lunes, 18 de junio de 2018

CUANDO ELLAS QUIEREN O BOOK CLUB

Don Johnson- ayer y hoy- atractivo siempre ( imagen tomada de Internet) 

En estos tiempos de pasión futbolera procuro entretenimientos que no tengan que ver con el deporte. Asunto difícil porque el público uruguayo está completamente embobado con la propuesta. En el primer partido, que se sufrió a muerte, el equipo  logró conquistar un gol en los últimos instantes y  desató una avalancha pasional desmesurada.
Por eso, el fin de semana pasado, busqué una peli de corte liviano para olvidar la pasión marketinera que nos acosa por doquier.
Encontré “Cuando ellas quieren”,  protagonizada por cuatro actrices talentosas: Jane Fonda,  Diane Keaton, Candice Bergen  y Mary Steenburger. De ellos, también talentosos, me quedé con Don Johnson- el churro descomunal de “Miami Vice"- y  Andy García. Ambos-digan lo que digan los contras-  mantienen intactos sus encantos. En la ficción, exhiben una apariencia sana, atlética, tienen ganas de jugar, y, no parecen estar para nada  desganados. Sus personajes tienen posiciones económicas sólidas y ofrecen-también por ese motivo- fantasías que el dinero puede acercar.  En cambio, por las conversaciones entre ellas, los espectadores sabemos que el que  también está retirado de la actividad sexual  es Craig T. Nelson (Bruce) el marido de Mary Steenburger (Carol). Hay gracia en todo lo que hace esta  mujer- incitada por la lectura, para volver a atraer al alicaído Bruce que solo se preocupa por montar su moto- (y nada más por cierto.)
 Los otros dos atrayentes galanes aparecen para recrear esas vidas monótonas que no tienen mayores incentivos- salvo las lecturas que realizan-
 El argumento es conocido por todos: ellas se reúnen en un Club de Lectura, y  seleccionan para esa semana: “Las 50 sombras de Grey”.
Debo aclarar que yo no leí la trilogía, pero-como soy curiosa- vi una de las películas. La trilogía dio lugar a tanta polémica como Lolita. Tengo amigas que son buenas lectoras que se negaron a leer ambas obras. Yo leí Lolita. En cuanto a “Las sombras”  me bastó con ver una de las  películas. Es probable que la lectura- como pasa habitualmente- sea más picante que el filme, pero como un botón basta para muestra, yo me consideré satisfecha con la peli. El asunto es que en este Club del Libro, la lectura provoca en estas cuatro mujeres veteranas, una reacción erótica extraordinaria y las conduce a aventuras que de otra manera no se hubieran atrevido a tener. A esas vidas “aletargadas” llega Grey con sus fantásticas propuestas sadomasoquistas. Y ellas empiezan a desear esa existencia que quizás tuvieron alguna vez pero que quedó enterrada en el pasado bien pasado. Quizás más de cuarenta años.
El galán que viene del pasado para el personaje de Jane Fonda (Vivian), está encarnado por el atractivo Don Johnson (Arthur) y el de Diane Keaton (Diane) por Andy García ( Mitchel) medio petizón y redondito, pero con pelo y encanto. Basta con algo así para que las cabezas de esas mujeres empiecen a funcionar como las de unas adolescentes. Las situaciones que se crean son graciosas en la mayoría de los casos. Hay que ver que todas ellas encarnan mujeres de la tercera edad, de las cuales se espera un comportamiento serio, ordenado, y coherente. Pero, la lectura –que es un poderoso estimulante para las mentes-tengan las edades que tengan- incita a imaginar, a soñar,  y aunque queden en ridículo, se animan a un montón de locuras que logra espantar por completo el aburrimiento.
 La película me entretuvo. En ningún momento me cansó. Fue un aire fresco en medio de la tormenta provocada por la avalancha futbolera.


sábado, 9 de junio de 2018

FÚTBOL, FÚTBOL Y MÁS FÚTBOL



"Celeste aunque le cueste" (foto propia)




No hay caso. Pase lo que pase en el país, aunque se caiga a pedazos y  la inseguridad domine todos los ámbitos, el fútbol es el rey indiscutible.
Nada escapa a su influjo. Todo se “acelesta”. Los bares, los restaurantes, hombres, mujeres, comercios, empleados, operarios, supervisores. Incluso los conductores de UBER – que en un principio ofrecían caramelitos a los pasajeros-, ya se uruguayizaron (porque hay muchos venezolanos y cubanos, que van con las radios trasmitiendo  pelotudeces futboleras. Antes, no hace mucho, llevaban música clásica, pero les duró bien poco).  El influjo de la propaganda es tan grande que no escapa nada ni nadie.
Yo no soy fanática. Ni siquiera fui  botinera porque nunca tuve en la  mira a ningún futbolista. Lo juro. Y miren que  tenía nada más ni nada  menos que  a Fernando Morena- que en su juventud partía las piedras y embobaba a media humanidad y más recientemente – otro más joven- “La Fiera” Diego Aguirre-


