viernes, 16 de febrero de 2018

CHOLULAS

La historieta de Cholula que fue más famosa ( Imagen sacada de Internet) 


 Es increíble cómo se han extendido las salutaciones por cualquier concepto.  Por ejemplo: San Valentín. Según tengo entendido de mi pasado monjil, fue un santo que se dedicó a casar parejas, -en contra del emperador romano- y esa insubordinación le bastó para perder la vida. El 14  de febrero, es su día.  En un principio era “el día de los enamorados”- como distinción por su vocación de casamentero religioso-, pero, hoy en  día, me enteré que también se extendió para celebrar, además del amor, la amistad, aunque para mí, sigue siendo el santo de los enamorados; porque así lo tengo desde siempre. Por lo tanto, cuando me dicen “feliz día de San Valentín”, contesto que gracias, pero que no tengo pareja para celebrarlo. Habitualmente me quedan mirando como sapo de otro pozo. ¿No tenés amigos? Me preguntan incrédulos. Sí. Amigos tengo, pero no es lo mismo que tener una pareja para compartir vivencias, bombones, flores (que no me gustan) libros (que sí) y adornos con corazoncitos (más o menos)- desde un  punto de vista estrictamente comercial-.  Se ve que la vejez va  haciendo mella en mi conducta.
Y en este terreno de los cambios, -que también se van dando en el lenguaje-  estuve explicando hace poco  el  origen de “Cholula”- palabra que todos los rioplatenses usamos sin saber exactamente a qué alude-. En la realidad, tuvo de comienzo a una persona real: la argentina Adela Montes, que iba a las puertas de las radios para esperar a los "astros" y pedirles un autógrafo.  Luego dio  paso a una exitosa  historieta  que sirvió para que se ampliara  su significado-. Al principio fue: “Cholula, loca por los cracks” que pasó un par de años sin mucha pena ni gloria, pero después la tomó una revista de mayor tiraje, y se llamó: “Cholula, loca por los astros”. Ahí sí,  trascendió durante bastante tiempo. El personaje, era una mujer que perseguía a los famosos, para obtener un autógrafo, un saludo o, si era posible, un beso. Tan de moda estuvo el término que hasta Joaquín Sabina lo utilizó en su canción “Aves de paso”.


Actualmente, designa a una mujer que persigue- esa característica ha sido su sello de fábrica- a cualquier famoso, pero, en vista de los adelantos tecnológicos, ahora, además del autógrafo, del saludo o del beso, quieren (queremos)  una foto con el susodicho. La mayoría accede. Cargan con la fama como con un fardo,  no siempre querido, pero sentido como necesario.
Yo tampoco  escapo a la calificación de “Cholula”; he conseguido fotos con algunos de mis  ídolos. En más de una ocasión, saltando por encima de mi timidez.
Tengo, por ejemplo, fotos con tres escritores: Eduardo Galeano, Fernando Butazzoni, y  Leonardo Padura. Dos uruguayos y un cubano. Aunque no está del todo mal, tampoco está del todo bien. Es increíble que haya enseñado literatura un montonazo de años y que   tenga únicamente tres fotos con profesionales de las letras. Quizás se deba a que mi timidez, ha opacado a mi cholulez que  estalló ya de veterana porque antes no me atrevía a acercarme a nadie para pedirle una firma o una foto. Ahora, ya con años, parece que me cuesta menos. De todos modos, siempre doy algún rodeo.
En el teatro de verano, “asalté” -con éxito- a tres componentes de agrupaciones: un integrante de  la murga La Clave, un integrante de los humoristas Cyranos, y otro de la murga Curtidores de Hongos.
Con Pablo Bonilla de Cyranos 2018 

Hace unos días mi hermana menor cumplió años. Como hacemos habitualmente, salimos a cenar. Esta vez elegí TONA, el restaurante del Chef Hugo Soca- que en Uruguay pegó mucho con un exitoso programa de televisión: “De la tierra al plato”-. Es tan famoso como el español Karlos Arguiñano, que también tiene su propio recetario y  programa de televisión. Cuando habíamos terminado de cenar, y nos desplazábamos para lechucear la decoración,  lo vimos sentado en una especie de living, conversando, con su “uniforme” de Chef- un delantal amplio y largo- De inmediato, le dije a uno de los mozos si sería posible pedirle una foto con nosotras-ambas cholulas- y argumenté, y de verdad era cierto,  que  había sido  el cumpleaños de la menor-. Él nos oyó y de inmediato vino y nos atendió con muchísima amabilidad.
Nosotras, muy felices. Y ahí quedó la foto.

