lunes, 30 de septiembre de 2013

MI CUQUETECA

Mi Cuqueteca 
Todas las personas cuquenses sabemos que  nuestro admirado escritor ponía como ejemplo de lentitud la antigua ferretería de barrio donde uno iba a buscar un tornillo y salía con otro –de distinto tamaño- para “ajustar” a prepo con una arandela, que luego el sanitario  que nos estaba arreglando la canilla de la cocina nos decía que no servía. Eso, después de un buen rato de esperar el turno, más el que se perdía en las  extensas divagaciones  tratando de explicar para qué y cómo tenía que ser lo que buscábamos.
Yo encontré otro ejemplo moderno de la vieja ferretería cuquense: los  quioscos donde se hacen fotocopias, se encuadernan y plastifican.
¿Alguna vez han intentado que les hagan un trabajo en el acto como bien dice el cartelito que tienen en la puerta? ¿No? ¡Prueben!
En primer lugar, les dirán que ese trabajo que llevamos  lo tenemos que dejar y retirar al día siguiente- como una de las mejores posibilidades-, porque en ese momento, el comercio está en “la hora pico”. Ustedes miran para todos lados y la verdad es que  lo único que ven  es otra viejita-parecida a Misia Dura-  comprando un paquete de pastillas  que- además-  ya está pagando para irse.
Ni siquiera en el quiosco de la esquina- ese donde nos atendía una dulce galleguita, que engrampó todos nuestros trabajos y  tesis durante años- logramos  que nos llevara el apunte. ¡Jamás! La antigua dulzura de la que nos atendía amablemente fue sustituida por una sistemática negativa menopáusica que no nos da ninguna clase de tregua. “No puedo para hoy” “Te lo hago para mañana”. Me ha pasado que le he dejado trabajo y al día siguiente ¡no está pronto! Y ahí sí, después de recordárselo, hace que el cartelito se convierta en realidad y me lo hace “en el acto”- (después de un día en la amansadora, por supuesto.) ¿Qué pasó con el encanto de petisa  de hace veinte años atrás? ¿Es que el marido ya no le hace  más “pat pat” ni  “foqui foqui”? (Sustituyan las onomatopeyas por el significado que les resulte más acorde ¿ta?) ¿Es por eso que está de mal humor?
Todo este preámbulo es para que sepan que pasé por muchos inconvenientes para reparar “Mi   Cuqueteca”. ¡Albricias!  ¡Finalmente lo logré! ¡Aquí está!
¿Cómo llegaron los libros del Cuque a mi biblioteca?
Como buena cuquense que escuchaba el programa de la tarde de la  radio Sarandí –donde el Cuque tenía su espacio- en la década del  ochenta,   fui comprando los libros a medida que se publicaban. Si no los compraba yo, me los compraba mi marido. Me parece que si mal no recuerdo me falta únicamente uno: “Los tangos del Cuque”. Tengo también los libros “serios”, los que son de Jorge Sclavo, pero hoy, quiero rescatar al Cuque, al Loquito ese que desde chico,  escribía una entrega por semana y dormía en los semáforos o en los ascensores porque para poder vivir tenía  que laburar de sol a sol en múltiples y variadísimas actividades.
El problema de mi cuqueteca es que las encuadernaciones dejaron bastante que desear, y por eso necesitaron reparación. Siempre tenía- y tengo- a mano,  alguno de los libros del Cuque en el revistero del dormitorio. Indefectiblemente, releerlos a la noche, seleccionar  las “grageas cuquenses” para ponerlas en la página del grupo”LAS BLOGUERAS DEL CUQUE” tiene la virtud de “sacarme” de la  realidad  por más engorrosa que sea y después me duermo  con una  enorme sonrisa.
Cuque: vos supiste muy bien aunque tu  mamá, Doña Aída, te haya dicho que eras “un amargado” - que  fuiste    “un crack”-aunque el prólogo  de “50 años al santo bleque” te salió demasiado  modosito:
“Desde 1959 hace 50 años, he vivido como un profesional del humor. Aunque nunca fui humorista. Humorista es un título demasiado grande. Soy un gustador del humor. Me gusta ver sonreír a la gente. Y me gusta mirarla.
Desde que leí por primera vez aquella descripción que hace Balzac de las manos de unos timberos en LA PIEL DE ZAPA hasta los magistrales, escuetos y discretos retratos de Julio César Puppo (El Hachero), dejé de aburrirme en ómnibus y tranvías. Con ellos aprendí a observar a la gente. Y a mí también, faltaba más, como buen ciudadano promedio y narciso que soy. Y porque soy gente.
(…) Benedetti decía que el Montevideo de su infancia “era verde, absolutamente verde y con tranvías”
El Montevideo mío fue más negro, más duro, pintado al bleque.
Pero con restos de pintura que quedaban en el altillo de mi Viejo, le fui poniendo color para alegrar esos muros que cuentan la historia de mi Montevideo.
Porque como decía Macedonio Fernández, ese filósofo argentino, que alguna vez, alguno, confundió con otra invención de Borges:

