martes, 24 de julio de 2012

DE LA DOCENCIA: "SPIRIT WEEK"

Marta y yo en el "hippie day"
Hace unos días le comentaba a una amiga algunas de las propuestas que aprendí a implementar en el UAS. Observé que me miraba con incredulidad y-por supuesto- tenía sus motivos porque en el Uruguay no se ha dado nunca nada parecido. Enseñar en el UAS durante veinte años me obligó a  usar mucho la imaginación y  a adquirir una notoria flexibilidad, porque mis “jefes” –directores americanos- podían solicitar que para enseñar español diera por ejemplo: clases de cocina. Sí. Así como lo leen: clases de cocina. ¿Por qué? Porque el programa americano no tiene la rigidez académica de los uruguayos. El Directorio está compuesto por padres y pueden pedir  que se den clases de esto o de   lo otro y, si hay viento a favor, el profesor tiene que implementarlas. A como dé lugar. Reglamentariamente se necesitan X cantidad de créditos para graduarse,  supongamos que en español sean   3 créditos mínimos, pero después de obtener ese mínimo, desplegando habilidad se puede lograr que  el alumno se entusiasme y continúe hasta lograr un excelente dominio del segundo idioma. Algo “apetecible”, podía ser, por ejemplo,  obtener “posición adelantada” al ir al College. Para eso se daba el programa Advanced Placement, que significa precisamente “colocación avanzada”. El alumno cursaba el año, y se presentaba a los exámenes internacionales que eran corregidos por un grupo de profesores en los Estados Unidos. Si obtenía buenas calificaciones, podía “acortar” los años de estudio. Así como lo oyen. Sencillo y práctico. Por supuesto que hay materias reglamentarias y que hay que obtener los créditos suficientes en ellas, pero también existe la opción de “complementar” lo reglamentario con créditos obtenidos en diversas  “materias optativas”: fotografía, anuario, baile, o ¿por qué no?  “cocina en español”. ¿Di alguna vez clases de cocina en español? ¡Sí! ¡Por supuesto! ¿En dónde? ¡En la cafetería! También escribí el currículo, porque dentro de la flexibilidad programática se le da al  docente la posibilidad de  "presentar" su propio esquema de enseñanza.  Por eso mencioné al comienzo el uso de la imaginación y la flexibilidad. ¿Qué  texto usé para “armarlo”? En primer lugar, el utilísimo  Manual del Instituto Crandon que no solo tiene  deliciosas recetas, sino consejos útiles. No le tuve miedo a la propuesta. Yo cociné desde niña, porque  en las casas donde viví, todas las mujeres cocinaban. Se consideraba una deshonra no saber hacerlo. Mi abuela postiza, la tana Lucía, decía con sorna cuando se enteraba de que tal o cual primita no frecuentaba la cocina: “¡No sabe ni hacer un huevo frito!”. Y, agregaba: “¡Pobre el que se case con ella!”  Crecí en esa “escuela”, de mujeres cocineras. Además, como ya lo he confesado varias veces, cocinar –para mí- es una actividad terapéutica.
En el UAS, además  de la flexibilidad curricular que les estoy comentando, también realizábamos actividades que únicamente conocí  en esa institución, por ejemplo: “La semana del Espíritu” ( "Spirit Week" ). Era organizada por la asociación estudiantil y consistía en que  durante una semana-sin descuidar nada de lo académico- había que “vestirse” cada día según los requerimientos que  “marcara”el consejo estudiantil. Si durante un día “tocaba” “pijama day” había que vestirse con “ropa de dormir”: camisón, pijama, gorro de dormir y pantuflas. (Para esa ocasión recuerdo que me puse ruleros y crema en la cara.). Recuerdo  otra vez -memorable- que habían marcado “twins” –gemelos- y había que ir vestido igual a otro. Yo fui la  “gemela” de la profesora de Arte, y antes del comienzo del horario escolar, nos paseamos  por los corredores del viejo colegio, del brazo,   con la misma ropa: blusa blanca, pantalones negros y vinchas iguales en la cabeza.   Frecuentemente, las  situaciones eran divertidas y nos brindaban  la oportunidad  de acercarnos a los estudiantes, sin el “almidón del engolamiento acartonado”.  (Que espero no haber tenido nunca…)
Cuando le comentaba estas actividades a mi amiga, vi en su cara la completa incredulidad,-creo que pensó que estaba loca, porque ella es una profesora uruguaya que siempre enseñó nuestros rigidísimos programas-,  por eso , decidí escribir esta crónica y buscar alguna fotografía testimonial. La encontré y es la que ustedes pueden ver al principio. La consigna del día había sido: “Hippie”. Marta Guadalupe-bibliotecaria del UAS- y yo acatamos “la orden” y nos pusimos atuendos acordes a los requerimientos. Actualmente, estoy en contacto con ella, que está felizmente casada con un inglés, –a estas alturas ya hace tiempo que es “súbdita” británica-. Cuando le mandé la foto quedó gratamente sorprendida, porque no recordaba la ocasión. (Yo tampoco. No tuve la precaución de ponerle la fecha.) De todas maneras,  que quede como testimonio de “una época dorada”. Para mí lo fue;  y es posible que lo haya sido también  para muchas personas más.

