura? Yo sí. ¿Vamos Mirta?  Vamos.  ¿Cómo nos reconocimos las uruguayas? Nos dimos cita en el Bar “La Giralda”, enfrente al Hospital Pereira Rosell. Como nunca nos habíamos visto, nuestro talismán de presentación fue  el libro de Rosa “Historia de Mujeres”.  ¿Y con la argentina Laura? No vive en Buenos Aires, Capital, sino a 300 kilómetros de allí, en una localidad que se llama Lincoln. Hubo paro de micros pero ella llegó igual en uno privado. ¡Nos encontramos en la Feria! Pasamos una tarde sensacional, hicimos cola para escuchar a Rosa, hicimos otra  para verla en el stand donde nos firmó los libros y finalmente con Laura, la argentina, terminamos esa noche cenando  en “La Casa de Aníbal Troilo”.
Mirta, Laura y yo-finalmente reunidas en la Feria del Libro de Buenos Aires-

¿Por qué llamé a esta crónica “fuera de foco”?  En el comienzo escribí sobre los viajes de los cronopios y sus múltiples peripecias y en otro párrafo conté sobre la heterogénea pandilla de “fans” del Club de libros de Rosa Montero. Como buen cronopio, saqué fotos  de la feria, a mis nuevas amigas mientras Rosa les firmaba los ejemplares y también  le pedí a un vigilante que me sacara una foto mientras Rosa firmaba el mío.  ¿Mis amigas me sacaron más fotos? ¡No! Por lo tanto, la única foto que me quedó es la “fuera de foco”. Lo del título. De todas maneras, regresé feliz porque  conocí a Rosa y disfruté de la compañía de nuevas amistades. Mirta y yo no pudimos volver juntas porque el buque regresaba absolutamente colmado y no hubo manera de cambiar asientos. En el freeshop no aceptaban dinero ni argentino ni uruguayo; únicamente operaban con dólares en efectivo o con tarjeta. Compré chocolatines para mis amigos y un perfume para mí. Cuando llegué me di cuenta de que aún seguía “fuera de foco”: me faltaron la mitad de las golosinas y el perfume que compré con la tarjeta de crédito resultó ¡”masculino”!  ¡Sin palabras!