Con Hugo Soca y Juanita  en TONA

Se nota la alegría de las cholulas uruguayas. ¿No?





jueves, 1 de febrero de 2018

VARIEDADES DISCRIMINATORIAS

Otra belleza ídem(Imagen tomada de Internet)

Una belleza con más kilos
(Imagen tomada de Internet)

Si mal no recuerdo estamos en el siglo XXI, sin embargo, estoy viendo cada vez más casos de violencia contra la mujer, aunque las tentativas por erradicarlos aumenten día a día.
Por otra parte, hasta la IMM ha empezado a tomar medidas para  “igualar los géneros”- que en realidad,  quiere decir: “igualar los sexos”, porque el género como se sabe – o se debería saber, por lo menos -  es-primordialmente-  una categoría gramatical. Por esa razón a partir de este año, según lo que he leído, hubo elección de la “figura” del carnaval y no de la “reina”. Se consideró que la “reina” es una categoría que discrimina a todas las personas que no son mujeres, y, que quieren competir para ser seleccionadas. De esta manera y a la luz de este criterio, se presentaron personas de distintos sexos, edades, profesiones, pesos  y personalidades. Santo y muy bueno. De todos modos, eso no elimina la cantidad de atentados a muerte que se perpetran contra el sexo femenino, ni los atropellos para arrebatarles las carteras a punta de pistolas. Los  hombres tampoco se salvan. Hace unos días, al esposo de una amiga- unos tipos  armados a guerra-, le llevaron la moto, el casco, los documentos, la guita, y el celular inteligente. Ta. Todo. En la esquina de 21 de setiembre y Roque Graseras. No fue el único asaltado porque con él, había más personas que también fueron despojadas de sus valores. El Casino del Montevideo Shopping también fue asaltado de manera espectacular: disfrazados de ancianas, y con máscaras.  Son capaces de cualquier cosa por obtener lo que se les ha puesto a tiro. Y bien a tiro. ¿A qué voy con esto? A que se haga lo que se haga, con respecto a la  llamada “inclusión” los atropellos no disminuyen por nada del mundo.
También es una mayúscula tropelía que en las tiendas no haya talles para las grandotas (como yo). Ya escribí sobre el tema y  he leído varias opiniones al respecto. Una de las “en contra” dice que los talles grandes llevan más tela,-lo cual es cierto-  y que si los hacen quedan en los percheros porque nadie los compra. Lo segundo es una flagrante mentira: si les quedan en los percheros es porque los quieren cobrar con “plus”  porque no quieren perder ni un  céntimo. A mí me ha pasado y también lo conté en:

 Sin embargo,-viajé y compré recientemente en España, por ejemplo- donde  hay talles “plus” y se cobran al mismo precio, por la
sencillísima razón de que se divide el costo entre todos los talles que se hicieron desde el Small- donde no cabe nadie- hasta las recontra  XXLL porque hay muchas que sí caben y pueden comprar si se ponen a precios “normales”. Y los llamo “normales” porque los “plus” por precios-acá- son demoledores. Además de que es un notorio y desgraciado índice de discriminación, significa mucha pasta por unos centímetros más de tela.
Es, indudablemente,  una de las tantas formas de soterrada “discriminación”. Si la categoría “reina” discriminaba a todas las otras personas que no son ni lindas, ni delgadas, ni mujeres, esta otra,-la  de la falta de talles “plus”-, discrimina a las panzonas rellenas, a las gordas, a las rechonchas, a las Pochita,  a las que nos salimos de cauce, a  las que nos sentimos como frustradas ballenas cuando entramos en un comercio y la vendedora – delgada, la hija de mil puta, con cara de asco, además,- nos dice—“talle para usted ( y al  mismo tiempo,  nos trata de “usted” para alejarnos aún más de nuestros sueños de vestirnos bien) no hay”—
Hay  un proyecto de ley que hace muchos años está durmiendo en el parlamento. Debería activarse para exigir que las tiendas tuvieran la variedad de talles que corresponde a todas las mujeres uruguayas- que no somos ni chinas, ni vietnamitas, ni coreanas, ni taiwanesas, — y las nombro porque de allí viene mucha ropa ya confeccionada para acá— que son seres muchos más pequeños que nosotros, que descendemos de los barcos donde  vinieron alemanes, holandeses, rusos, austríacos, polacos, italianos, — todos potentes y fornidos—. No hay manera de que escapemos a esa genética. Por eso. A darnos los tallas que  merecemos. ¡Vamos! que también tenemos derecho a bien vestirnos, a ser admiradas, cortejadas, amadas, —así tal cual somos— y a vivir felices.