lunes, 16 de julio de 2012

NORTE ARGENTINO REFLEXIONES SOBRE VIDA Y MUERTE

Cerro con cementerio de altura

Cardón con figura humana. Los collas creen que son sus antepasados

Cerro que los fieles escalan en peregrinación para pedirle favores a la Virgen
El frío del invierno arruga el alma y me llevó a abordar de nuevo este tema. Lo tenía en borrador, aún sin pulir, pero quizás la  prematura e imprevista muerte del  joven tecladista Marcel Curuchet de “NO TEVA GUSTAR” me trajo de nuevo al texto sobre “vida y muerte”. A  medida que pasan los años que  se van acumulando junto con las experiencias de vida,  me aferro cada vez más a la idea de que la mayoría de los seres humanos buscamos la certeza de que no vamos a desaparecer del todo, que debe haber algo, con el nombre y el aspecto que sea que está “más allá”. No hay nada más triste que pensar que después de esta vida no hay más nada. Quizás por eso, las diferentes religiones y culturas han elaborado a través del tiempo, complejos rituales para alejar la idea de la muerte “total”. Pensemos en las momias egipcias, enterradas en las tumbas-pirámides con sus majestuosos  atuendos y los enseres personales que los acompañarían y protegerían durante el viaje. También  en América hubo rituales, intentos de conexión con las divinidades. Las momias  que pude apreciar en este viaje, en el museo de Salta, me conmovieron profundamente. En primer lugar, porque eran  niños. Estas antiguas culturas creían que para ponerse en contacto con los dioses y solicitarles protección o  favores-recordemos que “religión” quiere decir eso volver a conectarse con la  divinidad-  había que realizar la “ofrenda” de un hijo que se enterraba con sus preciados  objetos en el alto pico de la montaña helada.  Según señalan los investigadores, los niños eran especialmente seleccionados entre los mejores. Se les daba “chicha”- brebaje alcohólico que los adormecía- y se les enterraba,-vivos aún- rodeados de sus objetos, en las cimas heladas de las montañas.  ¿Es terrible? ¿Es horroroso? ¿Choca con las creencias actuales? ¿De veras? No sé. Si  leemos la Biblia, - antiguo testamento- encontraremos “sacrificios” o “intentos de sacrificios rituales”. El episodio que más recuerdo-quizás porque lo leí como parte del “libro de aventuras” que era para mí la Biblia, -cuando era niña- es el del  Dios iracundo  que reclama al profeta Abraham, que mate a Isaac, su querido hijo. En esa “aventura”, aparece un ángel con un carnero para sustituir al joven, -con lo cual queda probada la fe de Abraham y se salva la vida de Isaac-. Es verdad. Pero si no hubiera ocurrido así, Abraham habría sacrificado a su  hijo para demostrar su fe absoluta en su Dios. Traigo a colación este episodio bíblico porque es evidente que casi todas las religiones han pasado- nos guste o no- por creencias similares. Ni que hablar del pobre Job que señalado por Dios como uno de sus mejores fieles es puesto a prueba-en su fe- en una  “apuesta” con el diablo, que le hace  perder todo lo más estimado: mujer, hijos, fortuna, salud. Cierto que la fe de Job es también inquebrantable y recobra todo lo perdido cuando Satanás no lo puede hacer renegar de Dios.  También se puede considerar un antiguo ritual “antropofágico” cuando Jesús les dice a sus discípulos  en la última cena: “Comed, este es mi cuerpo, y bebed, esta es mi sangre”. Por supuesto que lo que se reparte es pan-cuerpo- y vino-sangre-. Sin embargo es posible que ese  simbolismo sugiera antiguos rituales de sacrificios.
En el viaje, -que como todo viaje cultural es iniciático- pude observar la imponencia de las coloridas montañas. Al mismo tiempo pensé en el pavor que podría inspirar esa misma naturaleza en cataclismo. Debemos recordar que son zonas sísmicas, destruidas más de una vez por devastadores terremotos. El ser humano siempre teme a lo desconocido en forma de una naturaleza inhóspita que se proyecta iracunda en un  huracán,  un tsunami o un terremoto. No menos catastróficas son las tragedias humanas producidas por guerras que liquidan a poblaciones civiles indefensas, que son diezmadas, despojadas de sus  bienes, de  la seguridad de una casa o de una familia,  sometidas a una monstruosa esclavitud o a una pavorosa muerte: quemados vivos.
Calamitosa la muerte  de Marcel, en plena juventud, con su  hijo aún en el vientre de su mujer. ¿”Son los designios de Dios” o todo está escrito ya para que aprendamos que la existencia es efímera y que estamos –todos- condenados a desaparecer? ¿Es por eso que nos tratamos de aferrar desesperadamente a algo a alguien?
Felices los que tienen fe en una firme creencia religiosa que les concede resignación. En realidad, la muerte  es la que cantaba El Sabalero:”esta puta vieja y fría nos tumba sin avisar”,  esa que se viene “tan callando” como pregonaban los versos de Manrique. Es la que  nos despoja de los seres queridos, luces de nuestra existencia, sin los cuales se nos hace tan difícil seguir viviendo. Así-también- es un arrebato feroz la pérdida  de un joven en su plenitud. Es una muerte inexplicable que nos sacude violentamente para que nos percatemos-de una vez por todas-de  que la vida es  apenas un pobre soplo en el medio del Cosmos, y que todos nuestros afanes,  nuestras luchas son también “vanidad de vanidades”. No deberíamos olvidarlo.



