domingo, 25 de octubre de 2015

HOMENAJE A JORGE SCLAVO EN LA 1410

En la 1410 con el periodista Leopoldo Martinez Risso y Ernesto Sclavo 

En la 1410 el profesor de Historia José Luis Porto



Este sábado 24 de octubre  de 2015, de 10 a 11 de la mañana, concurrimos a la radio 1410-al  programa La Feria -conducido por el periodista Leopoldo Martínez Risso y el docente de Historia José Luis Porto- para  rendirle un merecido homenaje a Jorge Cuque Sclavo en el mes de su cumpleaños.
Ernesto, el  hijo mayor, enfocó sus palabras hacia el gran humorista que fue Cuque, y también a los hechos cotidianos que le servían de motivo para sus crónicas costumbristas. Nadie mejor que él para esa recreación.
Claudio,  el otro hijo varón,  habló sobre la importancia de su padre en la realización de su vida. Fue muy contundente al decir que todo lo que es se lo debe a él.
En mi caso, quise resaltar la labor del “escritor serio”- que también supo serlo y  muy bueno, es decir a Jorge Sclavo, (es notorio que el apelativo “Cuque” lo empleaba más  para sus intervenciones graciosas que fueron las más reconocidas). 
Leí Prólogo para un Prólogo a Felisberto compañero de trabajo. Uno de los mejores textos inspirado en Felisberto Hernández, como compañero de trabajo en la Imprenta Nacional, pero  a quien Jorge Sclavo supo reconocer como un brillante escritor muchísimo antes que el resto del mundo. En este prólogo hace una recreación de la angustia de Felisberto metido a empleado público, luchando denodadamente para escribir a máquina los informes, mientras lo convidaba con vermouth y le  mostraba un álbum con  fotos de su pasado como pianista:
 - “Parezco una bataclana”.
Ese texto y otros extraños, que sorprenden y conducen a la reflexión,  se encuentran en un libro raro de Jorge Sclavo-  una especie de “libro boutique”: Almanario- con ilustraciones de Fidel Sclavo,  donde,  en algunas páginas, aparece  una frase solitaria o dos  y nada más.
También merecieron un recuerdo los libros  que obtuvieron primeros premios:
Un lugar para Piñeiro y otros relatos- 1966- Primer premio de la sexta edición de la Feria Nacional del Libro y el Grabado.
Primer cielo, primera tierra- 1972- Primer premio Novela Édita del Ministerio de Educación y Cultura.
De los espejos y lo feroces que son- 1986 Primer premio Novela Édita del Concurso de la Intendencia Municipal de Montevideo.
Será muy bienvenido el audio del programa que con toda seguridad Ernesto Sclavo subirá a la página de "Las Blogueras del Cuque" para compartir con todos sus fans. 
Homenaje debido y  merecido. Y algo muy bueno: Todos prometimos insistir.