“Al humorista incumbe no sólo poner a las almas en estado de risa, sino también de esperanza”

Querido Cuque: fuiste y seguirás siendo un gran humorista porque nos observaste y  conociste tan bien que cada uno de nosotros  ha quedado “pintado” al bleque de una u otra forma. Tuviste la virtud de ponernos a todos “en estado de esperanza”. No te quepa la menor duda.
¡Gracias, Cuque por todo el humor que desparramaste en este territorio tan dispar! ¡Tus blogueras te queremos pilones y por eso, vamos a insistir hasta que se te reconozca como merecés! ¿Ta?  ¡Y.. feliz cumple, troesma! 

Cuque Sclavo en sus años mozos 

martes, 24 de septiembre de 2013

ESPECTÁCULO DE DANZA CONTEMPORÁNEA QUE VALE LA PENA IR A VER " SOBRE TUS CENIZAS"

Programa y flor que me dio Florencia al final 
Esta noche fui a ver este estupendo espectáculo de danza contemporánea que presentó la directora Sofìa Acosta acompañada en escena por dos bailarinas más: Florencia Ferrer y Ana Vázquez. Con una escenografía somera, una música y arreglos generales muy cuidados, más   un vestuario acorde y delicado, las tres se dedicaron a mostrar al público como los cuerpos -estos "envases" tan versátiles que nos acompañan- pueden manifestar el dolor por la pérdida de un ser querido en sus diferentes facetas. Están todas las etapas: la ira, la angustia, las múltiples preguntas que nos hacemos ante lo que fue inevitable y desde luego, la aceptación que nunca es pacífica ni para siempre porque el dolor perdura y aflora en sus distintas manifestaciones cuando menos lo pensamos. 
Está también magníficamente expresado el círculo vital- el que hace la propia naturaleza que nace y muere constantemente- y también delicadamente vemos el "dejar ir"- con la sutileza de los globos que se desprenden de las manos o las cenizas y flores que se esparcen al final. Realmente una magnífica obra que lamentablemente estará únicamente el jueves 26 porque el miércoles el teatro no ofrecerá la función. 
¡No dejen de ir a verla! ¡ Les gustará sin lugar a dudas. Mis felicitaciones a las participantes  y a todos los que hicieron posible esta belleza. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

Tengo saudade - Héctor Numa Moraes (1988)

