miércoles, 28 de marzo de 2012

DOS PAJARRACOS EN SU SALSA

El pajarraco "Martínez" Sabina

El pajarraco Joancito en acción

 El 27 de marzo de noche, en el estadio Charrúa, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina presentaron su show “Dos pájaros contraatacan”. Y lo hicieron contra viento y marea. Los que me leen ya saben que yo no salgo a pasear sin contratiempos. Fui con mi familia, me vinieron a buscar a casa con el auto recién arreglado. Pero… ¡Oh, sorpresa! en la rambla entró a recalentarse-al mismo tiempo que su conductor- y, en la calle Concepción del Uruguay, hubo que hacer una parada de emergencia. Íbamos bien, pero ese inconveniente nos retrasó. Al mismo tiempo, para colmo de males,  cayó un chaparrón desalentador.  Después de otra obligatoria  parada más, ya cerca del estadio, finalmente llegamos. Hubo que buscar la puerta y localizar los lugares. Nada fácil. Finalmente nos asignaron unos –que no eran los que teníamos, porque de VIP no tenían nada- pero desde allí cantamos, aplaudimos, bailamos y nos reímos de los dos desfachatados que estaban totalmente a sus anchas junto a su público. Saqué unas fotos malas, pero ahí las tienen como prueba.
El show comenzó con la intervención de dos  pajarracos propiamente dichos,  que aparecen al  principio en la pantalla, -muy parecidos a Tuco y Tico, las urracas parlanchinas-,  seguida  alternadamente de diálogos, monólogos y canciones.  Todo “regado” con una sarta de palabrotas dichas con una frescura extraordinaria. “¡Pero ustedes están cagados de frío”! dijeron.  Y sí. La pura verdad, sí. El frío era de cagarse nomás. El que haya ido sabe que no es ninguna mentira. Sin embargo, el show fue de tanta calidad, que  todos aguantamos felices mientras el dúo desgranaba simpatía a raudales. Apenas se notó  que estaban programadas hasta  las canciones finales que todos pedíamos a gritos como yapa.
Fue un show muy disfrutable.
¡Vuelvan pajarracos, pero vuelvan en verano, carajo! (¡Ups! ¡Me contagié! )






viernes, 23 de marzo de 2012

LOS PROBLEMAS DE LA SALUD

Mi madre, la partera Tabárez, es la morocha sonriente que está primera a la derecha en la segunda fila. Si alguien conoce el nombre de los otros profesionales, me encantaría  agregarlos porque yo no los recuerdo.

