sábado, 12 de enero de 2013

OTRO BASTIÓN QUE SE NOS VA

El antiguo cine Trocadero convertido
La estatua de la Libertad ¡No la vendan ni la saquen de ahí, por favor!

Antiguo cine Trocadero en su esplendor.  Foto tomada de Internet-  del CdF-


No es la primera vez que escribo sobre este tema, y ya los que me leen saben que no es porque “esté en contra del progreso” o porque esté “amargada”. La venta del  hermoso edificio del Plaza,  para los nuevos  fines que se le proponen, simplemente no anuncia  ningún tipo de  “progreso”. Lo que sí advierte-en forma muy lamentable- es sobre  la pobreza espiritual que padecemos para que tantas iglesias y sectas se nos instalen, y  nos vengan a dar sus estentóreos sermones comprando edificios que no deberían venderse de ninguna manera. Ya perdimos varios: entre ellos el hermoso cine Trocadero.
A pocos metros del Plaza, está emplazada  la  estatua de la Libertad- llamada así por todos los uruguayos-, aunque también fue cambiando de nombre, según épocas y circunstancias, primero fue “De la Concordia”, después “ De la Paz” y –desde que me conozco, por lo menos- la “Estatua de la Libertad”. Cuando yo era niña le decía “la señora del paraguas”- porque eso era lo que me parecía que tenía en su mano izquierda. Mi madre me corrigió el error y me informó que  no era un paraguas, sino  una bandera, y- que en la mano derecha llevaba una espada-.  Evidentemente se necesitan “armas” para defender la libertad.   ¡Marca el kilómetro “cero” de las carreteras nacionales! ¡No la vendan! ¡Por favor!

 ¡Jesús tendría que echar  –nuevamente- a muchísimos más mercaderes de los templos! El Plaza, será un baluarte más que pierde Montevideo, en un panorama desalentador desde todo punto de vista. Hay edificios,-como éste- que son  lugares emblemáticos de la ciudad que no deberían ni venderse, ni enajenarse, y –además- deberían  regularse para ser utilizados para lo que fueron creados y no, para los fines  de los que  tienen suficiente dinero para comprarlos.  En los  tiempos que corren, donde hay dinero, la gente, vende. No importa qué ni para qué  pero vende. El Cine y Teatro Plaza, creo que era uno de los muy pocos que iba quedando sin ser “enajenado” como propiedad de iglesias de pomposos nombres.
“¿Pararemos de sufrir?”  “¿Dios será amor?”




Cine y teatro Plaza   Tomé esta foto  el 12 de enero de 2013


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