lunes, 19 de octubre de 2015

ESQUEMAS

Imagen de uno de los locales de Correo Uruguayo- sacada de Internet-

Hoy de mañana, decidí  romper  con la rutina y dedicarla a otros menesteres. Por ejemplo, conseguir un medicamento que –no sé porqué- no está en la farmacia de la sociedad. Como no tengo tiempo de pedir una consulta médica y experimentar con algún otro, me dediqué a buscarlo en las diferentes farmacias de los barrios Punta Carretas y Pocitos. Finalmente, lo conseguí en una de Pocitos, y, por supuesto, tendré que pedir el reembolso de precio porque la receta de tratamiento prolongado la tiene la farmacia habitual y lo pagué el doble. Fiel a la idea de seguir con tareas no comunes, fui al establecimiento del Correo Uruguayo a enviar un libro para una amiga que vive en Buenos Aires. Antes, como no había desayunado, me fui a un Mc Donald, s  con esa intención. Pero no. Me quedé con la intención, por que los locales Mc donald’s despachan desayunos hasta las 11.oo. Después de esa hora, con una grácil voltereta de carteles se dedican a las hamburguesas, si querés desayunar, lo lamentan mucho pero “se pasó la hora”. Y no hay Dios que los haga recapacitar sobre la idea de que desayunar a las 11 es absolutamente normal para las personas que son  nocheras como yo.  No señor. Pensé que no era tan dramático haber tomado un café bebido antes de salir, y que bien podía esperar a terminar el segundo trámite. Craso error. Me atendió una dependienta que me indicó que el sobre no debía estar cerrado con cinta adhesiva, que debía “reensobrarlo” para poderlo enviar. Obviamente yo no llevaba otro sobre. La susodicha me indicó  un kiosco a media cuadra para que lo comprara. Allí fui. Lo compré y volví. Cuando estaba llenando los datos  me dijo que “así no era”- yo lo estaba llenando en una de las  formas clásicas: destinatario en el frente, remitente en el dorso-. Pues no. Quería que el remitente fuera adelante, sobre la mano izquierda,  y más abajo- y a la derecha- el destinatario. Yo ya lo había llenado de la otra forma y se lo dije. Volvió a insistir que “esa no era la forma tradicional”. Pensé unos momentos y me dije a mí misma: - “si sigue insistiendo, me voy y lo envío por correo privado, que al fin y al cabo es por lo que hay que optar”. Pero no. Me dijo que terminara de llenarlo, lo pegó con cola adhesiva- no con cinta- y me cobró los correspondientes doscientos sesenta pesos por el envío certificado.
Me volví pensando:
“Nos manejamos con esquemas; la mujer  no quería cambiar el suyo; yo tampoco  el mío. Lo más importante de todo esto es que yo quiero que el libro llegue a las manos de mi amiga, por eso lo envío certificado. Estas boludas discusiones carecen de sentido”.
 Después pensé que tenía que escribir esto-  quizás alguien más experimentó lo mismo- y además, lo quería hacer  porque  si realmente el país quiere ser un “país de servicios”, va a tener que modificar muchas conductas indeseables, porque el turista no va a dar la vuelta al mundo-como la di yo esta mañana – para:
a) conseguir un medicamento,
b) tomar un  desayuno, y
 c) enviar un libro a Buenos Aires.

Lauri, espero que te llegue. 
Te mando besos por mi blog. Por el momento, nadie me impide mandártelos. 

miércoles, 14 de octubre de 2015

AUTOS MEMORABLES

El primer soñado "cuatro ruedas" fue un Toyota 700 y lo cuidábamos como si fuera un Mercedes Benz

Un domingo soleado y caluroso en pleno agosto en Montevideo, es una absoluta bendición. Con esa perspectiva me fui a las Canteras del Parque Rodó, donde estaba el UP  Full- de Volkswagen - para probarlo dando una corta vueltita. (Lo trajo Werner Bernheim)  Lindo, pero lógicamente con gusto a poco.
Es como cuando tenés un amante nuevo y pocos minutos para disfrutarlo. En cinco o diez minutos apenas podrás saber si besa bien, si te gusta el olor de la piel, si tiene las manos calentitas y poco más. El  resto del protocolo queda librado a tu completa imaginación.
Con el auto UP, es lo mismo. Es de buen ver. El asiento y la dirección se pueden subir y bajar- a tu gusto y altura-  Cuando lo prendés enciende también las luces diurnas- las que exige la IMM para andar en la ciudad- y, en la marcha, te va “pidiendo” que bajes o que subas los cambios. Una preciosura.  También tiene una dirección respondona.  Un primor. La verdad.  Tengo parientes cercanos que se compraron uno  y disfruté de esa adquisición como si la hubiera hecho yo.
Este es el "UP" que fui a probar al Parqué Rodó- Sigue en la lista de "Venga y atrévase a soñar",
Bien podría apodarse: "El Ñato"  ¿No? 