Fernando Morena ( imagen tomada de Internet)

Diego Aguirre "La Fiera"(Imagen tomada de Internet)


Pero mis  preferencias fueron siempre  por otro carril.  Un poco Jean Louis Trintignant, Clint Eastwood,   otro poco, Jean Paul Belmondo, Charles Bronson -  esos feos con un inexplicable “no sé qué”- y, actualmente, (todo el mundo lo sabe por otra parte)  Keanu Reeves. Alto, atractivo y cincuentón.
Keanu Reeves(Imagen tomada de Internet) 
Jean Louis Trintignant ( Imagen tomada de Internet) 


  

Los carilindos, si bien reconozco que lo son, no me resultaron nunca los más atractivos.
Pese a esa despreocupación por el deporte por el cual todo Uruguay se está estremeciendo, no puedo escapar a la “fiebre rusa”- esta descomunal sensación de que el mundo se acaba porque Uruguay va a jugar este mundial con un plantel al parecer invencible-. De todas maneras, a mí me parece que tenemos muchos otros problemas para resolver que han pasado a segundo plano o han sido  tapados por este acontecimiento que parece llevar el alma de los compatriotas.
Es de esperar que después se restablezca un mínimo de cordura que nos haga mirar-otra vez- todo lo que tenemos para hacer. Juntos. De otra  manera, no será posible. Ojalá que sí.

lunes, 21 de mayo de 2018

A LA DERIVA

Eugenio Derbez, Anna Faris (Imagen tomada de Internet) 


No voy a comentar el famoso cuento de Horacio Quiroga cuyas últimas palabras me hicieron llorar en mi adolescencia:
 “Y cesó de respirar”.
Tampoco me voy a referir a los amores imposibles. Sobre todo los inconvenientes  que se plantean cuando se da por concluida una relación que ya no da para más. Bien se sabe lo difícil que es dar o aceptar una negativa, del tipo   “no va  más” ruletero. Le busques la vuelta que le busques la otra persona no la acepta de ninguna manera. Se pone furiosa. ¿Cómo te vas a negar? ¡Por Dios! ¡Nada menos!  Quiere seguir aferrada a  una época que no existe más que en la memoria, y que en el presente ya no tiene ninguna  razón de ser. Pero no. No voy a comentar nada de eso. No tendría ningún sentido. “Lo pasado, pisado”. Sin embargo, algo de todo  eso se da  en la película que vi hoy. No echo nada a perder si les digo que el argumento es muy similar a otra película de igual nombre que vimos años antes. Tampoco peco de chismosa si les digo que en este caso, el millonario “pervertido” y mimado por el papá es él y la pobre es ella. Clásico argumento de amor imposible (por eso señalé que algo de “amores contrariados” había). En esta película, él pierde la memoria en un accidente- caso típico también, para volver a vivir otra vida- y, ella, aprovechará las circunstancias para vengarse del mal trato que le dio, cuando fue contratada para limpiar su lujosísimo yate donde pasaba sus días haciendo nada, rodeado de mujeres hermosas, bebiendo y comiendo a su pleno gusto. Todo a su completo gusto. Pero el destino, o como se le llame, le tiene dispuesta una trampa mortal.
Se cae de su lujoso yate y va a dar-desmemoriado- a una playa. Sin los recuerdos de su vida, el millonario queda a merced de la pobretona que lo toma a su cargo, y, ayudada por familiares y amistades, lo llevará a hacer algo que nunca hizo en su vida de ricachón mimado: trabajar.
¿Les suena?
También puede  pensarse –si quieren- en “La Vida es Sueño” de Calderón de la Barca, donde el príncipe que   ha sido criado como un mendigo,- ya que  los vaticinios le auguraron al padre  que sería asesinado por ese hijo colérico-, despierta un día en su palacio. Fue criado como pobre por un hayo.  Al despertar rodeado del lujo palaciego, comete varios desatinos, y vuelven a dormirlo nuevamente. Y lo llevan otra vez a su pocilga. ¿Se acuerdan? Vale la pena releer la obra y repasar este famoso y filosófico monólogo del Príncipe Segismundo.

 “Sueña el rey que es rey”

S

con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,              
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?                
  Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,               
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.                  
  Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida?  Un frenesí.                
¿Qué es la vida?  Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son”.  