Caetano Veloso - Um Abraçaço

CAETANO UN ABRAZAZO

Caetano en comunicacón plena con el público 
Sigo con el inagotable  tema de los gustos. Esta vez me voy a los musicales. Hoy, mientras estaba cocinando, puse la TV para escucharla como si fuera una radio. De pronto,  surgió la voz inconfundible de  Héctor Numa Moraes.  Ahí sí. Dejé lo que estaba haciendo para prestarle la atención que se merece este magnífico cantante, compositor y guitarrista de los pagos de Tacuarembó. Su presencia, por asociación, me llevó a la de Caetano Veloso que el  18 de septiembre después de los días de tormenta que inundaron medio país, se presentó  en el Teatro de Verano Ramón Collazo.
Esta vez estuvo  acompañado por tres  excelentes músicos: Pedro Sá, Ricardo Dias Gomez y Marcelo Callado. Una especie de banda de “rock económico” como el mismo declaró en alguna de las entrevistas.
La noche se presentó helada, todos vestíamos prendas invernales: bufandas, gorros, guantes, camperas y hasta ponchos (yo realmente lamenté no haber llevado uno de los míos)  para soportar la heladísima temperatura al aire libre.
Caetano presentó con la solvencia que lo caracteriza su último trabajo: “Abraçaço”. No le gustó a todo el mundo, quizás  porque todo lo que cantó fue de  esta  última producción.  A mí sí. Mucho. Cuando algo a alguien me gusta, soy  incondicional: me sigue pareciendo siempre atrayente, y continúa gustándome con la misma intensidad a través de los años. Así me pasa con Numa   y con Caetano. ¡Y con tantos otros!  Soy de gustos promiscuos o variopintos. Para que no se me “entreveren” con el significado de “promiscuos” que quiere decir eso que están pensando pero que en su primera acepción significa: “mezclado confusa o indiferentemente”- voy a emplear “variopintos”,  así no se me van para el lado de los tomates.
A Numa  con su guitarra y  su  voz que interpreta con sentimiento todos los temas, lo escucho con sumo agrado. Me trae el sonido del Norte, con las palabras  usuales de la zona. Me hace acordar a mi padre-que no era de Tacuarembó, sino de Treinta y Tres,  pero que tenía ese gracejo en el vocabulario que únicamente emplean los oriundos del lugar-. -“¿Te ayeitás?”  Me preguntaba en los primeros tiempos cuando me llevó a vivir con él y la familia que había formado. “Ayeitarse” significa “acostumbrarse”. No era el vocabulario  usual de mi madre, era el de él. Por eso digo que Numa me trae el sonido del Norte y con él también viene envuelto el recuerdo de mi padre.
Caetano me trae envuelta a Bahía- su tierra- y al Brasil- su país. No importa que haga bossa nova, o  rock. No importa que tenga el pelo canoso- que le queda estupendo- y  71 años.  Él es siempre un bahiano juguetón. A veces se pone triste o  quizás melancólico,-algún  pánfilo periodista le ha preguntado si le duele envejecer, -y sí, bobeta,  claro que duele-  pero renace a través de la creación y vuelve a sonreír.  Inconfundible con su timbre de voz, su simpatía, su don de gentes, sus movimientos de colita, su ritmo para bailar, su voz y sus letras plenas de sentido.
Caetano: No sé si te diste cuenta de que había MUCHAS que te querían dar el “abraçaço” EN VIVO Y EN DIRECTO, - el abrazazo y  MUCHO MÁS,  a juzgar por las cosas que te gritaban  y que yo oía perpleja por el desparpajo-.  Las que te gritaban  no eran precisamente unos  loros viejos, sino muchachas jóvenes que deliraban y bailaban con tus canciones. Yo también. Volví azul de frío, pero absolutamente feliz. *



* Quise poner dos vídeos en esta entrada pero no supe hacerlo. Van separados más arriba. La emotiva  canción de  Numa Moraes se llama "Tengo saudade"- esa hermosísima palabra portuguesa  que no traduzco  por nada del mundo porque no hay palabra en español que dé su  verdadero significado-. Así se dice  en el Norte, así la canta  -estupendamente- Numa, así la empleaba mi padre. El vídeo de Caetano es la también bellísima canción Um abraçaço- que se puede traducir por "Abrazazo"- con la misma idea- pero ahora que descubrí donde rayos está la  "ce con cedilla"  en mi computadora,  la tienen en portugués y en  español. Ojalá que les gusten las dos. 