Después como quien no quiere la cosa, se me dio por pensar que, a través de los vehículos  que tuvimos puedo delinear nuestra “historia de vida”, porque la marcaron a medida que fueron llegando. De los primeros años,  me viene el recuerdo de la moto Suzuki y de la motoneta Vespa. No tengo fotos porque no teníamos con qué  sacarlas.  Ambas fueron sufridas y nos acompañaron todo lo que pudieron. Nos llevaron a nuestros trabajos, a nuestros estudios y a nuestros paseos. Pero llegó un momento en que decidimos  “pegar el salto”,  porque ya era hora de que llegara un “cuatro ruedas”. Lo acariciamos como una ilusión durante muchos años, hasta que llegó- lógicamente usado y de afuera-  el primero: mi querido Toyota 700. Fue el autito de nuestro “despegue”- ya recibidos de profesionales, y,  con el préstamo ya pago de la primera casita, supo exteriorizar un  avance en nuestra economía-. También nos llevó y nos trajo todo lo que pudo. Incluso nos condujo  a nuestras modestas vacaciones en la Colonia  de Parque del Plata. Lo cuidábamos como si fuera un Mercedes Benz- en realidad, para nosotros lo era- le buscábamos lugar para dejarlo bien estacionado, lo lavábamos, lo acicalábamos,  y le fuimos poniendo todo lo que se empezó a requerir en esos años, por ejemplo: cinturones de seguridad- que no eran aún  una exigencia  y pocos autos los traían incorporados-.
Después del Toyota, hubo varios autos, pero estoy recordando únicamente   los que jalonaron  nuestra vida. Es decir, los que fueron memorables.
 Por la década del 90, con nuestra economía más saneada,-que nunca llegó a brillar con real esplendor pero que estaba mejor- dimos otro “salto” y  llegamos al primer cero kilómetro. Fue un Daihatsu.
  "El Dahiatsu."El primer "Cero kilómetro"  que manejé en La Paloma  


 Con él ya nos aventuramos más. Primero, Piriápolis, después  La Paloma. Balnearios prodigiosos, mágicos, al menos cuando nosotros los frecuentábamos. Con ese auto me largué a manejar. Nuevo, respondón, alegre, como nuestra propia juventud.
Pero la fortuna no nos sonrió siempre. La crisis del 2002 nos dio un duro golpe. Y mi esposo quedó sin empleo. Cesante. Con 59 años. De golpe y porrazo se convirtió en esa cosa deleznable a los que llamaron   los “pre-jubilables”- que era lo mismo que decir “los descartables”. Le dieron la jubilación a los 60-apenas cumplidos- sin ninguna de las ventajas que habían tenido las generaciones anteriores. Pero  nos  conformamos  apoyándonos-como siempre- el uno en el otro- No teníamos  hijos que dependieran de nosotros, en cambio hubo otros con dos o tres chicos  que no pudieron afrontar la economía familiar. Fue la época de los suicidios. De la que nadie habla. Nadie recuerda tampoco. Para qué. Algunos ahorros  se  salvaron de la catástrofe, y  en una especie de insana locura, nos decidimos-otra vez-  a cambiar el auto por otro “Cero kilómetro”.  Así llegó-en plena debacle-  “El rojillo” a nuestras vidas. Bien colorado. Como para cambiar la pisada.
"El rojillo" estacionado en Punta Gorda


Casi todos nuestros autos sufrieron robos o  intentos de robo  y el pobre rojillo no fue una excepción porque lamentablemente  la situación de inseguridad en el país fue en aumento, y en la entrada de un hotel de Piriápolis,  le despedazaron la puerta de la valija. La reparación fue costosa. Y en esas conversaciones de aquí y de allá, un vendedor nos convenció para cambiarlo. Había poca diferencia entre el rojillo y otro de la misma marca y modelo que  ya había incorporado otras prestaciones con más énfasis en la seguridad.

Y en el año 2010 llegó “El Silver”. Tiene una  alarma que apenas se comanda cierra también los vidrios.

"El Silver" en el Parque Rodó- ¿Vieron que bien que lo estacioné? 