domingo, 26 de mayo de 2013

VIEJUCÍN POR VIEJUCÍN

Diario del viaje de mi vida en fotos
Al escribir sobre María  Lejárraga conté que tenía un libro de Gregorio Martínez Sierra: “Tú eres la paz”-que heredé de la biblioteca materna. Todo lo que no era de gran valor llegó a la casa paterna de La Paz-donde fui a vivir después del fallecimiento de mi madre-
 ¿Por qué traigo esto a colación? Porque hoy quiero explicar porqué mi blog se llama: “Cosas de viejucín” y para eso me tengo que remontar a  mis primeros años de  infancia. Mi madre tenía  una pareja que se llamaba Federico. Le decíamos  Fredy. No recuerdo cuándo vino a casa porque yo era muy chica, pero sí sé que fue  un padre para mí,  hasta que –de pronto- tuve que recordar que tenía otro que antes me visitaba  y que al fallecer mi madre, reclamó la tenencia.
Una amiga entrañable me regaló un “álbum de viaje” y yo fui llenándolo de fotos. Fotos de mi madre-en distintas actividades y lugares- fotos de Fredy, fotos de sus sobrinas, fotos de sus hermanas, fotos mías, fotos de mi esposo, fotos de los dos, fotos y más fotos. Cuando estudié psicología me di cuenta de que aún siendo una niña, sin saber nada científico sobre la manera de preservar  los recuerdos, esto es: sin tener ningún conocimiento fehaciente, había armado con ese álbum  un “cajón de recuerdos” que atesoraba  mis  primeras vivencias.
Fredy era un rubio grandote, alegre  y de sonrisa bondadosa. Era diseñador de joyas-por eso mi madre tenía muchas-  A mí también me diseñaba  unas primorosas pulseras con estrellitas-él decía que yo era una estrella, supongo que por el nombre- y medallas que lucían de un lado mi  nombre y del otro un sagrado corazón de Jesús o una virgencita  o una estrella que hacía juego con las de las pulseras. El último regalo que me hizo fue un corazoncito de oro que se abría y tenía posibilidades de poner una foto de cada lado. Lógicamente yo tenía una de él y otra de mi mamá. Además de las pulseras y los colgantes me traía Billiken- una revista que estuvo en boga en la década del 50 del siglo pasado y que yo me devoraba de punta a punta- y muchos libros de cuentos. Vivíamos en el Cordón.  Cuando hacía buen clima me sacaba con el triciclo a pedalear  por la calle Minas, hasta la que llamábamos “la placita de los bomberos”.  Él  me seguía a pie por todos los recovecos por donde me metía. En ese entonces, la plaza era un lugar apacible y seguro. Me acuerdo de los festejos del Mundial del  50. Yo tenía cuatro años, y me quedó la idea de que era una especie de carnaval que desfilaba por mis ojos asombrados mientras iba en los hombros de Fredy que gritaba como un energúmeno: - ¡Uruguay! ¡Uruguay! ¡Uruguay! ¡Gritá conmigo, Viejucín! ¡Uruguay! ¡Uruguay! ¡Uruguay!
Él me apodó Viejucín. Era un apodo cariñoso y a mí me gustaba. Me sonaba lindo “Viejucín”, probablemente porque me lo decía  mientras me acariciaba los rulos.  Después que me fui a vivir con la familia paterna a la Paz,  me tuve que separar de Fredy. Era la pareja de mi mamá, pero no mi papá, y el mío reclamó sus derechos. Yo tenía nueve años, por lo cual no pude decidir ni que  sí ni que  no. Lo que sí juré-con esos poquitos años- que nunca pero nunca en mi vida le iba a hacer a otro ser humano lo que me habían hecho a mí.  Nunca más supe de él.
 Vaya ahora, a su memoria, este “viejucín por viejucín” con el profundo agradecimiento  por los años dorados en su compañía.
 

Fotos del álbum de la vida
Mi querido Fredy, en el Prado 1953 , conmigo que tenía 7 años  y su sobrinita de mi misma edad

lunes, 6 de mayo de 2013

LA CASA DE ANÍBAL TROILO

Una de las excelentes parejas de tango
Hacerse una escapada a Buenos Aires, esa fascinante megalópolis del Sur, y no ir a un espectáculo de Cena- Tango Show es inadmisible para mí.  El tango tiene sabor a  paraíso infantil. En mi familia  había músicos, mi madre cantaba con voz cristalina y melodiosa,  y gracias a esos factores, conozco una considerable cantidad de letras. Esta vez, desde  Montevideo, me informé de varias maneras: página web de “Todo tango”-  San Google y sus informes. Elegí al azar una media docena de lugares y los   contacté por teléfono para tener una idea más cabal.
Desde esas primeras averiguaciones,  me había gustado el local que se llama “La Casa de Aníbal Troilo”, probablemente porque había visto el programa de Silvio Soldán-afamado conductor de programas tangueros- que se trasmite desde ahí-  y, además-  por la buena disposición de quien me atendió. Me dijo que era el dueño, que se llamaba Alejandro, me explicó el show, la cena, el menú fijo y sus variedades,  el precio –mucho más conveniente que todos los otros que me habían dado- con una simpatía encantadora.   Ya en Buenos Aires y sabiendo que-pese al cansancio de andar arrastrando por toda la Feria su bolso completo- Laura estaba dispuesta a ir conmigo después de una  refrescante ducha, llamé y concreté la reserva.