lunes, 16 de septiembre de 2013

GUSTOS VARIOPINTOS

Amos Oz 

Cuque Sclavo 

Hace poco  escribí el texto: “De olores  y sabores” que a juzgar por los comentarios que me hicieron por mail, por facebook y en el mismo blog, levantó una cantidad de  muy  diversas  opiniones.
Hoy voy a seguir con el tema, pero ya no exclusivamente sobre el olor o el sabor de la piel  sino sobre los gustos en general.
Cuando era joven ocultaba pudorosamente mi gusto por la  murga, o por el candombe. Mi razonamiento iba por los cauces que me exigía la sociedad. ¿Cómo una Licenciada en Letras, con varias maestrías, podía “confesar” gustos tan “burdos”, tan “populares”? ¿Qué iban a pensar los padres de mis alumnos y mis  propios alumnos si un día me veían zangoloteándome entre el público de Las Llamadas o en un tablado cantando fervorosamente las letras de La Catalina? Me habría sentido  como si me hubieran encontrado con un amante-de chocolate- desnuda en la cama. Lo oculté rabiosamente. (Me refiero a mi gusto por las manifestaciones populares -ustedes me entienden-). Pero un buen día me jubilé y me sacudí el yugo. Hubo  “otra barrera” que no me costó ningún trabajo saltar ya que mi propio marido me decía “África ruge”. Pues bien. “África ruge” empezó a ir al Sporting y al Teatro de Verano Ramón Collazo a ver  espectáculos de carnaval. Me acompañó siempre, y –además- le  había empezado a gustar a él también.
La frutilla de la torta- ya conté mi experiencia en “Abonada primeriza”- fue este año cuando por primera vez fui  al Teatro de Verano Ramón Collazo durante las tres ruedas a ver TODOS los espectáculos de carnaval, TODAS las noches. Me despaché a gusto.  En el lambriz  de mi escritorio, debajo de mis títulos, pegué los adhesivos de los espectáculos que más me gustaron. Me despojé de todo el antiguo pudor.
Pero lo popular no es lo único que me atrae. También me saqué un abono  del SODRE. Elegí cuidadosamente los espectáculos para concurrir al lugar que seleccioné con anticipación. El SODRE,  alimenta parte de mis “gustos cultos”-que también los tengo.
¿Son mis únicas vertientes? No. Me gustan Caetano Veloso,  o Gal Costa, tanto como Vicentico, o Rod Stewart o  Willie Nelson, o María Marta Serra Lima, o Carlos Vives,  o  Yamandú Cardozo o Agarrate Catalina o Cayó la Cabra, o una buena cuerda de tambores o Mozart, Vivaldi, Chopin, Mahler,  Brahms.
Ni que hablar de mi lado más  romanticón: Los Panchos, José Alfredo Jiménez- suegro de mi amiga mexicana Angélica Jiménez-  Miguel Aceves Mejía, Jorge Negrete,  Pedro Infante. Los mexicanos por herencia materna.  Y hay mucho más. Basta escuchar un rato la música que tengo en un  par de  pen drives para comprobar la extraordinaria variedad que va desde lo más terraja o plancha hasta la más sublime música de meditación.
¿Gustos gastronómicos? También variados. Me encanta tanto una  parrillada completa - con molleja, tripa gorda y chinchulines también-, como una buena pasta con un estupendo tuco casero más el acompañamiento de un buen vino. Y, por supuesto, las comidas regionales de los territorios que visito, porque  el aprecio de cada lugar debe incluir necesariamente sus comidas y bebidas típicas.
En gustos literarios lo mismo. Leo con tanto gusto  a Rosa Montero, como a  Paul Auster,  a Gay Talese,  a Sandor Màrai  a Irene Nemirovsky  a Amos Oz,  a mi adorado Julio Cortázar;  y llevo en lo más profundo de mi corazón a  Cuque Sclavo- uno de mis más queridos costumbristas- y  a Julio César Puppo, “El Hachero”, nuestro “Mariano José de Larra” según el propio Cuque.
¿Soy única? Tampoco.