jueves, 25 de enero de 2018

POR LA CIUDAD

Por la ciudad, calle Chaná



Hoy de mañana, después de unos desagradables análisis clínicos, necesitaba respirar aire puro y dar una vuelta para calmar alma y cuerpo. Desde la calle Canelones, llegué a Bvar. Artigas y a mi aire, caminé hasta Chaná, pensando que, si no estaba muy lejos el Mercado Ferrando, podría tomarme un café con leche, y comerme un par de esponjosas medialunas, de esas que le vuelven el alma al cuerpo a cualquier desgraciado. Así lo hice. Para mi asombro, a la primera  cuadra de Chaná,  empecé a sentir esos olores característicos de mi infancia-  no se trataba de la magdalena de Proust pero casi- olía a sopas caseras, a tucos, a panadería con bizcochos recién horneados, y a recónditas madreselvas barriales.

Encontré una carnicería “a la antigua”- que me despertó recuerdos también, porque viví parte de mi infancia y adolescencia en un pueblo que se caracterizó durante muchos años por estar repleto de carnicerías-.
Quedan pocas carnicerías de barrio 

 Comprobé también que la viveza criolla sigue funcionando: como abrió el Mercado Ferrando muy cerca de ahí, ya hay algún local grande que se ofrece en alquiler,  y, con seguridad que si el emprendimiento progresa tendrá en algún momento algún candidato a inquilino que pueda sacar buen partido de él.
El local para alquilar, cerquita del Mercado Ferrando


Casi sin notarlo llegué al mercado.

Llegué así. 

 Encontré las deliciosas medialunas, y el capuchino humeante.

Delicias del Mercado Ferrando 

 Y, como no podía ser de otra manera, también me compré un libro de crónicas.  Muchas ya  fueron publicadas en periódicos y revistas:- una de las formas más amenas  de difundir conocimiento-. Cuando el autor, que más que nada se reconoce como periodista,  es responsable, informa, y antes de informar, investiga. Creo que este el caso. 

Mis primeras lecturas de este autor

A veces, si las rodillas me responden, emprendo alguna breve caminata para curiosear alrededores de la ciudad que no pude explorar antes.
Nadie me asaltó, ni me tiró al piso para sacarme el monedero, así que por lo menos esta vez, bien valió la pena.  

Librería surtida y con atención amable



sábado, 20 de enero de 2018

BUENOS DÍAS, ME LLAMO FULANITA

Estrés, dolor de cabeza( imagen tomada de Internet) 