Anoche vi de nuevo el filme que fue conocido en español como “El milagro de Lorenzo, o  “El aceite de Lorenzo” o “El aceite de la vida”.  Al verlo por segunda vez después de veinte años,  me volvió a conmover. La película es  de 1992 y está basada en una historia real.  El argumento presenta la batalla  de los padres de Lorenzo Odone, -contra la enfermedad denominada adrenoleucodistrofia- (ADL). Los Odone llevaron a cabo una empecinada investigación-sin tener ninguno de los dos conocimientos científicos-, golpeando puertas que indefectiblemente se les cerraban. Solos contra el mundo, libraron  una  guerra personal y  tenaz  contra los convencionalismos, la burocracia y el descreimiento de muchos diplomados. Lo hicieron movidos por el amor. Y vencieron.  El verdadero Lorenzo vivió hasta el año 2008, a pesar de todos los pronósticos negativos.
En el comienzo de la película aparece escrito este fragmento de una canción guerrera swahili:
La vida sólo significa algo en la lucha. El triunfo o la derrota están en manos de los dioses. Entonces celebremos la lucha.
 Para los que sabemos  lo que es enfrentarse  con la enfermedad terminal de un ser querido es un inicio muy significativo. Hay   que batallar simultáneamente  en varios frentes: contra la enfermedad siniestramente destructora; contra la burocracia; contra los funcionarios negligentes, contra los médicos insensibles, contra los enfermeros y licenciados ídem y  contra los carísimos servicios que pagamos inocente y religiosamente, para   que después-llegado el caso- no nos brinden lo que esperábamos de acuerdo a lo que pensábamos que teníamos asegurado: una atención humana y digna.
El problema no es únicamente en los hospitales públicos sino  en todo lo que concierne a la salud,  porque  el entramado burocrático de la asistencia médica privada, impide la necesaria eficiencia. Nadie es responsable de nada. Cada uno tiene su pequeña chacrita o parcela y la atiende cuando quiere y como quiere. Lograr una ligazón cordial entre los diferentes médicos es totalmente utópico, porque no se comunican entre sí. “Llame a fulano que es el médico de zona”, “el médico tratante está de licencia, va a ir un  suplente”, “consulte con el oncólogo”, “su esposo no es el único paciente, señora” me dijo un administrativo, cuando yo insistía desesperadamente para que recibiera la debida- y carísima- atención. Yo  contesté que sí que para mí era el único y  también debía serlo para ellos, de acuerdo a lo que le  cobraban y al conocido eslogan marketinero.
Lo cierto es que, en pleno goce de la salud, como suele ocurrir, la letra chica se nos escapa. Esta  espantosa telaraña  sólo  se empieza a conocer cuando estamos inmersos en  la impotencia del dolor.
Otro servicio esencial en los tiempos que corren es el de compañía y cuidados. El eslogan puede ser sumamente atractivo: “Somos tu segunda familia”. ¿De qué “segunda familia” me están hablando cuando el que necesita cuidados domiciliarios tiene que pagar una cobertura extra para adquirir los derechos-no más de treinta días por año que es lo que dan- en forma progresiva?  ¡Cuando requerimos estos servicios para un paciente, siempre son de urgencia! También es un negocio y como tal tiene que rendir. ¿Importa el paciente que necesita cuidados? No. Lo que importa es cuánto más se puede lucrar con la situación.
En estos días explotó en Uruguay el horror  de enfermeros asesinos  y de un equipo médico negligente, imprudente o descuidado. Los enfermeros mataban a pacientes internados en el CTI.  El equipo médico dejó en estado vegetal a una joven de 25 años que fue  sometida a una intervención quirúrgica que no revestía peligro inminente de muerte.  ¿Por qué este último caso salió a luz? Porque la paciente que quedó en estado de coma, tiene un hermano neurólogo- que trabaja en la misma institución-. Él hizo la denuncia. Por lo tanto, es lógico suponer que los que no tengan a nadie de la salud que bregue por ellos quedan expuestos a que cualquier inescrupuloso los liquide, ya que los  debidos controles en los Centros de Tratamiento Intensivo, y en las salas de operaciones son  ineficientes o inexistentes. 
 La mayor parte de los ciudadanos conoce este tema porque de una u otra forma lo ha sufrido. Los múltiples especialistas suelen hablar de que "faltan las destrezas no técnicas": esto es establecer  una real comunicación con los pacientes y familiares; trabajar en equipo-que no es agrupar una persona al lado de otra, sino  aprender a trabajar CON otras; desterrar el "narcisismo" en la medicina contemporánea- el término no es mío se lo escuché a un doctor- y, en resumidas cuentas, hacer un nuevo contrato social que garantice la debida atención humanitaria. ¿Será posible o no?
Cabe preguntarse:
¿Qué fue de los antiguos profesionales  responsables y competentes?
¿Por qué hay tanto personal de la salud-tanto en los  centros asistenciales como en los servicios de compañía- sin vocación para la tarea?
¿Por qué los médicos actuales no pueden diagnosticar una enfermedad sin análisis clínicos, como sí lo hacían en el siglo pasado los médicos de familia?
¿Por qué no hay   más médicos pediatras como mi  Dr. Puppo que me hacía dibujos de pajaritos para vacunarme o darme inyectables? (La excusa era que había que darle de comer al pajarito y ahí venía el pinchazo; no recuerdo haber llorado jamás.)
¿Qué se hicieron las antiguas parteras vocacionales-como mi madre - que celebraba con alegría cada nacimiento y  exhibía  al bebé recién nacido con un orgullo tan manifiesto que parecía que la madre era ella?
¿Hasta cuándo seguiremos siendo víctimas de  este actual  sistema  de salud  tan ineficaz, descontrolado y tortuoso que ha permitido que se llegue a  situaciones  sin parangón?