Brindando con la copita de bienvenida
 El local, ubicado en la calle Carlos Calvo al 2540 en el barrio San Cristóbal,  está ambientado con fotos de tangueros famosos, y tiene esa calidez que dan los lugares con alma. Los conocen ¿verdad? Son sitios donde, desde el primer instante en que uno entra a ellos, siente estremecimientos inexplicables, porque los duendecillos del lugar nos reciben con los brazos abiertos. No es tan antiguo como nuestro montevideano   Fun-Fun  pero se inscribe dentro de un estilo similar.
Cuando llegamos, nos llevaron a la excelente ubicación que nos habían reservado. Justito, frente al escenario. Por un poquito nomás no estábamos sobre él-como nos dijo el simpático “Ojitos”- como le decía al director artístico, una de las  maravillosas animadoras, que también cantaba como los dioses, -dicho sea de paso- y desde ese lugar de privilegio, disfrutamos de una rica cena y de un espectáculo como únicamente  lo hacen ellos, con alma y vida.
El Claudio Tejo Trío, compuesto por los maestros: Claudio Tejo en el piano, Sergio Gotta en el bandoneón y Pablo Rivero en el bajo, acompañaron a admirables  cantantes y nos deleitaron  con un muy disfrutable espectáculo.

Estupenda "cantora"-de magnífica voz que canta con el  alma- el maestro Gotta en el bandoneón y Rivero en bajo-
Ahora que ya estoy más canchera, disfruté más el hecho de que nos  preguntaran a los concurrentes de dónde éramos, porque así cálidamente, nos dedicaban alguna “pieza” – A los uruguayos- que éramos tres en el salón- nos dedicaron el  candombe  “Oro y Plata”, (que es argentino, con música de Charlo y Letra de Homero Manzi, pero igual quedamos “chochos” y  agradecimos  la gentileza.)
Me gustaron todos. Ellos y ellas. De diferentes edades, cada cual con su estilo y su singular timbre y color de voz. Me agradó tanto la voz de Alicia González, que me traje el cedé para escucharla en casa.
El baile-que incluyó hasta folklore- también fue alternado sabiamente con el canto.

Buen folklore
De cena elegí: matambre casero con rusa, bife de chorizo-“la estrella argentina” que brilla con luz propia- al cual  “rocié” convenientemente con un vasito de vino tinto, y ensalada de fruta.
¿El precio? 250 pesos argentinos. ¿Qué más se puede pedir para la próxima?
 Chiquilines: a ver si aprenden “Candombe de mucho palo” del uruguayo  Jorge Do Prado, que integró un grupo estupendo que supo hacer historia y que  se llamaba “Pareceres” allá por la década de los 80.  ¿Sí? Es uno de los candombes que más me gusta, de melodía  y letra muy sencillita, pero profunda. (vamos a ver si me quedó bien para que lo vean y lo escuchen.)
 ¡ Y mantengan la calidad para que se vuelva a repetir!


martes, 30 de abril de 2013

"ESCRACHADOS, ESCRACHOS Y BESTIAS"