 Lo recuerdan ¿verdad? Famosísimos los últimos versos.  Todos  pensamos alguna vez que somos seres de ficción, o ilusorios, como fantasmas que nos desvanecemos en un instante, sin dejar nada. Apenas algún recuerdo en la memoria de alguno que nos haya querido. Nada más.  
En “Amor a la deriva”,  sueñan los operarios con los cuales tiene que trabajar Leonardo, construyendo una piscina en una fabulosa mansión de un millonario-  y por supuesto también Leonardo, cuando la empleada doméstica, le “inventa una vida ficticia”- con trabajo,  con  hijos, con responsabilidades. Y, de a poco, acepta esa vida- creyendo que es la que siempre tuvo-, preguntándose sobre la realidad-  como el príncipe Segismundo- sin saber que lo han  metido nada más y nada menos que en  una trampa- una jugarreta del destino si se quiere-, que lo lleva además a la reflexión que en su vida de niño rico y consentido nunca se planteó.  
La película tiene además, unas buenas dosis de humor. Entretiene. Divierte. Es   más que un mero  entretenimiento.                

izas le convierte

sábado, 12 de mayo de 2018

LAVADO Y SECADO

Ninguna máquina aporta el buen olor de la ropa secada al sol


Escuché unos  comentarios en un programa de televisión de esos que tienen tendencia a ser ómnibus- para todos- sobre la idea de que en otros países húmedos, es común que en el living se vean instalados los tenderos con ropa secándose. Incluso los calzones. Sin ningún tipo de vergüenza, los habitantes de la casa, lo consideran una modalidad “normal” de secado sin que se les mueva un pelo con la desprolijidad. Se sabe- y yo lo vi- que en Nápoles se tienden las cuerdas de lado a lado de  las calles y se ven las prendas de todo tipo,  colgadas y  exhibidas   como si se tratara de obras de arte.
Yo prefiero que  el secado de la ropa se haga en forma más discreta. Nada de”  bombachitas colgadas en la canilla del baño” (mi marido detestaba ese “secado” porque lo encontraba  desagradable- aunque a veces,  se las colgaba a propósito, pero,  él sabía que era un juego-. Nada más que un juego. )
Hoy en día, hay  mucha   dificultad para secar la  ropa.  Llueve y llueve, y no permite por nada del mundo la salida del solcito- el poncho de los pobres- que da tan buen olor a la ropa que se seca con su influencia.
En mi  casa paterna, el Negro Pinela,  había hecho una especie de tendedero- con cañas- que dispuestas convenientemente en forma de cúpula permitían poner abajo un primus y la ropa húmeda se colgaba  encima de ese habilidoso artificio. Más que nada recuerdo la época de pañales de mi hermana Juanita- que por supuesto  no eran descartables- porque yo era la encargada de lavarlos y secarlos. Una tarea que me llevaba  horas de vigilancia. El fueguito me daba cierto abrigo y mientras miraba que no se quemara nada, me sentaba  y leía todo lo que quería. Nadie me molestaba. Yo estaba cumpliendo mi tarea. Ahora tengo una lavadora que tiene un programa de secado, pero anda cuando quiere y como quiere. A veces, me vuelve a lavar la ropa. Yo la dejo  porque de todas maneras es tan independiente que de nada me vale enojarme cuando no cumple con mis planes. Allá ella. Finalmente, termina secando, pero la ropa no huele como la que se seca al sol. Eso es indudable. No hay enjuague artificial que iguale al olor de  la esencia de lavanda que preparaba mi abuela paterna- que era lavandera de oficio- y que dejaba la ropa con un aroma inigualable. Nunca supe cómo la hacía pero su ropa lavada y secada, quedaba maravillosamente bien.
Tendré que encontrar su fórmula para sacar el olor a perro mojado que queda después de tanta lluvia. Quizás mi yaya Elivia me visite en sueños y me pase su fórmula. Ya veremos.  



domingo, 15 de abril de 2018

SOLEDAD

Peor que la soledad ( Tomado de Internet) 

Sobre este tema  escribí en diferentes oportunidades. Generalmente, asociadas a la decadencia de la vejez, pero esta vez, no. Ahora me planteo la soledad en las primeras etapas de la vida.
La semana pasada salí con una amiga a almorzar. Vi una niña de pocos años, sentada en una mesa, sola, juiciosa, entretenida con una tablet. No tardé en darme cuenta de que la madre, era una de las mozas que atendía el lugar. Evidentemente, había decidido llevársela para su empleo, porque no tendría con quién dejarla. 
La soledad en la niñez actual se soluciona con una tablet.
¿ Servirá? 