Esto es lo que afirma  STEPHEN FRY:
“Una persona puede ser fanática de lo digital y a la vez leer libros; puede ir a la ópera, mirar un partido de críquet y reservar entradas para un recital de Led Zeppelin sin partirse en pedazos. ¿Te gusta la comida tailandesa? ¿Pero qué tiene de malo la italiana? Epa, calma. Me gustan las dos. Sí, se puede. Me puede gustar el rugby, el fútbol y los musicales de Stephen Sondheim. El gótico victoriano y las instalaciones de Damien Hirst. Herb Alpert & The Tijuana Brass y las obras para piano de Hindemith. Los himnos ingleses y Richard Dawkins. Las ediciones originales de Norman Douglas, y además los iPods, el billar inglés, los dardos y el ballet”. *

*Diario La Nación.  Artículo: Sygmunt Bauman: la cultura en la era del consumo. 30 de agosto de 2013

Irene Nemirovsky con su gato negro
Por lo tanto, soy de gustos variopintos;  “pellizco” un poco de acá, otro poco de allá, todo mezcladito, y –ahora- aceptado plenamente sin ningún tipo de pudor,  y  sin ambages.  ¿”Tamo’”?


jueves, 5 de septiembre de 2013

REENCUENTRO

Con las "chicas" en Blás 
Hace unos días comenté  las dificultades que tuve para localizar gente de mi grupo de Letras que se animara a propiciar una reunión. Una de las compañeras me localizó por facebook  y tuvo esa idea. Al final aceptamos el reencuentro únicamente cuatro.
La primera impresión que tengo es que debido a la cantidad enorme de años que hace que no nos vemos surgen una cantidad de interrogantes: ¿Cómo estará fulanita? ¿Más gorda? ¿Más arrugada? ¿Más vieja? ¿Más jamona?  En realidad la pregunta primordial es:

-¿Cómo me verán a mí?

Ni que hablar si ese reencuentro, en lugar de ser con  compañeras   es con un antiguo “peor es nada”…. En ese caso, -en el de las amigas también por supuesto, pero no tanto- además de la preocupación por la apariencia física  y la lucha por disimular imperfecciones, se da otra pregunta que toda mujer se hace en la instancia de salir y que  siempre es esta:

-¿Qué me pongo?

No importa que el placar esté rebosante  y que cuando se abra  la ropa se escape a borbotones porque nunca encontraremos nada apropiado. ¿Cuántas veces hemos dicho? :

- “¡No tengo nada que ponerme!”