Huevos escrachados con cebolla, calabaza,zapallito y berenjena
Un  simpático español me dejó  un comentario en el artículo“: Los escrachados de siempre”. Llegó a mi blog buscando significados para “escrachados”.
Realmente, da para muchas interpretaciones según situación y contexto. En la comida que se llama “huevos escrachados” con  panceta o tocino o jamón y verduras variadas, y huevos -obviamente-,  la denominación se refiere a que los huevos se golpean en la plancha no demasiado  lubricada, tienen que cuajarse  sin revolver,  y se sacan según el gusto de cada uno  (Francis Mallmann los deja “babé”, yo no) Se les “escracha” ¡plaf!  No se revuelven y en mi caso, los cuezo bien.
Estos “escrachados” de la foto, fueron hechos con lo que había en la heladera- la manera más deliciosa de proceder- y tienen calabaza, berenjena, cebolla,  zapallito y un par de huevos. ¡Sanísimo!  (La verdad es que no tenía ningún pedazo de tocino ni de panceta.)
Saliendo del ámbito de lo culinario,  hablamos de   “escrache” cuando procuramos poner en evidencia a una persona. Se “escracha” a un delincuente, cuando se publica  su fotografía con nombre y apellido en el diario, o aparece en TV con todos sus datos, aunque sea primerizo, y, una mujer sin gracia, más bien fea, recibe –también- el nombre de “escracho”. (Si  se dice “la novia de Fulanito es un “escracho”  obviamente no se está ponderando la belleza de la joven en cuestión sino  que se critica el mal gusto de Fulanito que la lleva del brazo y la contempla embobado como si fuera Miss Universo.)
"Bestia" George Clooney en absoluta plenitud 
El lenguaje no es unívoco, sino equívoco.  Hace años,  para ponderar a un hombre  de “buen ver”, tipo George Clooney, por ejemplo,-que aún está en carteleras- o-de mi época- Robert Redford- o más actual, el actor Aaron Taylor Johnson-  que encarnó en la peli “Ana Karenina” al conde  Alexéi Vronksy-  en lugar de calificarlo como “buen mozo”, o “agraciado” o “hermoso”, entre las mujeres era  muy común decir: “es una bestia”. (Vaya una a saber qué secretas  perfidias  generaban –y generan- esos espléndidos especímenes masculinos).
"Bestia" Robert Redford "al natural" en su juventud

A su vez, ellos, para ponderar bellezas femeninas  despliegan  una muy buena cantidad  de expresiones similares, curiosamente asociadas con animales. Las más  habituales del repertorio suelen ser: “yegua”, “potra”, “loba” “leona”- dentro del ámbito de las expresiones lícitas, no groseras, pero sí gráficas-.
"Bestezuela" Aaron Johnson -es jovencito, aún puede desarrollar  garras y colmillos-

Al fin y al cabo, ¿no son “bestias” también?


martes, 23 de abril de 2013

EN LA VUELTA

La última casita lila que cae
Tímidamente queda algún vestigio violeta

    








En las redes sociales circulan muchos textos en procura de  la defensa de los patrimonios culturales de la humanidad. Los hay de todo tipo, color y medida. Sin embargo, no he leído muchos que  se ocupen de requerir  a las autoridades competentes de Uruguay  la conservación de la estructura  de la ciudad de Montevideo. Ya he escrito sobre este tema más de una vez, pero el mundo sigue andando y la ciudad sigue una amorfa  evolución-sin planificación-  de acuerdo a  difusos intereses económicos. En mi barrio, por ejemplo, se siguen tirando casas para hacer locales comerciales. ¿Qué pasará cuando este “boom” deje de ser rendidor  y esos locales ya no sirvan más para ese soñado destino lucrativo?  Probablemente se convertirán en  tugurios, como ya ha pasado en otros casos.
Aquí era la Conaprole de Pocitos ¿Se acuerdan?

El domingo pasado, salí después de mediodía para el Centro. Como vivo en Punta Carretas y tengo muy cerca una cantidad hasta excesiva de comercios, no voy asiduamente  por 18 de Julio. Quedé absolutamente pasmada. No hay  nada abierto. Ni una librería, ni una galería, ni una nada. El Centro parece ser parte de una ciudad fantasma. Lánguidamente pestañean  algunos boliches de comida. El viejo local de la Pasiva de 18 de Julio y Ejido, pasó a ser una hamburguesería. Se puede ver algún comensal. No muchos tampoco. Di una vuelta por la vieja Estación Central. Hace unos años, tuvo un resurgimiento que costó una fortuna, pero volvió otra vez a ser abandonada y nuevamente se tugurizó. Seguí rumbo a la Ciudad Vieja. Idéntico panorama de desolación. Todo cerrado. La Plaza Matriz desierta. El Cabildo en refacciones.  Me tomé el ómnibus de regreso, la tarde también languidecía con mucha tristeza.
 