miércoles, 11 de julio de 2012

HORNERITO DE CIUDAD

El nido de hornero visto desde adentro del salón donde practicamos TAI CHI

En verano, me inscribí en un plan promocional de  VIAAQUA SPA.  Uno de los salones tiene una  ventaja interesante para el invierno: es muy soleado y con grandes ventanales. En uno- precisamente- empezó  a anidar una pareja de horneros. Con los compañeros de TAI CHI venimos observando la primorosa labor desde sus comienzos. Alguien comentó que el nido no era tan “prolijo” como los que se veían en el campo, en cambio  a mí me pareció una obra brillante. El “terreno” elegido es prácticamente inaccesible: un rincón de un ventanal alto donde no puede llegar fácilmente ningún depredador animal, o un perturbador humano con estropajos de limpieza. También está sabiamente aprovechado el espacio: una de las “paredes” del nido  es el vidrio y otra es la propia pared del rincón. La “edificación” fue construida bien arrimada a esos dos pilares. Nosotros lo podemos contemplar a través del vidrio fijo,-como lo pueden ver en las fotos- pero no tenemos posibilidad de verle la entrada. Es muy agradable ver a los pájaros en sus  idas y venidas mientras nosotros hacemos –o intentamos hacer con mucha buena voluntad- “manos como nubes”, grulla blanca abre las alas”, “acariciar la crin del caballo”  “el rechazo del mono”  y otros ejercicios de nombres tan poéticos como estos.
Pienso que el hornerito de ciudad, ese arquitecto virtuoso, hace también lo mismo que los seres humanos: trata de adaptarse a las circunstancias que le va presentando la vida en un espacio ciudadano que va haciéndose cada vez más inhóspito. La zona Punta Carretas se ha ido transformando en  comercial- turística, y para  poder seguir residiendo en el barrio también hay que buscar “soluciones habitacionales”, sobre todo para los que somos muy afectados por el ruido: doble-ventanas, cerramientos de vidrio esmerilado,  y para evitar la violación de la intimidad: acondicionamiento del interior con cortinas verticales que nos protejan de ser víctimas de las miradas ajenas.(En uno de los edificios vecinos con ventanas laterales descubrí a un señor con prismáticos  que mira o "vicha"-como decimos nosotros-  y  no precisamente el mar.) Así como el  hornerito aprovechó la pared y el vidrio, nosotros  también procuramos crear la sensación de “refugio” en el hogar, que perdió notablemente su hermosa calidad de vida: lo más suave y acogedor  para el interior; lo más aislante, y  que produzca  la ilusión de abrigo e intimidad,-que nos "defienda" de las miradas ajenas- -como los vidrios dobles  y las  cortinas- para el exterior. ¿Ha sido suficiente? No. La transformación barrial sigue siendo tan brutal que actualmente es imposible lograr un hábitat como el de 1995 - el año de la mudanza feliz- ¿Qué se puede hacer? ¡Lo que hacemos contra viento y marea!: adaptarse y tratar de sobrevivir” a como dé lugar”.  También nosotros "construimos"  nuestra intimidad- como el hornerito-.
El nido de hornero visto desde arriba con el ventanal abierto
Aquí había un hermosísimo "chalet" que -como tantos otros- fue demolido para edificar  un edificio