                           




martes, 13 de marzo de 2012

¿HABLAMOS ESPAÑOL O QUÉ ?

¡Me encantaría poder tener signos icónicos como estos para corregir los errores!
De mañana mientras desayuno-no muy temprano, ya madrugué durante más de cincuenta años- intento ver un poco de televisión matutina. Me cuesta bastante encontrar algo “potable” en cualquiera de los canales  de aire o de cable. Aclaro, por las dudas, que el cable que pago es el más económico. Y no quiero pagar más nada. Frecuentemente me llaman por teléfono para ofrecerme el oro y el moro para que pague más pero hasta el momento no me he dejado engatusar. No quiero “más de lo mismo”. No quiero tener más canales con las tonterías que circulan por acá. En un canal, las locutoras tienen voces de pito y-además- hacen comentarios anodinos. En otro,  una señora intenta dar recetas acompañada  por  otro “comunicador” que la interrumpe  y molesta constantemente. Mientras la pobre  lucha denodadamente tratando de  dar las explicaciones que-lógicamente, son propaganda de la firma auspiciante-, el otro se mete los calditos  y los sobres de puré instantáneo en los bolsillos. Hay otro canal que  tiene un cocinero que hace “cocina de autor”-como la cocina me gusta y no encuentro nada para ver, a veces trato de “seguirlo” intentando apreciar  qué es lo que  está preparando- pero, lamentablemente, sus acompañantes también utilizan “la cháchara insulsa” y es imposible seguir al esforzado cocinero y su receta.  En otro par de canales-no más de eso- y si Dios está de mi parte, a veces, encuentro algo de interés.
Al prestar atención al  vocabulario de los comunicadores noté el uso frecuente  del “spanglish”. Cuando yo daba clases de español a extranjeros, lo “combatí” todo lo que pude, incluso hasta con juegos para erradicarlo. El spanglish es una curiosa  mezcla de términos en español y en inglés. Es  usual entre los estudiantes  que tienen el inglés como primer idioma, o, que siendo de origen latino, están viviendo en comunidades donde el inglés es el primer idioma y por lo tanto, lo  deben usar para estudiar. En cambio, en Uruguay, el primer idioma es el español-al estilo uruguayo, pero español al fin- y no encuentro ningún motivo para que usen –mal pronunciadas además-, palabras en inglés.
Por ejemplo:
-¡Que “heavy” que está, che!
La palabra “heavy” en inglés significa: pesado, pero por el contexto en que fue empleada me pareció que el comunicador,  quiso decir algo así como: “extraordinario, o fuera de serie” o genial”. No sé. Me dio la impresión de que esa fue la intención.
También noté el abuso de palabras coloquiales que antes  empleaban más nuestros hermanos mayores: los argentinos. Ahora ya no se trata únicamente de los comunicadores jóvenes que tienen su propio léxico y lo propagan-como una peste- entre los de su generación, sino que la emplean también los veteranos. Pongo como ejemplo: “laburo”. Entiéndanme, por favor, no es una crítica sino una comprobación de “contagio”. Las modelos- sobre todo,- dicen “Los argentinos me quieren en pila, me va muy bien en el laburo”.