Si la cita es con un galán, sea lo que sea que nos pongamos para la ocasión tiene que disimular todos los defectos: los rollos que se saltan por todos lados, la panza,  las varículas, -un NO rotundo al vestido corto- hay que arreglarse las uñas, los pies, el pelo, hacerse limpieza de cutis,  las peludas se tienen que depilar sí o sí, pintarse esmeradamente  y prepararse como para un casamiento.  De punto en blanco.  Si el encuentro implica sexo- puede pasar que el susodicho se tire de cabeza como a una piscina-, la  ropa interior- necesariamente- tiene que ser acorde a la ocasión. Por favor, que no se te ocurra  ese enorme y cómodo pijama modal  o el camisón de franela ídem que usaste todo el invierno porque lo vas a espantar y el pobre huirá despavorido.  Tampoco  uses ese batón roñoso con botoncitos adelante que tiene un montón de años.  Sí, ya qué se es práctico, pero está más viejo que vos. Y que no  se te ocurra mencionar “ropa de entrecasa”-¡por favor! borrá esa expresión de tu vocabulario   porque ya no se dice más así-. Ahora se dice “HOMEWARE”. ¿Qué te pasa? ¿No lees “Claudia”?  (Con un poco de esfuerzo a lo mejor hasta  lo pronunciás más o menos bien.)
Recuerdo que un par de días antes de  la Noche de la Nostalgia fui candorosamente a comprarme un camisolín-como le llaman ahora a lo que en mi época era “baby doll”-  ¡No había más! ¡No! ¡No había más! ¡De ningún talle! ¡NADA!
(No  piensen mal,  no era específicamente para usar esa noche, era  una simple renovación nada más.  Recién hoy la vendedora me avisó que había llegado la nueva partida y me compré uno).
Con la reunión de amigas- mutatis mutandis- pasa algo similar. Queremos vernos bien. “Tapar” los estragos de los años, disimular imperfecciones, encontrarnos de nuevo jóvenes y radiantes. Quizás  no se ponga tanto esmero en depilarse, porque con los vaqueros no se van a ver esas piernas de monas peludas. Pero,  igual elegimos cuidadosamente la vestimenta, (-“esta remera no porque me hace gorda” –no te hace gorda, estás gorda, ¿quién te mandó durante el invierno comer DOS platos de cazuela? ¿Eh?) Nos bañamos  y perfumamos  con esmero y también-aunque haga añares que no lo hacemos- nos maquillaremos fina y  esmeradamente.
Después de  darnos los consabidos besos y abrazos, y de pelearnos con los empleados de Peperone que nos dicen que “la mesa   que elegimos está reservada para diez” nos levantamos con aire de reinas ofendidas y nos vamos a Blás.
Té completo para cuatro. Conversación para cien. Los hilos se suceden  los unos a  los otros y se entreveran en una infinita gama multicolor.
-“¡Aquella la petisa que estaba embarazada! ¿Cómo se llamaba? ¿No te acordás? ¡Estuvo un año con nosotras! ¡Cómo no te vas a acordar! ¡¡Tenía el pelo lacio, lo usaba cortito!  Nuestra bamboleante memoria hace esfuerzos inauditos pero la imagen de “la  petisa embarazada de pelo lacio y cortito” no  aparece.
“-Mirá aquí está la nena- en Boston, en Nueva York, en Filadelfia”. Y todas miramos el celular-sustituto del pasa-diapositivas-  donde se exhibe  una  presentación que va de mano en mano.
Cada una lucha por llevar adelante su hilo de conversación, suben los tonos de las voces, se suceden los manotazos para imponer criterios.
“-¿Y la otra profesora que tuvimos en Universal? ¡Aquella!  ¡No Gabriela, no! ¡La otra!  ¿Y la de Gramática que conversaba montones? ¡Menos mal que a la nena no le tocó! ¿Y la que sabía mucho pero venía con una media de cada color?  ¿Te acordás?  No. No me acuerdo. En casa sí, ahí se me prendió la lamparita. Es una de las que falleció y me surge el nombre,  el apellido, las medias distintas, el viso que  sobresalía de la pollera. Los ojos estrábicos.  Todo.
Las  cuatro tenemos “heridas de guerra”,  las diferentes cicatrices  que nos ha ido dejando  la vida, a cada una le ha tocado su cuota parte de dolor, pero la energía de esos variopintos  años compartidos se impone y nos quedamos con una sensación de enorme alegría, de una vitalidad que ni siquiera sospechábamos que teníamos almacenada en algún lugar recóndito de nuestro interior.
¿Dónde nos reunimos en la próxima?


¿Camisolín o "baby doll" ? 