El Cabildo en reformas

La solitaria Plaza Matriz en la tarde dominical

viernes, 12 de abril de 2013

LA ESCRITORA FANTASMA

"Tú eres la paz"


A la sombra que acaso habrá venido-como tantas veces cuando tenía cuerpo y ojos
                                                   con qué mirar- a inclinarse sobre mi hombro para leer lo que yo iba escribiendo.”

“Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración”. María Lejárraga.

En el libro “Historias de mujeres” Rosa Montero rescató vidas de mujeres inigualables.
 Desde mi punto de vista, una de las historias más alucinantes es la de María de la O. Lejárraga.
Rosa, nos cuenta su historia. El hecho más  notorio  es que fue la autora de los textos que se publicaron y representaron con el nombre su marido: Gregorio Martínez Sierra. Es decir, fue un “ghost”- “una escritora fantasma”-como se les llama a los que escriben por otros-Lo expresó  en uno de sus libros autobiográficos: “Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración”
 No pude  dejar de sentir cierto estremecimiento cuando leí en la dedicatoria del libro “cuando tenía cuerpo y ojos con qué mirar”;- porque cuando  ella publicó su libro Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración en 1953; - él  ya había muerto en 1947-.
Gregorio y María no se divorciaron, pero María se separó, cuando él tuvo  una hija con la  actriz  Catalina Bárcena con quien tenía relaciones desde muchos años atrás.  Aún con esa anómala situación María siguió produciendo obras para que las firmara y estrenara su marido. ¿Un ejemplo de sumisión o -como diríamos por estas tierras- de cornuda consciente? En realidad, yo me hago otra pregunta: ¿Qué otra actitud  podía asumir una mujer en la temible sociedad de la época que tuvo que enfrentar María?
La historia de María Lejárraga fue una de las que más me conmovió,  quizás porque una de sus novelas-firmada como siempre por su marido- increíblemente, estuvo  encadenada  a  las vicisitudes  de mi existencia.
Mi  madre, murió cuando yo tenía nueve años. Todo lo que había de  valor en mi casa,  “desapareció”. Cuando mi padre me llevó  vivir con él y su  familia, no quedaba casi nada. Llegué “prácticamente desnuda”-como solía decir mi madrastra-. Los  carroñeros de siempre-que aparecen enseguida cuando alguien muere y deja bienes-   se encargaron de rastrillar  y sacar todo lo que podía ser de provecho: vestimenta, valiosas alhajas- la última pareja de mi madre era diseñador de joyas-  vajilla, electrodomésticos, hasta mis juguetes. Yo había quedado en estado de shock. No me daba cuenta de nada, no me acordaba de nada, no sabía nada. Después de unos días, llegaron  a la casa paterna, unas cajas con libros y un pequeño mueble-biblioteca que aún conservo. Los libros maternos se salvaron y me salvaron porque  constituyeron  mi ligazón con la vida. La afición por las letras-descubierta a muy  tierna edad- me dio valor para soportar los duros cambios.  Entre ellos, llegó  la novela “Tú eres la paz”. Cuando   la leí de niña, recuerdo que   me había gustado  la historia de amor con final feliz, y la palabra “albaricoques”.
En alguna recóndita parte de mi memoria, quedó grabado el nombre del supuesto autor. Después que leí el libro de Rosa, hurgué en mis anaqueles, encontré  la novela y-como suele ocurrir cuando una sabe más-  la volví a releer “con otros ojos”. Es, por cierto, una típica historia de  amor  donde encontramos  el clásico “triángulo”: “ella”,  “él” y  una “tercera en discordia”  desempeñándose en  un sencillo argumento con final feliz. Una pareja de primos, Ana María y Agustín, huérfanos ambos, son criados por la abuela. Se enamoran, él se marcha a estudiar Bellas Artes, se apasiona por la bailarina Carmelina, tiene un hijo con ella, y regresa a la casa a pedido  de Ana María porque la abuela está enferma. Allí brota de nuevo la relación amorosa entre los primos en  un idílico entorno campestre. Aparece en escena, “la mala”: Carmelina. El argumento lo desarrolla un narrador- desde un punto de vista masculino-, para el cual hay que ponerse “los otros ojos”, y poder apreciar entrelíneas, -o quizás más allá de las líneas-, pasajes como estos:
Ana María, tan joven de alma como de años, a pesar de toda su agudeza intelectual, no había llegado a saber cómo los  hombres disculpan ante sí mismos las flaquezas de sus corazones, haciendo una tragedia de cada  uno de sus vencimientos, y cómo, para conservar la ilusión de su fortaleza, dan categoría de Mesalina a la primera mujer que les domina con toda facilidad y les abandona con toda tranquilidad. Así, Agustín, que tantas veces había oído reír a Carmelina, seguramente no creyó mentir al afirmar la noche memorable que aquella mala sierpe no se reía nunca. En relatos de amores y traiciones es prodigiosa la inspiración masculina, y no lo es menos la hondura de maldad o la profundidad de astucia que junta con turbadores encantos de hermosura extraña poseen en todos los capítulos de autobiografía narrados por hombres, las damas que acertaron a burlarlos; y es natural, porque, señores, ¿no sería triste reconocer que a nosotros, poseedores, por todos derechos divinos y humanos, del privilegio de la suprema intelectualidad, nos hubiese vencido y explotado, y aun mandado a paseo a la vuelta de la primera esquina, una hembra sin más valor trascendental que el de unos ojos lindos, ni más fuerza fatal que la de su capricho, ni más misterio que el saber otorgar y negar oportunamente la golosina de sus frescos labios? No, no; el género mujer es para nosotros necio por esencia y débil e insignificante, hay excepciones, muy pocas, eso sí… pero, amigos, cada uno de nosotros ha tenido la suerte trágica- suerte triste y, por lo mismo, trágicamente hermosa- siempre que sale con las manos en la cabeza de una de estas lides sentimentales, de haber recibido el golpe de manos de una mujer excepcional. Lo cual, si no consuela, enorgullece; los pliegues de la túnica son nobles; la sangre mana roja, y si la herida queda abierta y el pecho partido, también la fortaleza está en pie”.
(Tú eres la paz. Pg.166/167 G. Martínez Sierra. Editorial Saturnino Calleja S.A. Madrid, 1920)

