lunes, 9 de febrero de 2015

Aproximación a "Las Llamadas"

Este año fui personalmente el viernes 6 . Ya narraré mis experiencias. Por ahora, reproduzco con alguna modificación, la introducción que había publicado en un blog colectivo que, como todo lo colectivo, tuvo sus altibajos, en uno de los "bajos" me sacaron de la Troya. Intervine en un segundo, pero como también era colectivo e integrado por las mismas personas que me habían sacado del primero, también "se trancó".  El tercero fue este-personal-  que ahora tengo para escribir mis divagues: "cosas de viejucín".




Cuerda de tambores-tomada de costado- única posición que podía tener- 



El 5 y 6 de febrero de 2015  se celebraron las clásicas “llamadas” del carnaval uruguayo. Algunas celebraciones e inclusive comidas, las compartimos/disputamos con nuestra hermana mayor la Argentina, que, como toda hermana mayor quiere tener siempre privilegios especiales: el dulce de leche, se afirma, por ejemplo, que es un producto que comenzó siendo producido allá. Aunque nuestros suizos y vascos también lo produjeron y lo producen exquisitamente acá, en la Banda Oriental. No es mi intención discutir quién fue primero en esto o en lo otro. Sin embargo, me atrevo a afirmar que estas “llamadas” sí son uruguayas.
Algunos me podrán decir que también hubo negros esclavos en Buenos Aires, y lógicamente así fue. Pero, Montevideo fue un puerto negrero donde se traían los esclavos a realizar su cuarentena para ser transportados y distribuidos a otras partes de América. La existencia tiene sus paradojas. Este triste destino esclavo nos depara actualmente una de nuestras glorias nacionales: el espectáculo absolutamente renovado y profesional que exhiben las comparsas de negros y lubolos.


Como la mayoría sabe, el término “llamadas” es precisamente eso. Los tambores, chico, repique y piano según sus toques van “llamando” con su ritmo mientras pasan por la calle. Juntos en el desfile forman la “cuerda” de tambores. Basta oírlos para que-si no podemos bailar-, aunque sea con las palmas los acompañemos entusiastamente. Los tambores de humilde origen,- en sus comienzos hechos con barricas de yerba-, tocaban como amparo contra la salvajada de la esclavitud. A todo lugar donde el negro fue trasladado, recreó sus ritmos ancestrales para sobrevivir con sus tradiciones aunque fueran modificadas. Parte de esa tradición sobrevive acá, por ejemplo, en los personajes típicos de la Mama Vieja, el Gramillero, y el Escobero. Las Vedettes casi desnudas son modernas.

La Mama Vieja

Las negras esclavas desempeñaban múltiples tareas: lavanderas, pasteleras, costureras, limpiadoras, etc. Las amas blancas no siempre podían amamantar a sus niños, por eso, las prolíficas negras eran muy apreciadas como “amas de leche”. Una forma de recompensarlas era regalándoles vestidos de sus patronas. Por eso, la vestimenta de la Mama Vieja muestra amplias faldas, sombrilla y abanico. En Brasil, en cambio, les daban piezas de plata que llevaban colgadas de su cintura, juntándolas, podían pagar su liberación o la de alguno de sus hijos. El personaje de la Mama Vieja que representa a la reina de la nación, como es mayor, baila a su ritmo, con su amplia y colorida vestimenta, seguida del gramillero o yuyero.


Mamas viejas, gramillero y escobero. Lamentablemente pasaban corriendo. Imposible sacar mejores fotos 

Bailarina estilizada con acompañante 

El Gramillero o yuyero

Representa al curandero o sanador. Lleva una valijita con sus “medicamentos” consistentes en gramillas o yuyos que él sabe administrar para la curación de sus pacientes. También viste de galera y traje y luce como un negro anciano de barba blanca. Baila, temblando, alrededor de la Mama Vieja . El “temblequeo” –además de producirse por la edad avanzada- puede representar también la “entrada en trance” para realizar la curación.

El Escobero

Es el símbolo de la “limpieza” ya que con su escoba va barriendo los males y sacando las “malas ondas” para que todo el mundo se desempeñe eficazmente. Viste calzas y un delantal preferentemente de cuero decorado con trozos de espejos. Baila y realiza “pases mágicos” con su escoba. Su origen es el bastonero, el personaje que iba al frente de la comparsa y marcaba el ritmo.


La vedette

La bailarina que baila semidesnuda es una incorporación moderna. Nos queda el recuerdo memorable de Marta Gularte y de Rosa Luna. Estupendas siempre al paso de sus comparsas, contoneándose con singular sensualidad. Las actuales son magníficas pero Marta y Rosa hicieron historia.

"Vedettes" en una clásica "parada". Por suerte, alguna me tocó. 
Cada "comparsa"- cuerda de tambores- lleva sus colores típicos.


La comparsa

A estos personajes cada año, se les suma, de manera cada vez más y más profesional, escenografía, vestuario, maquillaje, estupendos danzantes, portaestandartes,portabanderas, y, por supuesto, la cuerda de tambores compuesta por muchos componentes, que tocan de manera armoniosa-cada comparsa con su ritmo propio-, haciendo “cortes” magníficos y desplegando un increíble profesionalismo.