Yo viví situaciones similares: cuando mi madre no tenía empleada o libraba, yo, marchaba con ella para el hospital. Habitualmente, las enfermeras, o los médicos me daban algo para entretenerme: papeles, lápices de colores, secantes con la publicidad de remedios. Y yo  me sentaba a dibujar mis palotes.  No había  celulares ni tablets. La  mayor parte del tiempo mi entretenimiento predilecto era  la lectura. Aprendí a tener un libro siempre a mano. Me entretenía leyendo historias de otros mundos, mucho  mejores que los del hospital.
Ahora, tengo una amiga que ingresó a una asociación que se llama “Canguros”. Es una madre que perdió a su único hijo; tiene una entereza envidiable y, como tiene tiempo libre, lo dedica al cuidado de niños que reciben asistencia en cuanto a alimentación, cambio de pañales y demás, pero no tienen a nadie para que los tengan  en los brazos, les canten y les hablen. Cuando hice la especialización en Dificultades de Aprendizaje, leí abundantemente sobre la carencia afectiva. Es una  horrorosa causante de limitaciones, porque el cariño, el contacto persona a persona es necesario siempre y mucho más en las primeras edades para aprender a hablar, a gatear, a caminar. Es muy  loable que haya personas que dediquen tiempo a darles mimos- que son  tan necesarios como alimento espiritual-.
https://www.youtube.com/watch?v=1--oWPdZ3XE
Sin embargo, recuerdo que  hace unos años,  hubo una propensión  a no  darles falda ni caricias para no malcriarlos, aunque siempre se supo que los seres humanos, como los monos, necesitan de ese apego materno o similar para crecer sin traumas.
 Los tiempos cambian, las tendencias también. Felizmente.
 Mimemos a los niños mientras podamos  porque no lo son para siempre, crecen desmesuradamente en poco tiempo y cuanto más los queremos tener a nuestro lado, vuelan a otros  países procurando  fortuna,  y muchas veces,  amor.

martes, 3 de abril de 2018

ACCESOS

Cola para comprar marihuana legal en Uruguay( tomado de Internet) 

A medida que van pasando los años, con la artrosis que progresa, voy buscando los lugares que tienen los mejores accesos para mis  rodillas inflamadas. No hay muchos. En cambio,  abundan los vericuetos y las escaleras caracol- incomodísimas- pero no los accesos convenientes para poder caminar unas cuadras sin morirse.
El Disco nuevo,  ya no tiene los caminitos  que tenía adentro del Shopping porque se convirtió en un enorme local donde para encontrar lo más elemental hay que hacer un buen ejercicio de caminatas a través de góndolas repletas, carritos ídem y conductores irresponsables que golpean para pasar primero, pero en cuanto a pasajes es un laberinto complejo que  hace extrañar al pequeño Disquito accesible y familiar donde podía encontrar todo lo que necesitaba en  los lugares correspondientes.
Los carritos también constituyen un notable atrabanco amenazante y violento. Muchas personas lo usan como escudo. Aquí estoy yo. Vos no vas a pasar por nada del mundo.
" Carritos"- usados como escudos- sirven para causar  más atrabanco

Ya escribí sobre el tema, pero vuelvo a él porque sé que hubo jovatos que se rompieron el alma con estas modernísimas escaleras. Al punto que pusieron este cartelito de advertencia que insinúa claramente: si no tenés habilidad física, más bien abstenete  de subir. He visto más de una veterana que viene con empleada sosteniéndose en ella para llegar al paraíso de los comestibles y bebestibles. Pero yo-casi siempre-  ando sola por la vida, y por eso, busco lo mejor que puedo los senderos  que deberían existir en todos lados.

Advertencia para incautos
Es fácil comprobar que  esta sociedad está hecha para los jóvenes,  ya que hasta los preciosos viejecitos que promocionan los geriátricos o los servicios de compañía lucen juveniles, y caminan suavemente apoyados el uno en el otro. Cada vez que veo una parejita de esas, pienso para mis adentros: “la puta que los parió”. A ellos y a todas  las mentiras que inventan para agarrar incautos.
Cuando ando con el carrito,  cruzo  por adentro del Shopping y salgo por "la  rampa del zapato feliz" . La única que hay.
Montevideo no es una ciudad accesible. Cuando salgo con el auto, recibo puteadas de todos los colores simplemente por respetar las señales de tránsito y a los peatones que tienen sus derechos. Felizmente, en los últimos tiempos han puesto algunas cámaras y detectores de velocidad. Obviamente que una ciudad atestada como Montevideo, no es para transitar a velocidad rutera.
Única rampa en todo el Shopping Punta Carretas 
Se necesita una “ardiente paciencia” y salir con tiempo suficiente para llegar en hora.
Y ¡Por favor! ¡Más accesos convenientes!





