sábado, 22 de junio de 2013

MERECIDÍSIMA DISTINCIÓN A EDUARDO GALEANO

Eduardo Galeano al comienzo de su exposición
(Sobre “El libro de los abrazos” Eduardo Galeano.)
"Creo que un autor al escribir abraza a los demás. Y éste es un libro sobre los vínculos con los demás, los nexos que la memoria ha conservado, vínculos de amor, solidaridad. Historias verdaderas vividas por mí y por mis amigos, y como mi memoria está llena de tantas personas, es al mismo tiempo un libro de "muchos"... Es un equívoco que ha fragmentado los lazos de solidaridad, que ha condenado a este mundo de finales de siglo a tener hambre de abrazos, a padecer de soledad, el peor tipo de soledad: la soledad en compañía. Es el mismo proceso que se manifiesta con la pobreza.”
El 21 de junio de 2013, en la Sala Julio Castro de la Biblioteca Nacional, nuestro querido Eduardo Galeano recibió una distinción de la Academia Nacional de Letras, en ocasión del Día del Libro,  por su producción como trabajador y explorador de la cultura.
En esta oportunidad, gracias a la diligencia de la Sociedad de Profesores de Idioma Español (SPEU)  y a la Asociación de Profesores de Literatura del Uruguay (APLU),  que me enviaron por mail la noticia, pude asistir a tan emotivo acto.
La meritoria y vasta labor de Eduardo Galeano como explorador de la cultura-como a él le gusta más que lo llamen-   fue premiada con  una placa de bronce que fue realizada por Gustavo Serra, con un diseño de Francisco Matto.
El académico Pallares que  habló sobre la obra de Galeano,  risueñamente al pasar  dijo que tenía pocas páginas  escritas con letra grande. Yo me temía un extenso discurso estructuralista, pero fue muy  fiel a su consigna y realizó una exposición somera y muy acertada.
A Galeano siempre es un placer escucharlo. Leyendo sus propios textos o –como en esta ocasión- hablando de  su labor. Fue –como siempre- elocuente, certero, y enternecedoramente humano.
En la concurrencia, sin lugar a dudas, asistieron varias personalidades, entre ellas otro espectacular explorador de la cultura que tanto nos deleita con su música y sus programas: Daniel Viglietti.
Juntos: Dos de nuestros más prestigiosos exploradores culturales Eduardo Galeano y Daniel Viglietti

Mucha gente esperó la ocasión para saludar a Galeano que con paciencia infinita firmó libros, y con su proverbial simpatía y don de gentes repartió  besos y abrazos. Una joven  que se sentó a mi lado, me dijo que  en la Feria del Libro de Buenos Aires, había esperado seis horas para lograr acercarse. No sé si lo pudo lograr esa vez en que Galeano fue rodeado como si fuera  una rutilante  estrella de rock-  pero  en esta ocasión, sí - estábamos en la primera fila, sentadas a poquitos metros, en una ceremonia cálida y hasta si se quiere íntima-    por eso me decía-  muy contenta -  a cada momento: “nunca lo tuve tan cerca”.
Galeano firmando mi ejemplar de "Los hijos de los días"

Yo también me animé. Obtuve  su firma, y una foto en la que estoy con los pelos alborotados- me saqué el gorro- y boquiabierta como de costumbre. Felicísima-también- porque como dijo la joven-“nunca lo había tenido tan cerca”.

Querido explorador: muchísimas gracias por  habernos  entregado tu inolvidable  universo luminoso.