Cada año que pasa, los autos, como los televisores o los electrodomésticos en general, viene más modernos y con más chiches. Ya los más nuevos  encienden al mismo tiempo el motor y  las luces obligatorias de circulación diurna,-por lo cual ya no hay que acordarse de encenderlas y apagarlas-. Otros, más sofisticados, estacionan casi solos- un enormísimo  adelanto para  evitar chambonadas-.  Solo falta que incorporen un conductor con la apariencia de Keanu Reeves. Y yo les aseguro que si así fuera,  me empeñaría absolutamente para  cambiar el mío. Sin lugar a dudas.



sábado, 3 de octubre de 2015

POR SIEMPRE WOODY

Joaquín Phoenix y Emma Stone  en el filme de Woody Allen "Hombre irracional"
(Imagen tomada de Internet)


Ya todo el mundo sabe que soy fan incondicional de Woody Allen. Y eso significa que voy a ver todo lo que presenta sin siquiera mirar una reseña. He visto tantos filmes suyos que no tengo duda de que lo que me proponga lo voy  a aceptar y voy al cine contenta como perro con dos colas. Jamás me decepciona. Desde el primer momento que me siento  y tomo contacto con el filme, escucho la música y me dedico a seguir los jugosos diálogos, me instalo en “otro mundo”- el mundo que me preparó Woody.
Ya sé que me va a sumergir en alguna vorágine filosófica, que me va a sacar de casillas nombrándome a filósofos que  yo leí en mi adolescencia y después no vi  nunca más, que me va a hacer cuestionar principios y que me va a conducir por donde él quiera con una enormísima facilidad. Y sí. Allá voy, sin remedio.
En este “Hombre irracional” se pueden  apreciar  la mayoría de sus preocupaciones- porque eso son, sin lugar a dudas- la lucha entre lo masculino y lo femenino-  Lo femenino lo propone con mujeres que son cargadoras como pulga de tapera; que no dan respiro a un  hombre depresivo que llega a una Facultad a enseñar Filosofía- ni más ni menos- y que no está pasando por el mejor momento de su vida. Ha perdido el interés por los atractivos que le puede ofrecer la vida-entre ellos el sexo- No puede tener relaciones con una mujer que se le tira encima, está impotente y según lo que confiesa, hace más de un año que no tiene relaciones sexuales. Lo masculino aparece, entonces, degradado, en un hombre que vive atado a una petaca de alcohol.

"El irracional" de Woody Allen-imagen tomada de Internet 

 Se plantean también los grandes cuestionamientos de la filosofía y de la  moral, de lo que nos rodea, de la lucha entre el bien y el mal,  entre lo correcto y lo incorrecto. Lógicamente por medio de los filósofos que más se han cuestionado sin resolver a ciencia cierta la problemática. Uno de ellos es Kierkegaard.
El profesor ha perdido – y quién sabe si alguna vez lo tuvo- el sentido de la vida. Y eso es lo que procura desesperadamente y por cualquier medio. Cuando cree encontrarlo, unas cuantas vueltas de tuerca, se lo dan vuelta.
Hay humor pero es amargo. Por cierto, que lo que se nota de inmediato es que ejerce una formidable atracción en las mujeres. Está presentado como un hombre más bien desgarbado, tiene pancita, y excepcionalmente aparece bien vestido. Sin embargo, las mujeres lo admiran, ha escrito libros- parece que los escritores son fascinantes- ellas los han leído, le piden consejos para sus trabajos, y lógicamente, lo que quieren es llevárselo a la cama. Este punto es evidente y sorprendente. En el arranque para seducirlo tienen impulsos masculinos. Son las que llevan la batuta. Y aunque él se niegue- es el caso, al principio,  de la alumna- ella insistirá hasta lograr sus propósitos.
Las vueltas de tuerca, y los entretelones no se los voy a contar. Pero hay, sí, y es también evidente, un  juego con el azar y con las bifurcaciones que éste nos depara en la vida. Es el azar, o el juego del destino o como se le quiera llamar, el que determina que escuche, acompañado por su estudiante enamorada,  la conversación que lo llevará a una especial determinación; es el azar, el que hace que cuando está en el laboratorio, aparezca una colega al mismo tiempo; es el azar, el que dispone,entonces que muchas vicisitudes ocurran de tal o cual manera. Yo puedo soñar con Keanu Reeves, pero de ahí a que mis sueños se conviertan en realidad hay un tremendo abismo. ¿ O no?  Who knows? 

Vayan a verla. Es Woody Allen como Director. No aburre nunca, o mejor expresado: a mí no me aburre nunca.


 
En pleno flirteo