Ya les contaré de mi experiencia de  este año. ¡Hasta pronto! 
Me fue imposible sacar una única foto sin la morena de rastas que tenía adelante.Estaba en primera fila. No hubiera necesitado pararse, pero lo hacía.  Lamentablemente.




sábado, 7 de febrero de 2015

"Yo hago puchero, ella hace puchero, yo hago ravioles, ella hace ravioles"


China Zorrilla como "Elvira" y Betiana Blum   como "Nora" en la película de 1985  "Esperando  la carroza"
(Imagen tomada de Internet) 


Empezó el concurso de carnaval 2015 en el teatro de Verano Ramón Collazo.
En mi tercer año como abonada-ya no tan primeriza- me encantó reencontrarme con su  característico olor que es la primera sensación que recibo al llegar, mezcla de chorizo, hamburguesa, papas fritas, churro, lehmeyun, pancho,  muzarella y fainá-entre los más reconocidamente gustosos-. También fue agradable el reencuentro con los otros abonados  con los que nos vemos todos los años.
Algún despistado comenta que los abonados tenemos “privilegios”. En realidad, no es así, porque pagamos  para ver carnaval de punta a punta. No se puede considerar “privilegio” el haber adquirido un lugar con asiento numerado en una determinada fila, ya que contribuimos  no en oro, pero sí en buenos pesos uruguayos. Unos cuantos por cierto. Hay que juntarlos, y -como dice un dicho en inglés-: “el dinero no crece en los árboles”, hay que dejar otras actividades  para poder disfrutar de esta. Y lo hago con gusto.
Conozco personas  que desprecian la cultura popular alegando que son de origen “europeo”. En verdad,  si nacieron acá,  son uruguayos, mal que les pese. Pero si tuvieran ese dejo europeo que dicen tener, deberían poseer un gusto especial por estas manifestaciones auténticas de un país joven en formación-como es el nuestro- que va buscando en sus pocos años de existencia, las expresiones que lo van caracterizando lentamente. El carnaval es una de ellas. (También mal que les pese.)
 A través de los diferentes conjuntos se van hilvanado  los relatos de las vidas, y eso constituye una modalidad de formación de las raíces auténticas.
En el Teatro de Verano, todos los espectáculos son centro de atención. Llevan sus propias “hinchadas”, se discuten sobre la mejor actuación, y se discute-también- por los puestos. Lo más gracioso es que habitualmente, el “honorable jurado”-como dicen los murguistas- no coincide con el gusto del público y más de uno se queda con un palmo de narices.
Lo cierto, es que se destaca –en la mayoría de los conjuntos- un gran despliegue de esfuerzo mancomunado para dar lo mejor.
Como sucede siempre: “hay de todo, como en botica”. Este dicho, tan antiguo que lo decían las abuelas, ha sido parte de algún espectáculo. El otro dicho vigente hasta hace  algunos años cuando se quería desprestigiar el sonido de algún conjunto era: “es una murga”, -acompañado por un gesto despectivo- pero ya no funciona más porque las murgas actuales, -por lo menos las que pude apreciar en estos días de la primera rueda- brindan un espectáculo completísimo genuino, con unos coros  y vestuarios estupendos, puestas en escena  fabulosas y argumentos sensacionales desde todo punto de vista.  Las murgas-ahora- libretan, cantan, bailan,  y actúan muy bien.
De la misma manera, los parodistas se han esforzado por elegir y trabajar con rigor la materia de sus parodias. Y se sacan chispas.
A mí me gustó muchísimo- de las que vi, aclaro que aún faltan- “Los Muchachos” que a través de un “hilo conductor”-como le dicen ahora- “The Truman Show” presentaron dos parodias espectaculares: “Esperando la carroza un domingo electoral” y “Me llamo Sam”. Indudablemente, la base de la primera parodia es la película argentina de 1985-(aunque el argumento provenga de la obra de teatro de grotesco rioplatense de  Jacobo Langsner-) donde China Zorrilla encarnaba una desopilante Elvira Romero de Musicardi. En la parodia, el papel de China lo desempeña  impecablemente bien Luis Alberto Carballo, un actor  muy dúctil que tiene una maestría increíble para encarnar una “Elvira colorada”. De la película  se tomó-por ejemplo-  lo que la mayoría de las personas que la vimos en la época, repetíamos hasta el cansancio: “Yo hago puchero, ella hace puchero, yo hago ravioles, ella hace ravioles.”

Sean Penn en su memorable actuación como "Sam"( Imagen tomada de Internet)

La inspiración para la segunda parodia fue una película que  en inglés llevó el nombre de  “I am Sam”.  En  español fue conocida como “Me llamo Sam”  o “Soy Sam” y el papel lo desempeñó de modo superlativo el actor Sean Penn. Se trata de la historia de un hombre con discapacidad mental a quien se le cuestiona que pueda hacerse  cargo de educar a una hija que tuvo con una mujer que los abandonó. En la parodia, nuevamente el actor Luis Alberto Carballo encarna a este personaje de una manera magistral. Lamento enormemente no haber llevado esa noche mi cámara de fotos, porque quizás podría haber captado alguna secuencia donde se pudiera ver la ductilidad de este excelente actor que puede pasar rápidamente de un personaje a otro-incluso haciendo bromas sobre la falta de tiempo entre escena y escena para cambiarse debidamente-. Prometo fotos para la segunda rueda. En fin. Lo mejor que vi hasta el momento. ¡No se lo pierdan!
Una recomendación:
Acérquense al carnaval que no muerde.