domingo, 18 de marzo de 2018

LA CHURRASQUITA Y AINDA MÁIS

"La churrasquita"- imagen tomada de Internet- 

Fue uno de los primeros electrodomésticos que llegó a mi casa de recién casada, obsequio de las tías Stanley. No teníamos muchas cosas porque en la época que me casé aún no se había desatado el consumismo feroz de la actualidad, unos pocos enseres bastaban para montar el nuevo hogar y después se iría “complementando” paulatinamente-como se acostumbraba- con otros objetos de uso. Jamás se me ocurrió tener una juguera, o una cafetera. El café se preparaba “a la antigua” con una pequeña cafetera que se dejaba “decantar” y después se colaba y se embotellaba.  El  jugo de naranja se sacaba con un exprimidor manual de vidrio. Bien antiguo, porque era herencia de mi tía madrina que había separado cuidadosamente varias cosas para regalármelas. Ella ya había cumplido muchísimos años de casada y  tenía infinidad de cosas-incluso algunas repetidas- que venían a parar a mi despoblado apartamentito  de la calle Petain.
Por lo tanto, la churrasquita, nueva y preciosa, regalo de las tías, pasó a tener un lugar de privilegio en la minicocina del “dedalito”- nuestro primer minúsculo hogar-. No  servía únicamente  para hacer churrascos, también supimos degustar unos deliciosos chinchulines, chorizos y morcillas. Una ensalada rusa o mixta eran de rigor para complementar las delicias doradas.
Ella  y una cocinilla  Manzanares constituyeron los preciados tesoros de mis primeros años de ama de casa.
Parecida a mi cocinilla Manzanares- imagen tomada de Internet- 

 La cocinilla Manzanares fue mi instrumento número uno en la cocina. La compramos en el Manzanares del barrio, y la empezamos a usar de inmediato.  Le cerraba el pase con cuidado, la mandaba “reciclar” cada tanto, y, después tuve otra garrafa de recambio. Cuando se estaba por terminar la que estaba en uso,  la cambiaba por la que estaba cargada. Supongo, ahora que lo pienso, que probablemente era una bomba de tiempo, pero felizmente, nunca tuve ningún accidente doméstico.
La churrasquita duró muchísimos años. Después  vino un aumento enorme en el precio de la electricidad, y fue dejando de usarse porque salía tan caro prenderla como comprar los ingredientes para cargarla. Ahora tengo un asador más moderno, más grande, pero igualmente caro en cuanto al consumo, por lo tanto, tampoco lo uso mucho. Más bien prefiero la plancha para hacer churrascos,-antigua, de “la venta del peso”- (mi padre la había adquirido en un remate viejo que vendía de todo por “un peso”). Ahora, debido a la carestía, un pedazo de asado a la parrilla se convirtió en un increíble manjar. 
La antigua planchita- aún vigente- de la "venta del peso" 

La  increíblemente vieja planchita de hierro me alcanza y me sobra. Es especial para churrasquitos, tostadas, y sándwiches calientes. Quedan espectaculares.
Otro preciado electrodoméstico, llegó un día de Reyes, de sorpresa. – Mi  esposo sabía que me gustaban los regalos que no estuvieran previamente anunciados-  fue una “walita”-

Bastante parecida a mi antigua "Walita"- Imagen tomada de Internet- 

 La llamábamos por la marca- y era una batidora, licuadora, procesadora eléctrica- con forma de “varilla”-  novedad del siglo pasado y muy popular después en las cocinas.
La cocina eléctrica, -con horno ídem- fue otra sorpresa de mi esposo. Una tarde, al llegar  de trabajar, mi vecina me mostró una hermosa cocina Ferrosmalt que me estaba esperando en su casa. También duró añares- como era habitual- pero después no hubo ningún técnico que le pudiera hacer andar el horno y entonces, la cambiamos por otra “combinada”. Sin embargo, esa Ferrosmalt, hizo historia en mi cocina lo mismo que la cocinilla Manzanares, o  la churrasquita.

Ahora, los jóvenes compran-o piden de “regalos colectivos”- objetos desconocidos inverosímiles, que a mí ni siquiera se me hubieran ocurrido. Son cambios  que se fueron dando paulatinamente sin que me diera cuenta.
Vaya entonces, mi melancólico recuerdo para mi humilde cocinita de los primeros tiempos,  con  muy pocos enseres, donde  una  cocinilla Manzanares, una “walita”,  una churrasquita y una planchita  eran las reinas indiscutibles.