Yo tengo un seguro médico que contraté hace años.
En su momento, muchas empresas pagaban parte de ese gasto a sus empleados (sí, aunque no lo crean, hubo  épocas de  vacas gordas)  y se aseguraban  una buena asistencia laboral. Cada uno optaba por la que le parecía más conveniente. Después, como todas las cosas de la vida, hubo deterioro, las empresas que pagaban,  se fundieron con la crisis,  vino la jubilación, la vejez, y ya no fue-ni es-  posible hacer  ningún cambio.
Actualmente,  pago una mensualidad altísima-porque después de la crisis con la consabida  jubilación, recortadísima por impuestos-  no tuvimos más derecho a nada-  y, sin embargo, pese a que incorporaron algo tan moderno como la “video consulta”, no recibo la atención merecida. Les cuento. Ayer, solicité la repetición de  un medicamento que tomo para la hipertensión. No es nuevo, está en mi ficha médica. Se me venció la receta de  tratamiento prolongado, y como gran solución me daban la opción de ir a buscarla-yo o algún familiar-  a los Consultorios del Puerto, es decir que me tenía que desplazar desde mi casa para que un  médico me la extendiera, para luego, pedirla a FARMASUMMUM.
¿Para qué sirve la “video-consulta” si un médico no puede recetar aunque así figure en el boletín que envían a domicilio? ¿Servicio “personalizado”? ¿Cuál? En la realidad, es un seguro de salud con unos servicios burocratizados-como todos- y prestaciones inexistentes.
No fue el único caso, pero sí el más flagrante.
En el mes de enero, es muy común  para mí, recibir llamadas con propuestas inverosímiles, desde las que quieren asegurarme la vida, hasta las que me proponen una multitud de  auxilios inexistentes. Casi todas las llamadas empiezan con un “Buenos días, me llamo Fulanita”. Ya se sabe que después de eso, viene la propuesta. Habitualmente, les digo que no desde el principio, pero las han preparado tanto  para la insistencia que  resulta muy difícil sacárselas de encima. Por eso, hay que mantenerse en el molde a rajatabla para insistir en  la negativa. Tengo los servicios,- o por lo menos,  creía tenerlos como les conté anteriormente-,  que considero precarios, porque  ninguno cumple con las expectativas-  pero  a mi edad, ya no puedo prescindir de ellos porque no los puedo cambiar. Lamentablemente.  Tampoco  quiero añadir ningún otro de la misma índole.

¿Razones? Me sobran. ¿No les parece?

Maravillosa escultura de Kyuin Shim: "Compartir" 

La   maravillosa escultura del coreano Kyuin Shim, se llama “Compartir”. Eso es lo que hice: compartí mis desazones, para quitarles peso y no llevarlas  en completa soledad: La verdad es que estamos pagando servicios despersonalizados que se reducen a simples y vulgares trámites burocráticos, llenos de lucecitas de colores, pero obsoletos,  inservibles, inefectivos, inexistentes.



sábado, 6 de enero de 2018

LA RUEDA DE WOODY

Woody Allen por  Alan Bielawski ( tomada de Internet) 

Ya saben que soy fan de Woody, así que no pongo ninguna excusa: hoy, seis de enero, día de los Reyes Magos, me fui a ver “Wonder Wheel”- su “Rueda de la maravilla”.

No es nada difícil ubicar estos:

Leitmotivs:

·         Música. Un ejemplo: You belong to me Jo Stafford 

   

·         Una época del pasado que le atrae

·         Personajes soñadores e infelices o insatisfechos




·         

 
Otro leitmotiv: los muelles de madera. Debajo de los cuales se dan escenas de amor 



·         Lugar de ensueño: Bora Bora

La vida está concebida como  un amargo laberinto.Ninguna de las protagonistas vive con el hombre de sus sueños. El príncipe azul aparece en la figura de un atractivo salvavidas (una función que no creo que esté puesta porque sí, sino al servicio de la trama); que no tardará en ser motivo de disputa entre las dos mujeres: la esposa y la hija del  operador de la Wonder Wheel.
Todos los personajes tienen sueños insastifechos: Ginny, habría deseado ser una afamada actriz dramática; en cambio le tocó ser una camarera que trabaja por necesidad. Por celos, se puede convertir en un ser siniestro.  Su hijo (de su primera pareja,) es un pirómano incorregible. Angustiado, solitario, cinéfilo. Vaya a saber qué caos interno tiene ese muchachito que no deja de prender fuegos en todos lados, y se queda absorto en su contemplación.
El salvavidas, desea ser un escrito reconocido (como su amado Eugene O’Neill), y de hecho lo lee y lo recomienda, pero trabaja en la playa, procurando salvar la vida de las personas que se arriesgan.
La hija del operador de la rueda; que aparece en Coney Island, buscó la felicidad tratando de huir de la mediocridad, eligió a su  marido por amor, pero   es un gánster que la hará buscar para matarla por haber revelado secretos de la banda a las autoridades policiales.
Humpty, el marido de Ginny, tampoco es feliz. Es un hombre violento, alcohólico, que lucha por salir a flote,- se han ayudado mutuamente con la mujer-que también tiene problemas con la bebida, pero aún así no está satisfecho. Vive únicamente para una actividad: ir a pescar. Invita a  su mujer, pero  ella manifiesta una y otra vez que no le gusta.
El ambiente de Coney Island, es dominado por la “rueda de la maravilla”, o “la rueda de la fortuna”.  (Porque hace lo que quiere y como quiere).