Además de esta “extensión o propagación coloquial” también se cometen  errores al hablar.
Por ejemplo: se extendió el uso del plural del verbo “haber” cuando su forma impersonal indica-al menos por ahora- que debe usarse  en singular. Me refiero al vilipendiado “hubieron”.
Yo no estoy muy segura de que todos los  comunicadores estudien para serlo, y tampoco sé si en los cursos de comunicación y periodismo se les enseña  lo que los expertos  llaman” gramática de uso”, pero sí sé que no conocer lo que es adecuado, tiene consecuencias negativas  en el habla y en la escritura. Además-agrego- la gramática no se estudia “de una vez y para siempre”, sino que hay que actualizarla muy a menudo y  cada vez más, porque la famosa globalización nos está llevando  a mal traer debido a que no le prestamos atención.
El pobrecito verbo “  HABER”, -inocente de Dios, que se usa de cualquier mala  manera- tiene fundamentalmente dos usos bien definidos. El primero es cuando “trabaja” de “auxiliar” de “asistente”, “de ayudante”  de los otros verbos que son los que realmente se conjugan. Esto ocurre en los tiempos compuestos. Ahí sí hay que usarlo en singular y en plural según corresponda.
Pongo un ejemplo de la actualidad uruguaya de carnaval:
“Si los Curtidores de Hongos no se HUBIERAN DEMORADO, en la bajada de la segunda vuelta, NO HABRÍAN RECIBIDO, ninguna sanción”.
De paso, después del ejemplo, declaro al margen: “Los Hongos” cuya murga cumple cien años este año, están dando uno de los  mejores espectáculos de carnaval y  me dio mucha pena que les sacaran puntos.
Vuelvo al tema: en este caso, el verbo HABER,  está ayudando a conjugar los tiempos compuestos de los verbos DEMORAR Y RECIBIR. Por eso, se pluralizan para ponerse de acuerdo con el sujeto: “Los Curtidores de Hongos.” Así de fácil.
En otros casos, el verbo HABER, “se tira por cuenta propia”. Y, como “cuentapropista” que es, le gusta que lo traten como  un tipo  independiente e impersonal. (Impersonal: sin sujeto.)
En esos casos, su presente es HAY.
(Con “hache” y con “y griega”-yo la sigo denominando así y chau-)
Voy a los ejemplos  “de actualidad”:
En el concurso de carnaval HAY  una calificación por rubro.
En el concurso de carnaval HAY  diferentes calificaciones.
Aquí comprobamos que HAY NO SE MODIFICA CON EL PLURAL.
POR LO TANTO, TAMPOCO SE DEBE MODIFICAR CUANDO SE EMPLEA EN OTROS TIEMPOS:
En el concurso de carnaval HUBO  una calificación por rubro.
En el concurso de carnaval HUBO diferentes calificaciones.
(Si en  el presente, este “cuentapropista” independiente,  no tiene plural, ¿por qué le inventamos un plural al pasado o al futuro o a cualquier otro tiempo en que se use? ¿Ehhhhh?)
¡Señores comunicadores, pongan las barbas a remojar!