Es evidente que la lectura con “los otros ojos” me hizo ver  que hay en esta cita una visión masculina para nada favorecedora del papel femenino: “género necio, débil e insignificante”, así como también se pone de manifiesto la superioridad masculina para urdir telarañas alrededor de amores y traiciones, como lo hizo el propio Gregorio, que aunque Rosa Montero lo califique de “renacuajo”, tuvo la suficiente habilidad para mantener a su mujer escribiendo, mientras su amante representaba los papeles que María creaba. Cuando supe que fue  María la escritora y Gregorio el hábil urdidor que cosechó el dinero procurado por su esposa engañada pensé que esa había sido y aún es  la lucha que todas las mujeres con talento tenían y tienen que librar porque en materia de derechos no está dicha -ni mucho menos- la última palabra.
Lo más “rocambolesco”-como dice Rosa-  o sea lo mal paradojal- es  que María Lejárraga fue además de  escritora fantasma, una luchadora  feminista que escribió-siempre con el nombre del marido- sobre la  reivindicación de la condición femenina, con declaraciones, como ésta, -en donde, incluso, se contempla el uso no inclusivo de género. El título es:” Feminismo, femineidad, españolismo” y lo encontré googleando   en Internet:


El feminismo quiere sencillamente que las mujeres alcancen la plenitud de su vida, es decir, que  tengan los mismos derechos y los mismos  deberes que los hombres, que gobiernen el mundo  á medias con ellos, ya que á medias le pueblan, y que en perfecta colaboración procuren su felicidad propia y mutua y el perfeccionamiento de la especie humana. Pretende que lleven ellas y ellos una vida serena, fundada en la mutua tolerancia que cabe entre iguales, no en la rencorosa y degradante sumisión del que es menos, opuesta á la egoísta tiranía del que cree ser más.