La rueda de la maravilla dominante desde el principio 


El destino, como en casi todas las películas de Allen, es absolutamente imprevisible. El ser humano, sueña, trabaja,  plantea, filosofa, planifica, elabora, pero el destino da un zarpazo y manda todo a cualquier lugar jamás pensado ni concebido.





jueves, 14 de diciembre de 2017

MADRID, MADRID, MADRID,


Para ir a de París a  Madrid, me vino a recoger un transferista peruano radicado en París. Su trabajo consiste en transportar gente de los aeropuertos a los hoteles y viceversa.
Efectivamente, las compañías tercerizaron ese servicio. Así se diluyen las responsabilidades. Como preguntando se llega a Roma, al final llegué a la compañía local Air Europa,  me dieron un boleto electrónico, y volví a deambular por los pasillos buscando el “gate 10”. También pregunté y llegué. Pero no se crean que es un único “ gate 10”. No señor. Son varios, pero, para ubicar el que me llevaría a Madrid, simplemente, miré la pantalla. Era el “10H”. Y otra vez a buscarlo para sentarme enseguida lo más cerca posible de la salida. El  avión salió  en hora. Me tocó- como era de esperar- un asiento en la ventanilla; -aunque le había rogado a la agencia de viajes de Uruguay que no me colocaran en ventanilla, sino en pasillo- Hay tres asientos de cada lado. Recé a todos los santos para que no me vinieran ganas de hacer pipí ni nada por el estilo. El tiempo estimado de vuelo fue de una hora y dieciocho minutos. Bien. La tripulación dio indicaciones bien precisas para los que hacían conexiones pero para los desgraciados que nos quedábamos en Madrid, no. Le pregunté a una empleada de la compañía dónde recogería mi valija  y me farfulló: “Sala seis”. La ubiqué, allá a lo lejos.  Quedaba a miles de cuadras de donde yo estaba.  Por lo cual, peregriné un rato largo para llegar  y, encontrar mi maleta, solitaria y abandonada la pobrecita. Otra odisea encontrar la salida. Vi una cara conocida, era un tejano con el cual habíamos coincidido en el hotel de París, y, que también había venido a Madrid. Me estaba buscando porque esta vez, sí, el señor transferista estaba en tiempo y forma con un cartel con mi nombre. De paso, como era un conductor locuaz aproveché para hacer más preguntas. Efectivamente, el sistema es tal cual yo lo pensé. A Leonel, que así se llamaba este portugués, lo tomaron porque además del español, hablaba francés y, por supuesto, portugués. Con estos tres idiomas más unas pocas palabras en inglés venía trabajando desde hacía tres años. Al llegar al hotel, después de lograr la clave del wifi,  me comuniqué con mi sobrina Ana Clara. Nos fuimos a cenar  a Casa Mingo, uno de esos pollitos a la sidra-regado con un buen vino tinto-,  que saben preparar  como los dioses. Y con tan delicioso plato,  el alma me  volvió al cuerpo.
El delicioso pollito a la Sidra de "Mingo" 


 ¡Había llegado a mi querido Madrid! Hacía diez años que no lo veía; la última vez, fue con mi esposo cuando celebrábamos con un viaje, los  cuarenta años de casados: año 2007.
Al día siguiente salimos a hacer un paseo de compras y de reconocimiento. En una librería que había ubicado Ana Clara,  compré el libro “China para hipocondríacos” de José Ovejero, que ella había dejado reservado.
Otra delicia:  un exquisito  libro de viajes  de José Ovejero que ya comentaré 


 Anduvimos en metro, fuimos a la plaza del sol, nos sacamos fotos con el “oso madroño”, tomamos aperitivo con aceitunas, almorzamos un pincho de tortillas con un jamón ibérico que estaba de muerte. Las dos felices con el reencuentro y la charla.
Otra delicia madrileña: jamón ibérico con pincho de tortilla 