miércoles, 7 de marzo de 2012

"Y Dios me hizo mujer" ¡ A mí, también, Gioconda, a mí también!

Gioconda Belli en  la plenitud de su belleza
La primera publicación de este texto fue  en  el blog colectivo  Internet y Lectura el 8 de marzo de 2011- con otra foto de Gioconda Belli.Esta vez, para  publicarlo  en mi blog personal, lo modifiqué.

 Gioconda nació en Nicaragua, de buena cuna. Se casó, se descasó, se volvió a casar y a descasar.  Es una escritora de éxito, una guerrillera que luchó por lo que creyó justo para su país, pero que no  dejó de lado  la  ardua responsabilidad de ser madre. Abrazó con pasión,- como dice en su poema-  esa extraordinaria labor de ser “un taller de seres humanos”. Tuvo cuatro hijos, no siempre en las mejores condiciones. Por lo que cuenta en su libro autobiográfico-con todo lo que la “autobiografía” tiene de ficción- se deduce que nunca  fue  un ama de casa  tradicional. No parece haberse quedado  en la casa a lidiar con la limpieza, la cocina, los pañales, las mamaderas.  Ella misma confiesa –muerta de risa- que no  sabe cocinar. El partido de la Izquierda Erótica (PIE) sabe de sus desvaríos. Escribe-como todo lo que hace-  instintivamente, desde las entrañas.
 Según lo que leemos en “El país bajo mi piel. Memorias de amor y de guerra”, no dejó títere con cabeza. Cuenta que fue cortejada por el general Torrijos y hasta sugiere la idea de que podría haberlo sido también por Fidel Castro. Es-como ella suele afirmar- una “Quijota”. En un continente en donde las mujeres se han visto tradicionalmente sometidas   al poder del  varón, me llamó mucho la atención que ella declarara que  hizo   lo que se le dio la gana   con los hombres. Aquí va una pequeña muestra de lo que cuenta en el mencionado libro que recomiendo leer:

(…) "mi vida clandestina y mi amor por Marcos eran parte de una vida paralela, aparte, que yo administraba en otra carpeta de mi cerebro, igual que lo hacían los hombres de mi país, que tenían amantes sin menoscabo  de su matrimonio, yo había  aprendido a compartimentarme magistralmente; (…)

Es muy difícil que una mujer “comunique” con tanta sinceridad sobre esas relaciones “compartimentadas” que sí suelen tener los hombres sin mayores remordimientos. ¿No? Pues bien,  ella lo confiesa a “calzón quitado”. Sin embargo,  en sus poemas no se percibe un feminismo a ultranza sino una especie de simbiosis entre su ser femenino y sus ilusiones de amor, armonía y justicia. Las fotos de su juventud nos muestran a una hermosa mujer de melena leonina, ojos cautivantes de mirada conquistadora. La dedicatoria del libro que más me gustó se la dirige  a su actual pareja y dice: “A Carlos, puerto de mis tempestades”. ¿?
Como recordatorio de la celebración del Día de la Mujer, este 8 de marzo de 2012,  comparto su poema: Y Dios me hizo mujer

Y Dios me hizo mujer
de pelo largo, ojos
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas,
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.

Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.

Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
 el instinto.

Todo lo creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días,
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.

Yo también soy mujer y me gusta serlo, Gioconda, aunque con otras alternativas. Sé cocinar, gracias a Dios, y a toda mi familia, y -en especial- a mi nona Lucía que siempre decía que a los hombres se les conquistaba primero por acá- y se señalaba el bajo vientre- después por acá- y se señalaba el estómago-, y después se llegaba acá- y tocaba el lugar de su corazón-. Tenía razón. Por si no lo sabés, tuve un único y felicísimo matrimonio de cuarenta y cuatro años. Sólo la muerte logró separarnos.
 No fui “un taller de seres humanos”, pero como fui docente vocacional, y desde mi puesto de Coordinadora, dediqué  alma y vida a cada muchacho para que  pudiera terminar la Secundaria, prácticamente, te puedo asegurar que  me faltaron nada más que los dolores de parto. Me parece estupendo que tú hayas tenido cuatro, y que otras también los tengan siempre y cuando los quieran. Porque los hijos para traerlos al mundo como Dios manda, deben ser queridos, siempre muy queridos.

 El cabello largo lo dejé en la juventud porque con el paso de los años no queda bien. Me parecen patéticas las extensas melenas de cabellos ralos de las sexagenarias. Parecen muñecas artificiales con cabellos de plástico.
Las curvas y las hondonadas –que dejaron de ser suaves- se  me acentuaron. Ahora tengo un cuerpo parecido al de un pollo. Bien redondo.
Con el asunto de  las hormonas anduve bastante bien hasta la menopausia, que querés que te diga, Gioco. Después lo “balanceado” pasó a la historia, y supongo que vos lo sabés porque tenés apenas cuatro años menos que yo… Ya sé lo que me vas a decir: en un poema hay que expresar belleza y  no la maldita realidad. ¿Verdad? ¡Tenés razón!
¡Sigamos soñando!