martes, 11 de junio de 2013

FUERA DE FOCO

"FUERA DE FOCO" pero con Rosa Montero....
En estos nuevos entornos virtuales, tenemos oportunidad de acercarnos más a los  cronopios-esos seres surrealistas que creó Cortázar hace ya muchos años, pero que siguen aún dando sus vueltas por el  mundo-. ¿Cómo son? Físicamente Cortázar no nos da muchos detalles, apenas  que son verdes y húmedos-vaya una a saber porqué- sin embargo, sabemos bastante en cuanto a sus  actitudes y andanzas.  Todo cronopio que se precie, sabe que siempre que viaja, tendrá que sortear obstáculos y dificultades. No importa cuánto se afane para que las cosas le salgan bien. Los inconvenientes están en su “mapa genético”-por llamarlo de alguna manera-
En las redes, vamos tratando/ conociendo distintas personas. Por ejemplo: en facebook, en el Club de Libros de Rosa Montero, formamos una heterogénea pandilla de “fans”. No únicamente de sus libros, porque ella- que es muy generosa-,  nos cuelga los artículos que escribe en El País, y las crónicas de los periodistas sobre sus publicaciones.  Creo que ya lo conté por algún lado, pero no acá. Yo me acerqué al Club, cuando ella pidió que subiéramos una foto –nuestra- de diez años atrás y otra de la actualidad-. Me pareció una idea simpática. A veces nos gusta ver cómo hemos cambiado según lo atestiguan las fotos. Subí  una de 1995, y otra del 2011- el año que hizo la convocatoria- Creo que fue al día siguiente que me contestó algo así como: “en la foto actual, tienes la mirada llena de vida”. ¿Quién es capaz de no derretirse ante una frase como esa? Empecé a participar. Los territorios virtuales indudablemente son diferentes a los reales. No se trata de una “segunda realidad” sino de otra forma  de interrelacionarse.
 Hay  “fans” que  estaban- y aún están- “escudados” en nombres de fantasía- seudónimos- y fotos de chirimbolos, mariposas, dibujos animados, personajes de la historia, y un sinfín de objetos que no nos muestran a la persona tal cual es. En esos casos tenemos que imaginarla, o adivinarla. ¿Rubia, morena, pelirroja, alta, baja,  gorda, flaca, de mediana edad, o jamona como yo?  Me parece que la idea es cuidar/se para que sus fotos o sus gustos no sean publicados en “vivo y en directo” y no se sepa de ellos más de lo que quieren divulgar. A mí no me preocupa que los que acepto en plan de amistad vean mis fotos, o lean lo que escribo, siempre y cuando se mantengan en un ambiente de respetuosa y mutua camaradería. Tampoco me preocupan las diferencias de edad,  porque fui profesora muchísimos años y  aprendí a relacionarme cómodamente tanto con los jóvenes como con los mayores. En este grupo-dicho sea de paso- creo que soy una de las más “grandes”- como dicen los argentinos para “alivianar” la notoriedad de la vejez-. La verdad es que no me intranquiliza  porque nos ha unido  una pasión común: la lectura. Todos somos lectores “adictos”. Los libros de Rosa, por supuesto, pero dos por tres, “saltamos”-como también lo hace ella- de un libro a otro,  de ella misma o de  otro autor. Hemos tratado-vanamente- de mantener cierta cordura. Imposible.
Conociéndonos con Mirta en "La Giralda"- con los libros de Rosa "Historias de mujeres"-

Constituimos una pandilla heterogénea. Yo creo que la mayoría somos “cronopios”. Hay- cómo no- algunos famas y esperanzas, que no  son ni malos, ni mejores. Simplemente, son distintos: ordenados, meticulosos,  cuidadosos, severos guardianes. Nos increpan, nos dan tironcitos de orejas, nos llaman al orden. Y nosotros, nos divertimos tirándoles piedritas de colores. ¿Qué quieres tú? ¿Que sea una meticulosa  con todo puesto en cada uno de los casilleritos? ¡Jajajaja! ¡No me hagas reír, por favor! ¡Los casilleritos fueron hechos para reírse, evadirlos y divertirnos!
Un buen día, nos enteramos de que se iba a celebrar la Feria Internacional de Libro en Buenos Aires. ¡El sábado 4 de mayo estaría Rosa hablando de su último libro y  firmando ejemplares!  ¿Tú fuiste alguna vez? No. ¿Y tú Laura? Yo sí. ¿Vamos Mirta?  Vamos.  ¿Cómo nos reconocimos las uruguayas? Nos dimos cita en el Bar “La Giralda”, enfrente al Hospital Pereira Rosell. Como nunca nos habíamos visto, nuestro talismán de presentación fue  el libro de Rosa “Historia de Mujeres”.  ¿Y con la argentina Laura? No vive en Buenos Aires, Capital, sino a 300 kilómetros de allí, en una localidad que se llama Lincoln. Hubo paro de micros pero ella llegó igual en uno privado. ¡Nos encontramos en la Feria! Pasamos una tarde sensacional, hicimos cola para escuchar a Rosa, hicimos otra  para verla en el stand donde nos firmó los libros y finalmente con Laura, la argentina, terminamos esa noche cenando  en “La Casa de Aníbal Troilo”.
Mirta, Laura y yo-finalmente reunidas en la Feria del Libro de Buenos Aires-

¿Por qué llamé a esta crónica “fuera de foco”?  En el comienzo escribí sobre los viajes de los cronopios y sus múltiples peripecias y en otro párrafo conté sobre la heterogénea pandilla de “fans” del Club de libros de Rosa Montero. Como buen cronopio, saqué fotos  de la feria, a mis nuevas amigas mientras Rosa les firmaba los ejemplares y también  le pedí a un vigilante que me sacara una foto mientras Rosa firmaba el mío.  ¿Mis amigas me sacaron más fotos? ¡No! Por lo tanto, la única foto que me quedó es la “fuera de foco”. Lo del título. De todas maneras, regresé feliz porque  conocí a Rosa y disfruté de la compañía de nuevas amistades. Mirta y yo no pudimos volver juntas porque el buque regresaba absolutamente colmado y no hubo manera de cambiar asientos. En el freeshop no aceptaban dinero ni argentino ni uruguayo; únicamente operaban con dólares en efectivo o con tarjeta. Compré chocolatines para mis amigos y un perfume para mí. Cuando llegué me di cuenta de que aún seguía “fuera de foco”: me faltaron la mitad de las golosinas y el perfume que compré con la tarjeta de crédito resultó ¡”masculino”!  ¡Sin palabras!