Esperé a mis amigos madrileños. La primera en llegar fue, Rita, después María, Miguel y Luis. Eva, vino de noche al Ñeru- uno de los preciosos lugares donde se encuentran a menudo- En el anochecer, me llevaron a ver Madrid desde lo alto. Comimos, bebimos, conversamos hasta por los codos. Después de varios años de ser “amigos virtuales” del Club de Libros de Rosa Montero, me llegó el turno de verlos y abrazarlos. Y lo hicimos con muchas ganas. A cada paso, nos abrazábamos y besábamos.  Era la primera vez que nos veíamos personalmente. Una verdadera delicia.
Quedamos de encontrarnos al día siguiente en el “Reina Sofía”.
De mañana, me despertó  la limpiadora,  pero yo todavía no estaba ni remotamente pronta, porque tenía  que bañarme con sumo cuidado en una bañera peligrosísima, alta y resbalosa. Después de desayunar, fui  al Reina Sofía, donde habíamos quedado de encontrarnos. Almorcé en “El Brillante”. Me pedí un delicioso bocadillo de calamares con una cerveza. Más o menos, después de una hora, vi que no había ningún movimiento en el Reina Sofía. No. No había porque estaba cerrado. Era martes. En la calle no tenía wifi, así que desde un Mac Donald avisé a mis amigos que  los iba a esperar en el mismo lugar, pero me iba a dar una vuelta por el Museo del Prado. (El Prado cierra los lunes, el Reina Sofía, los martes.) Antes, decidí pasar por  el baño. ¡Sorpresa! ¡Baño codificado! En la puerta, tenía  un tablerito digital. Había que introducir una contraseña para que se abriera la mágica puerta. Le pregunté a una de las cajeras que me informó que el código estaba en la boleta de compra (menos mal que no la había tirado.) Después de digitar correctamente la clave, pude ingresar al reino.
Pero después, acompañada por los amigos españoles, ya  no tuve más sorpresas  o  inconvenientes, yo les entregué mis presentes de Montevideo, y ellos   me hicieron unos preciosos  regalos: chalina, pulsera, libros, y salimos a callejear, a  comer tapas, a beber tragos, y a conversar de todo, con gran algarabía y regocijo.
 Me llevaron al templo de Debod- un antiguo templo egipcio-regalo de gobierno a gobierno- Un lugar emplazado en un hermoso parque donde Miguel, sacó magníficas fotos en claro-oscuro.


En el templo de Debod: María, Rita y yo 



 Felicísimos  por la experiencia de habernos conocido personalmente, y con planes de futuro para volver a vernos “del lado de aquí, o del lado de allá”, porque todo puede suceder de aquí en más.
Gracias, madrileños, por los buenos momentos que me depararon en mi corta estadía. Me hubiera quedado más días, también  habría viajado al Sur, - a ver a Juan Pedro- al Norte, a ver a Sonia, y a otros lados, para ver a tantos otros que quisieron pero no pudieron acercarse a Madrid. Pero no importa, no nos faltarán oportunidades porque el cariño sincero tiende puentes, y nosotros, volveremos a cruzarlos  con gusto para encontrarnos muchísimas más veces.



martes, 5 de diciembre de 2017

TIERRA DE LUZ, UNA EXPERIENCIA SINGULAR

El refugio de luz 
En un lugar paradisíaco, después de Minas, cerca de Aiguá, se encuentra “Tierra de luz”, fundado hace más de veinte años. Un grupo de amigos decidió que era un enclave estupendo para actividades de retiro espiritual, meditación y  reposo. Así lo formaron los socios: poco a poco. Al principio no había luz. La trajeron. Ahora tienen heladeras, cocina, (económica y de las otras), horno a leña, y agua caliente.
 Una  de  las socias de este emprendimiento y que participa en  el grupo de biodanza, decidió invitarnos para pasar un fin de semana. No fuimos todas. Por hache o por be, hubo unas cuantas que no pudieron o no quisieron ir. Yo sé que no es fácil “arrancar” para  un territorio desconocido,  donde no se sabía exactamente qué nos iba a esperar y qué íbamos a hacer. A mí también me costó. Pero la compañera hasta me consiguió conductor preparado, avezado y dispuesto a  quedarse a participar.
Salimos temprano, alrededor de las ocho de la mañana de un sábado,  Por causas que desconozco, mi conductor tomó por otra ruta- no por la que ella señalaba- pero celular mediante,  en Minas nos encontramos ambos  vehículos en la estación de servicio. De allí seguimos juntos. Llegamos más o menos a la hora prevista.
Apenas me bajé del auto vi  un perro. Y como no me gustan,  lo primero que dije fue: “¡Uf! Hay un perro”. Extendí la mano al socio que estaba en la puerta, que me dijo sonriente: “acá, nos saludamos con un abrazo”. Además de él, también había ido  otra socia  para adelantar trabajo y preparar comida. (Debo decir que hace un pan casero de ensueño.)
Shiva 