domingo, 1 de septiembre de 2013

DEL ROBERT REDFORD CHARRÚA

Cuque Sclavo el Robert Redford charrúa 
Empecé de veterana, a transitar en  este nuevo  y fascinante mundo de las redes sociales. Si bien lo hago con un estilo y ritmo acordes con mis años, cada pasito que doy, es una instancia de gran satisfacción para mi autoestima.
El  manejo en facebook me ha permitido recobrar antiguas amistades, -incluso  compañeros de escuela- pero, el blog es  el que me ha deparado más sorpresas. El mío no es ni “ordenado” ni “académico”. Yo lo voy “cargando” con lo que tengo ganas de comunicar. Lisa y llanamente. En mi época de estudiante, tuve  un loco  proyecto que-por diferentes circunstancias - no  pude hacer realidad. Se trataba de un trabajo que se llamaría RECOBRANDO A LOS NUESTROS. Mi idea era rescatar a esos hermosos olvidados, los artistas que  me acompañaron en la vida y que no fueron aún suficientemente reconocidos. Como el proyecto no salió, de vez en cuando en el blog escribo alguna crónica con ese título. Escribí por ejemplo, sobre el escritor Jesús Caño Guiral- de la Generación de la Crisis- que fue mi  compañero en el UAS, donde trabajó hasta que se jubiló como profesor de inglés y Literatura. También escribí sobre mi admirado Jorge Cuque Sclavo, el “Robert Redford charrúa”  que supo alegrar mis horas vespertinas, cuando lo escuchaba allá por la década del 80,  en la Radio Sarandí,  leyendo  textos, a veces propios, a veces de Felisberto Hernández, a veces de Julio César  Puppo,  El Hachero, uno de los mejores cronistas de costumbres del Uruguay, -nuestro Mariano José de Larra- como solía decir Cuque, pero  que no ha sido  ni recopilado  ni comentado en forma exhaustiva. En un artículo que escribí afirmaba lo siguiente: “Es ineludible hacer una revisión profunda de muchos escritores nacionales y  estudiarlos con respeto y seriedad. Por otra parte, a la literatura costumbrista hay que quitarle el papel de Cenicienta de las letras, porque su carácter testimonial nos descubre personajes, ambientes, episodios y estilos inmersos en el tiempo de una ciudad que no llegamos a conocer, y que se fue transformando lentamente sin que los montevideanos lo hubiéramos advertido. Hace bastante tiempo que se afirma-a raíz de las demoliciones de casas y edificios que deberían haber sido considerados monumentos históricos-que Montevideo es una ciudad sin memoria. Pienso que una forma de recuperarla, puede ser volver a leer a nuestros cronistas de costumbres, porque sin lugar a dudas, encontraremos verdaderas joyas ocultas.” (Revista de la Biblioteca Nacional Época 3-Año 1 Nos 1 y 2   2008)
Ustedes se estarán preguntando ¿Y esto que tiene que ver con Cuque?  Tiene que ver y mucho, porque uno de los que se ocupó de las “Crónicas de El Hachero” fue Jorge Cuque Sclavo. Ahora pensamos que le toca el turno a él. No es  justo que se sumerja en el olvido a este  multifacético “Robert Redford charrúa”,  de ojos azules de profunda mirada -como podrán comprobar por la foto que puse más arriba -gentileza de su hijo Claudio-
Mi blog me resultó como una caña de pescar; una pasa con ella muchas horas, como un entretenimiento,  sin pensar en que va a obtener nada, y de pronto salta un pez de inusitados colores, porque aparece un comentario agradecido de alguien que  le gustó lo que  leyó. Por el blog, me   encontró  el hijo mayor de Jorge “Cuque” Sclavo, Ernesto,   que muy emocionado me agradeció el texto que escribí sobre su padre. A su vez me “conectó” con otra bloguera que lo conoció personalmente y  también escribió sobre él. Ahora Claudia Olivera y yo nos reunimos y nos pusimos  en campaña para “recobrar a uno de los nuestros”: al queridísimo  Cuque-  que se nos fue físicamente, pero que perdurará  en nuestra memoria agradecida  cada vez que lo convoquemos-.  Somos “Las blogueras del Cuque”- Cada una escribirá, convocará, y rendirá homenaje  a este escritor “incasillable”-como lo llamé en mi texto:


 Nuestro afán es “ponerlo en el tapete”, que se conozca,  que se lea, que se difunda, que se gane el merecido cariño de este “bendito país”, y que, finalmente, tenga el sitial que siempre mereció.  
La idea se va concretando  con todo nuestro amor “cuquense”. Ahora les toca a ustedes leernos, seguirnos, mandarnos comentarios, para que  el proyecto despliegue sus  alas y llegue lo más hondo posible al corazón de todos.
______________________________________________________________