domingo, 1 de julio de 2012

Desde Woody con amor: Roma


Los Curtidores de Hongos- cuando vengas a filmar acá, ya te voy a explicar porqué se llaman así-



Supongo que ustedes ya saben que soy una “fan” incondicional de Woody Allen, cuando se estrena alguna de sus pelis salgo disparada al cine lo antes posible. Así lo hice con “A Roma con amor”- “To Rome with love”- lo último que se estrenó en Montevideo.
Fui al cine del otro shopping simplemente porque ofrecían una función más temprano. Observé -sorprendida -que para sacar la entrada había que sortear unas vallas para imbéciles que nos causaron más demora y nos hicieron sentir como ovejas en un redil.  Para colmo de males, estaba repleto. Finalmente, busqué una ubicación adecuada y vi la peli con el gusto que siempre me producen las pelis de Woody. Es cierto que están presentes todos  sus estereotipos: el “sabelotodo”-esta vez es una especie de “consejero sentimental” que está o parece estar más allá del bien y del mal-; el  artista que busca un antídoto para el vacío existencial, que quiere expresar el misterio de la vida y ésta se le presenta muy a menudo a través del absurdo, el famoso porque sí-porque no se sabe porqué es famoso-, mientras quizás otras personas que tienen sobrados motivos para merecer la fama, no la logran nunca, porque como ya lo dijeron Homero y Virgilio varios siglos atrás, es hija de la madre tierra, producto de una irritación-no del amor- hermana fiera de otros dioses, tiene miles de bocas para pregonar verdades y mentiras, veloces pies y alas para propagar lo que se le antoje-siempre- porque oye todo y no duerme. Transcribo la aterradora descripción de Virgilio en “La Eneida”:
“La fama”
 "Dícese que irritada con los dioses
la tierra madre la engendró postrera,
fiera hermana de Encélado y de Ceo,
tan rápidos los pies como las alas:
Vestiglo horrendo, enorme; cada pluma
cubre, oh portento, un ojo en vela siempre
con tantas otras bocas lenguaraces
y oídos siempre alertas
Por la noche
vuela entre cielo y tierra en las tinieblas,
zumbando y sin ceder al dulce sueño;
de día, está en los techos, en las torres,
a la mira, aterrando las ciudades.
Tanto es su empeño en la mentira infanda
como en lo que es verdad. Gozaba
entonces regando por los pueblos mil
noticias, ciertas las unas, calumniosas otras"
Eneida (Virgilio)
¿Woody presenta de esta forma a la Fama? Lo hace a su modo, en forma irónicamente “plástica”. ¿Cómo “salta” a la fama Leopoldo? No se sabe. ¿Qué le brinda esa repentina fama?  Sarcásticos reportajes con preguntas tontas: ¿Usa  calzoncillos flojos o bóxer? ¿Qué desayuna? Y todo se toma en cuenta, sea verdad o mentira, todas las mujeres lo desean, todas quieren tener una aventura sexual con él porque se transforma de golpe, sin más trámite en un “objeto de deseo”. Él, que hasta la noche anterior había sido un oscuro italiano trabajador común y corriente, cambia-por efecto de esa fama repentina-  él y todo lo que lo rodea- incluida su mujer- se transforman en “referentes”. ¿Qué se puso la señora para una reunión? Un vestido barato de algodón. Ese vestido será declarado de última moda. ¿Y las medias? Una de ellas se corrió. ¡Perfecto! ¡Otro “touch” para declararlo “le derniere crie”! ¿Por qué? Simplemente porque sí.
Este personaje “famoso porque sí”-Leopoldo- está encarnado maravillosamente bien por Roberto Benigni. ¿Qué otro actor podría encarnar mejor  al “típico italiano”?
Esta vez Woody Allen también actúa. Se reservó el papel de “papá” de una joven casadera, y –como siempre- se destaca en los diálogos perspicaces y en lo absurdo de las propuestas (que no las cuento más para que vayan a ver la peli.) ¡Ah! ¡Por supuesto que está casado con una psiquiatra! (Otro detalle “woodiano”.)