 “El refugio de Luz”, tiene arriba,  un amplio  dormitorio colectivo. Hay que subir por una estrecha escalera caracol. (Un inconveniente a  sortear con empeño y buen humor.) Abajo,  están los baños, la cocina, el comedor, los porches con mesas, hamacas, perezosos y cómodas sillas. El entorno es un paraíso terrenal. A pocos metros, donde están las ermitas, hay hasta una corriente de agua cristalina, que no es muy profunda, donde me dijeron que se bañan sin ningún peligro. Para pasar de un lado a otro, hicieron un hermoso puente. Hay cómodos bancos de plaza para sentarse a mirar el campo, la corriente, o, el lago, que también fue planeado y hecho como querían.
La rumorosa corriente cercana

Los socios que nos recibieron habían preparado todo con muchísimo esmero: desde las comidas hasta las actividades. Una de ellas, fue visitar las ermitas recordatorias de personalidades célebres o de socios fundadores que ya no están en forma física. Se trata de montículos de piedra con imágenes o símbolos que los representan. En el lugar reinaba una gran paz. Cuando regresamos al refugio, sentimos un sonido agradable producido por las hojas de los árboles. No sé cuáles son, pero sí sé que fueron elegidos y plantados especialmente para poder oír el encantador rumor que producen.
Entorno con árboles rumorosos y hamaca 

Después del aperitivo vino el almuerzo. Siempre en abundancia.  Las actividades se fueron sucediendo  y todos participamos con entusiasmo. Al anochecer nos vimos una película que nos hizo reír mucho: “El regalo”. ¡Y tuvimos hasta “pop”!- como si estuviéramos en el cine-.A a la noche, dormimos cada uno en su camita, como verdaderos angelitos.
En cada ocasión  en el living o alrededor de la mesa, nos daban para leer cartas y tarjetas. Cada uno leía las suyas y se hacían  comentarios. El ambiente distendido contribuyó para que todo lo que hiciéramos fuera encantadoramente placentero.
El segundo día, después de un desayuno- que como ya expresé era abundante- hicimos otras actividades guiadas.
Hubo una sesión de sanación por medio de la música producida por cuencos. Para mí, toda una atrayente novedad.
Cuencos e instrumentos para sanación. El tambor del centro, reproduce el sonido del océano


Finalmente, no pudimos ir a las ermitas porque la lluvia había dejado todo embarrado, pero Gusti, lo solucionó con una pensada y elaborada tarea de interior. María y él, prepararon una canasta con piedras elegidas. Nos dieron una a cada uno. Y mientras, evocaban y nos contaban la primera impresión que habíamos causado. A mí  me tocó una piedra grande, densa, dura. La primera impresión que causé no fue buena. Entré protestando por la presencia del perro (que para colmo de males era de Gusti), extendí la mano (influencia de añares trabajando con norteamericanos que no tienen por costumbre besar o abrazar). No me sorprendió el juicio. Sé que no soy simpática, y tengo muy bajo el nivel de tolerancia. Es una verdad absoluta. Pero después me avine a la presencia del perrito que fue más flexible que yo; no me avanzó ni me hizo fiestas de ningún tipo. Sabio el tipo.
Otro exterior encantador 

Volvimos a Montevideo, a nuestro aire, sin apremios, por la ruta 8, pasando por Minas, Solís de Mataojo. Fue una experiencia singular.