miércoles, 8 de febrero de 2012

LA PASIVA QUE SE VA

¿Quién no se comió unos panchitos en esta Pasiva?

¿Ubican la clásica esquina de 18 y Ejido?

¿No les da lástima?
En algunas otras ocasiones ya escribí sobre temas similares: Montevideo se va transformando no siempre para bien, y tampoco según nuestros deseos. A mí me apenan estos cambios, y no es que esté “en contra” del “progreso” ni nada por el estilo, sino que hay lugares que forman parte de la historia de la ciudad y es una lástima que se “truequen” por otros  que no formaban parte  de nuestra idiosincrasia. Por lo menos, en mi casa,  cuando se salía –de vez en cuando- a “comer afuera” no se iba a comer hamburguesas. Lo más típico era ir a   alguna de las cervecerías  “La Pasiva” y sobre todo los menores, comíamos una buena y considerable cantidad de los famosos “panchos” – los legendarios frankfurters-  con la no menos exquisita mostaza especial-receta pura y exclusivamente de estos locales que se van perdiendo en el tiempo, vapuleados por la invasión de  negocios de otras latitudes-.
No sé ni me interesa de quién es la culpa. Lo que me apena es la pérdida de estos bulliciosos espacios que fueron tan significativos para  los montevideanos del siglo pasado. ¿Quién no se comía  unos panchitos a la salida de un cine? Todo trabajador lo podía hacer de vez en cuando. ¡Marchen 6 con dos lisos! –Era la consigna para empezar entre dos-. Hace unos días anduve por 18 de Julio y Ejido-en trámites para arriba y para abajo- y encontré quizás una de las más emblemáticas  Pasivas, con los carteles que pueden verse en las fotos. Hacía mucho calor y decidí –saliendo de las recomendaciones médicas- comerme unos ricos panchos con un  clásico “chop”. Le pregunté al mozo que me atendió porqué se iban, quién “los iba”, pero –para mi sorpresa- me contestó que a ellos  lo único que les preocupaba era que les pagaran. Aparentemente,-según este testimonio- los dueños no supieron aprovechar  la ocasión, años atrás, para comprar la esquina y quedarse con el local. Lo alquilaron por más de treinta años, pero… como ya lo dijo Quevedo en su letrilla: “Poderoso Caballero es Don Dinero”. Vino una multinacional- con “el Poderoso Caballero”-  que  ofreció un precio más alto que el que podían ofertar los antiguos inquilinos y   ¡zás! compró la esquina para poner otra hamburguesería más. A los montevideanos  veteranos nos quedará el recuerdo del sabor inigualable de los clásicos panchos de La Pasiva, con su exquisita mostaza secreta,  o, el  de los también clásicos “chivitos”- nuestra comida rápida-  a los más jóvenes, el gusto de la carne picada y las papas fritas bien saladas. Ni siquiera  se enterarán de  que se les fue un cacho más de identidad.


4 comentarios:

  1. SE ESTA VENDIENDO EL PAISITO-CUANTO PIDEN????ME DA MUCHO DOLOR QUE ESTEMOS PERDIENDO PARTE DE NUESTRA IDENTIDAD CON EL EJEMPLO ESTE.BURGUER KING MC DONALDS O QUIEN???? COMO JODEN ESTAS COSAS-VIENEN DE AFUERA CUANDO LES CONVIENEN Y ENCIMA BUSCAN DONDE SE QUIEREN INSTALAR-Y A JOSERSE.QUE INJUSTA ESTA VIDA.COMO TODOS LOS HIJOS DE P... DE LOS RICOS QUE SE HAN QUEDADO CON EL ESTE URUGUAYO-YA MISMO URUGUAY HABRA QUE BUSCARLO EN LOS LIBROS DE HISTORIA.

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  2. Sí. Lamentablemente es así. Ayer estuve otra vez por 18 y Ejido y la emblemática y querida "Pasiva" ya no está más. Yo no andaba con la camarita para registrar el "cierre" con el vallado de chapas que le hacen para que no se vea. ¡Una verdadera vergüenza la pérdida de la identidad-que ni siquiera todavía está formada- !

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