domingo, 30 de julio de 2017

EN PIJAMA

Un placer dominical:quedarse en pijama 
Hoy amaneció un domingo “bueno pa’ un mensual” como canta Larralde. Uno de esos domingos grises, fríos, lluviosos, que invitan a remolonear placenteramente y quedarse todo el día, todo el santo día, en pijama. Un placer inconmensurable.
Al principio no pudo ser. Como estuvieron reparando  y pintando mi cocina que se llovió en una forma lamentable, y terminaron recién ayer a mediodía, hoy, tenía que vestirme para hacer mandados. No hay nada más inoportuno que ir al supermercado en día domingo. Se tropieza con papás, mamás  y parientes dominicales. Todos ellos. Viene la abuelita, el nono, el tío, la tía, y quizás también los padrinos, a los que se suman todos los nenes de la cuadra. Y la reunión es en el supermercado. Obvio. Allí se paran en el medio del camino, justo cubriendo la góndola a la que  una trata de llegar en forma acrobática para pescar como sea una lata. Los nenitos y los abuelitos te empujan y te pisan. A cual más torpe. Y si les decís algo te miran con cara de culo fruncido. La mirada expresa  una buena cantidad de: “morite vieja pelotuda, si no trajiste a tus nietos, jodete”. Como no había podido usar la cocina, hice cola para comprar una milanesa con puré. Me tocó un número inverosímil, pero, como conozco el paño, me quedé como abrazada a un rencor- en este caso al carro chico que por casualidad conseguí- sin achicarme, y sin moverme, pese a los empellones y carrazos que me ligué estoicamente. Estuve bien. Al rato, se empezaron a suceder los números, sin que aparecieran los destinatarios y llegó el turno del inverosímil mío. Y salí triunfante con mi comida.
Pagar en la caja fue otra odisea. Toda la fauna humana asoma por esas latitudes. Desde la vieja pelleja que quiere pasar a toda costa aunque esté en el final, hasta la madre joven que mete el carro de la compra y el del nene y se pone con el celular dele que te dele a hablar con alguna otra tan pelotuda como ella a grito pelado.
Cuando llegué a casa dispuse toda la compra, me puse el pijama de vuelta-no me iba a privar de ese placer de ninguna manera-  y me dispuse a disfrutar de mi merecido almuerzo. La milanesa se dejaba comer. El puré no. Estaba ácido. No me dieron los bríos para volverme a cambiar y salir a reclamar. Me descongelé una porción de arroz y allá marchó con la mila. Únicamente el trabajo de pintura me impidió cocinarme porque lo hago encantada. Me divierte. Hoy anoté la receta de una brusqueta para el brunch de la chef Mery Bernardi. Una delicia que en cualquier momento voy a preparar.
El día gris lo  completé con lectura, una serie y Teodoro compartiendo mi cama.  Finamente, pude tener  una pacífica  tarde de domingo en pijama. Contra viento y marea.




jueves, 20 de julio de 2017

¿IROS, IRSE, ANDATE, PRIMER O PRIMERA?



Lo tomé del Facebook de mi sobrina Ana Clara Rey Segovia 



Esta ha sido una semana sumamente especial. Con un día lunes sándwich, un feriado –pago- el martes, y, un día de Paro General hoy jueves. Inocentemente, pregunté a mis amistades de Facebook porqué razón el canal 5 lucía un coqueto cartelito que anunciaba que retomaría su trasmisión habitual el viernes 21. ¡Por supuesto! —Me dijeron— ¡El canal 5, SIEMPRE adhiere a los paros! Pues, bien. Yo, no lo sabía. Ahora sí.
A partir de la media tarde, me dediqué a buscar tema para escribir en mi blog, “como un perrito necesitado de árbol”—dijera Cortázar— Y lo encontré.
 Hay una nueva forma— no es nueva pero así lo parece— que se incorpora como válida en el lenguaje: “iros”- Un imperativo que ya estaba circulando en el uso; y, mi sobrina que está cursando un Doctorado en Valencia, me mandó el que usaba Lola Flores: “Irse”. (Un infinitivo con sentido de imperativo.) Y yo, me acordé de un tango que cantaba mi madre cuando yo era chica:


 Una de las versiones que  más se escuchaba  era la de Donato Racciatti con Nina Miranda. Por supuesto, que ese imperativo “andate” no es del verbo ir, pero tiene una fuerza descomunal y mucho más en la clara, sonora y emotiva  voz de Nina Miranda.
Este tango, merecería haber figurado en “Los tangos del Cuque”. Uno de los tantos libros de él que no ha sido evaluado convenientemente.  El tango “Andate con la otra”, por supuesto,  merecería su certera evaluación. Yo estoy segura de que cualquier feminista, —en la actualidad— colgaría al que escribió la letra, —y el Cuque también—. En esa época—al menos en la letra de este tango, se nos presenta una mujer sufrida. Despechada, pero muy sufrida.  Tan sufrida que hasta se ofrece a prepararle unos mates, para que se vaya contento, y, además le entrega: “limpito el traje y la camisa que acaba de planchar”.  Honestamente, yo me lo hubiera comido crudo. Pero, parece que en 1928 la cosa era distinta. No me quiero ir por las ramas. Lo que me llevó a ese tango, que como dije anteriormente, mi madre cantaba tan bien como Nina Miranda, es el imperativo: “andate”- mucho más popular en el Río de la Plata que cualquier otra forma de uso común  en España.



Un libro del Cuque que merecería una evaluación certera 

También quería comentar sobre la falta casi total de edición que observo tanto en avisos publicitarios como en artículos de los diarios. Me refiero no únicamente a las faltas de ortografía, sino a las que son de absoluto desconocimiento de los usos del idioma.
Un error,  muy frecuente—lo he observado en varios avisos de Facebook— es el uso del adjetivo apocopado: “primer”— mal usado con sustantivos de género femenino—. La regla, en cambio, indica que ese adjetivo se debe usar pura y exclusivamente con sustantivos de género masculino:
Mi primer amante
Pero
Mi primera aventura
Semánticamente se pueden relacionar, pero la gramática tiene  reglas para la adecuación. Y en este caso, es bastante clara. ¿No?
Me pregunto: ¿Por qué no se les enseña a los redactores publicitarios y a los  periodistas la gramática de uso adecuado?




viernes, 7 de julio de 2017

MÁS DE AROMAS Y OLORES

"Charly" la maravilla reencontrada

Hace un tiempo escribí un artículo que fue muy comentado en mi Facebook:http://cosasdeviejucin.blogspot.com.uy/search?q=De+aromas+y+sabores

 Esta vez retomo la idea  para contarles un poco más. De la misma manera que sobre gustos no hay nada escrito, tampoco lo hay en materia de perfumes. La semana pasada encontré en una perfumería del Punta Carretas Shopping un antiguo perfume de mi juventud: “Charly”. Estaba en liquidación. Probablemente era el último que quedaba y las jóvenes de ahora, ya no lo usan. Quizás estaba esperando que pasara una jovata como yo. Lo compré y –de paso- me perdí la promoción por los vales de la rifa de la camioneta- de puro bobeta que soy. Pero me vine feliz a destapar el frasquito y a darme un baño de buenos recuerdos, que son muy necesarios cuando los días están tan grises.
Unos  pocos perfumes marcaron mis años jóvenes. Se estilaba usar uno y convertirlo en un sello tan inconfundible como la minifalda, o la pollera ajustada con un tajo profundo atrás o al costado. El perfume y la vestimenta, eran elementos para seducir.  “Charly”, en el centro, en el cine,  en los bailes, se hacía sentir. Indudablemente.  El otro perfume  de mis recuerdos, se llamaba “Ma griffe”-que en francés significa: “mi garra”, y realmente, era felino.
 
Otro recuerdo (Imagen tomada de Internet)
 Supongo que debe haber caído  en desuso, como tantas otras cosas. Con mi hermana, conversamos sobre muchos objetos que ya no se usan más, como el reloj-pulsera.  Juanita se acordó de uno de mis primeros, porque  se lo regalé a la otra hermana y fue miserablemente robado. Para mi sorpresa,  en  esta época de celulares tan completos a los que no les falta nada, un reloj-pulsera,  antes tan preciado,  se transformó en un objeto absolutamente obsoleto.

No sé si pasará lo mismo con los perfumes. En mi caso, no. Recuerdo a estos dos como si fuera ayer, de la misma manera, que vienen a mi memoria el olor de los hombres que amé y que me asaltan, sin piedad, en sueños y me devuelven al amor perdido y al instante que Fausto quería detener porque era tan bello.