Pero esto no es todo. Ese extenso texto: “Feminismo, femineidad, españolismo”, es –en realidad- una conferencia que fue escrita por ella, pero leída por su marido, es, por lo tanto, Gregorio Martínez Sierra el que aparece como defensor de  los derechos femeninos.


 
Catalina Bárcena "la otra"


 Transcribo un fragmento donde se puede apreciar la elocuencia de este posicionamiento. He respetado la grafía original,  y  remarqué  algunas  expresiones/ declaraciones para comentarlas al final:


“¡Sí, sí! Ya se habla en mi tierra de la ''oposición irreductible entre el feminismo y la feminidad", de la "mujer emancipada" sinónimo de "marimacho"; ya se aboga por el "hogar amenazado", por el "amor despoetizado", por la "moralidad en peligro", etc., etc., etc. Ya es hora de publicar la edición española del Catecismo feminista (á 15 céntimos ejemplar), en el cual están catalogados, casi por orden alfabético, todos los susodichos lugares comunes, y comentados, para uso de antifeministas de primeras letras. ¡Albricias, españolas de mi corazón!
Pero... entre todas las afirmaciones, digamos inexactas, para no herir susceptibilidades, que se han hecho estos días, y que al feminismo le tienen sin cuidado, afortunadamente, hay dos que me tienen con cuidado á mí, y que, por lo tanto, no quiero dejar pasar inadvertidas. Se ha dicho:

1. ° Que el Sr. Martínez Sierra quiere que la mujer se parezca al hombre.
2. ° Que el Sr. Martínez Sierra ve á la mujer á la europea y no á la española.

Y precisamente el Sr. Martínez Sierra lleva escritas no sé cuántas comedias enalteciendo la más pura esencia de la "feminidad", que es  la maternidad. Afirmando que la mujer es madre hasta cuando no tiene hijos (El ama de la casa,  Canción de cuna,  El reino de Dios); predicando que cuando no sabe ser madre de los hijos que tiene fracasó por completo su vida (Mamá),  su amor egoísta de enamorada el amor de madre perdonador, amparador y comprensivo (Madrigal, La mujer del héroe. Amanecer).
Y se ha pasado año y medio escribiendo desde las columnas de Blanco y Negro á las mujeres de España, para repetirles: ¡Sed madres, sabiendo que lo sois y queriendo serlo; limpiad el hogar, purificad la vida, alegrad el alma de aquellos que Dios os ha confiado; educad, consolad, confortad, adoctrinad femenina, humana, amorosamente! Cierto es que también les ha dicho: Sois las  gobernadoras del hogar, y mal gobierna el que no sabe.  ¡Aprended y educaos! Sois árbitro supremo y legisladoras de la familia, y el esclavo no puede hacer la ley; ¡libertaos de la opresión injusta! Vuestros son los hijos más que de sus padres: reclamad la potestad que sobre ellos os da precisamente la Naturaleza. ¡Defendedlos, criadlos en justicia, amamantadlos en santa libertad, en fortaleza sana, en responsabilidad gloriosa, en conciencia triunfante!