  Las historias, “aparentemente” desconectadas, tienen puntos de contacto en los personajes y sus búsquedas.  El sexo está siempre presente un poco en broma y un poco en serio –con su estilo- con sus sombras y sus luces. Agazapado, pero listo para saltar como una pantera en forma inesperada. ¿O esperada? Y la música también es “woodiana”, al principio se escucha  al estupendo Domenico Modugño con su clásico: “Volare”.
Como en otros filmes la ciudad es una protagonista más. En este caso: Roma.
Yo lamenté muchísimo-y creo que lo lamentaré el resto de mi vida- no haber podido disfrutarla cuando la conocí. Cuando cumplimos cuarenta años de casados con mi esposo, en el año 2007, fuimos a Europa en una excursión, pero como ya lo confesé antes: en estos paseos se depende de los guías y si éstos son malos, no hay manera posible de disfrutar del viaje. ¿Qué nos pasó en ese viaje? ¡De todo! ¡El guía era un catalán que tenía un genio de los mil demonios y además odiaba encarnizadamente a todos los desgraciados latinos que andábamos  por sus dominios! ¿Y Roma? ¿Cómo es Roma? ¡Yo que sé cómo es! ¡Nos perdimos! ¡Sí! ¡Nos perdimos! ¡Nos perdimos como una de las protagonistas de la película!  ¡Esperamos un montón de horas en el Vaticano haciendo cola para poder entrar, cuando salimos nos dieron instrucciones para poder comer en un restaurant y también la hora de salida del ómnibus que nos llevaría al hotel de regreso!  ¡El ómnibus se fue sin nosotros y el hotel quedaba en la loma del diablo! Fue un viaje cargado de angustias y-además lamentablemente- ya no pudimos viajar más.
Volver a ver  Roma en la película de Woody de alguna manera me reconcilió con el lugar. No es que me vaya a olvidar de la grosera maldad del guía ni de la  de los “tacheros” italianos que nos cobraron un dineral en euros para llevarnos de regreso, pero las imágenes de la película me mostraron la Roma de ensueño. Esa que con seguridad es la que  aparece en las tarjetas postales y en la imaginación de los  viajeros que la quieren conocer.
Por lo tanto, si les gustan las pelis de Woody ¡vayan a verla!
Querido y admirado Woody:
 Ojalá que algún día te animes  a darte una vueltita por acá a filmar “A Montevideo con amor”. Ya vino Paul y te aseguro que le gustó Uruguay. Prometo disfrazarte de “plancha”, con ropa de Hering,  con un gorrito sobre los anteojos-para que no te reconozca ni Soon Yi-; prometo pasearte por todos los lugares encantadores de mi ciudad; - prometo hablarte slowly  en mi inglés-uruguayo, ya que en esta peli decís que apenas pudiste pasar tu examen de Spanish en High School- prometo cocinarte lo que tengas ganas de comer-ya sé que sos un maniático de primera- pero como los dos nacimos el mismo día-vos tenés diez pirulos más que yo, no te creas que no lo sé- a lo mejor puedo cocinarte algo que comas gustosamente sin asco-. Además también tenemos en común que pasamos la infancia al cuidado de espeluznantes niñeras. (Ya te contaré de las mías.) También prometo hacerte escuchar a Rada, a  Nasser, a Cardozo, al Alemán,  a Ros,  a NTVG- que es una banda y que de veras te va a gustar sí o sí-. Y. si tenés tiempo y te quedás para el carnaval, prometo llevarte a ver a Curtidores de Hongos y Agarrate Catalina-con un curso de Español acelerado y personalizado-que empezará por la explicación de nombres tan singulares- para que puedas entender el fenómeno de la murga uruguaya.
Ojalá que la fama no te haya afectado demasiado y puedas  venir a  filmar- of course-  “A Montevideo con amor”, y a recibir alegremente el respetuoso cariño de esta fan incondicional que tenés por acá.
With all my soul, darling.