Cierto, cierto, certísimo; pero ya lo he dicho, precisamente en la conferencia que da origen á  toda esta palabrería, y que, por lo visto, no han oído los que me acusan de querer hacer hombres de las mujeres: "Por mucho que una educación  intensa, que una ilustración fuerte, que un aumento de libertad y de responsabilidad cultiven y perfeccionen el espíritu de la mujer, ensanchando sus capacidades y dilatando el campo de sus actividades, no correrá nunca el peligro de acercarse á ser hombre; por el contrario, cuanto más  perfecta llegue á ser, cuanto más complete su vida, cuanto más eduque su cuerpo y su alma, más mujer será." Esto he dicho siempre y esto digo ahora: no puedo comprender que le quite feminidad á una mujer elaborar á medias con el hombre, que es padre de sus hijos, la ley que ha de regir la vida de sus hijos. ¿Les parece á ustedes que será menos mujer y menos honrada la mujer honrada el  día en que su voto pueda suprimir, como ya lo ha suprimido en algunos de los países donde vota, el tremendo agravio á la honradez y á la feminidad que representa la prostitución reglamentada?
Ya sabemos que para proteger acaparadores hay bastantes concejales hombres en los ayuntamientos; pero, ¿les parece á ustedes que perderá mucho de su feminidad la mujer española e! día en que su intervención en el Concejo pueda lograr que el pan para sus hijos y el filete para su marido se vendan en la plaza con el peso justo? Esas son tonterías buenas para un chiste, inexistentes en cuanto razones. Tan mujer es una mujer escribiendo una carta tonta á un novio ó á un amante, si su caletre y su moral no dan para más, como redactando un reglamento de reforma de prisiones, si su inteligencia y su saber la capacitan para ello. Y de seguro no perderán sus besos en sabor por el hecho de darlos con un poco más de conciencia de sus responsabilidades.”



Revisemos los conceptos resaltados.  ¡Qué feroz  que es la palabra “marimacho”!
 A las niñas se les/nos  exigía una  “actitud femenina” es decir: que fuéramos suaves en palabras y gestos, que jugáramos con muñecas, jueguitos de té, cocinitas, maquinitas de coser, pero… ¡que Dios  nos librara de jugar con arcos y flechas o revólveres!¡Como una niña iba a jugar a “los ladrones” o  a “los vaqueros” ¡ ¡Eso era para varones no para niñas! ¡Las niñas jugaban a “las visitas”!  Si llegábamos a insistir de inmediato aparecía la insultante palabreja.
La argumentación continúa con las aseveraciones de que “El Sr. Martínez Sierra”,- se nombra a sí mismo en tercera persona-  de ninguna manera quiere transformar a las mujeres en hombres, porque las ve bien femeninas,  como inteligentes  colaboradoras del hombre en plan de igualdad. Y las mujeres que ve de ese modo son –por supuesto- las españolas.
María Lejárraga no tuvo hijos. Quizás por esa razón, en sus obras aparecen ejemplos de “mujeres que hasta cuando no tienen hijos son madres” – Es una muy clara  defensa de la mujer sin hijos pero con talento como para convertirse en “madre” de su esposo, de sus sobrinos, o,  ¿por qué no? de sus propios alumnos, puesto que  María era maestra.   ¿A esta mujer la dañará la educación,  la convertirá en una “marimacho”, o en un varón? No. Por el contrario, la buena educación le permitirá “ser más mujer”. Una mujer con todas las letras, con poder de decisión, con participación política, con conocimiento de causa.
El texto daría para muchos más comentarios, pero lo dejaré aquí.
Bendita María Lejárraga que luchaste por la independencia femenina, que dedicaste toda tu inteligencia a la difícil tarea de abrirnos paso a las que vendríamos después, que sufriste los desplantes del que fue tu esposo, y-probablemente -también los de la “otra”, la bella, la joven, la que hacía el papel de Carmelina en “Tú eres la Paz”. Bendita porque –de todas maneras- supiste  utilizar con suficiente astucia a Gregorio  para que fuera el portavoz de tus ideas progresistas.


María de la O Lejárraga-su verdadero nombre- con su esposo Gregorio Martínez Sierra

El interior de "Tú eres la paz"

ALCIRA

  En estos tiempos navideños que corren, —y siempre— su ausencia es muy notoria porque con su amabilidad natural era el alma del taller Tuli...