sábado, 7 de febrero de 2015

"Yo hago puchero, ella hace puchero, yo hago ravioles, ella hace ravioles"


China Zorrilla como "Elvira" y Betiana Blum   como "Nora" en la película de 1985  "Esperando  la carroza"
(Imagen tomada de Internet) 


Empezó el concurso de carnaval 2015 en el teatro de Verano Ramón Collazo.
En mi tercer año como abonada-ya no tan primeriza- me encantó reencontrarme con su  característico olor que es la primera sensación que recibo al llegar, mezcla de chorizo, hamburguesa, papas fritas, churro, lehmeyun, pancho,  muzarella y fainá-entre los más reconocidamente gustosos-. También fue agradable el reencuentro con los otros abonados  con los que nos vemos todos los años.
Algún despistado comenta que los abonados tenemos “privilegios”. En realidad, no es así, porque pagamos  para ver carnaval de punta a punta. No se puede considerar “privilegio” el haber adquirido un lugar con asiento numerado en una determinada fila, ya que contribuimos  no en oro, pero sí en buenos pesos uruguayos. Unos cuantos por cierto. Hay que juntarlos, y -como dice un dicho en inglés-: “el dinero no crece en los árboles”, hay que dejar otras actividades  para poder disfrutar de esta. Y lo hago con gusto.
Conozco personas  que desprecian la cultura popular alegando que son de origen “europeo”. En verdad,  si nacieron acá,  son uruguayos, mal que les pese. Pero si tuvieran ese dejo europeo que dicen tener, deberían poseer un gusto especial por estas manifestaciones auténticas de un país joven en formación-como es el nuestro- que va buscando en sus pocos años de existencia, las expresiones que lo van caracterizando lentamente. El carnaval es una de ellas. (También mal que les pese.)
 A través de los diferentes conjuntos se van hilvanado  los relatos de las vidas, y eso constituye una modalidad de formación de las raíces auténticas.
En el Teatro de Verano, todos los espectáculos son centro de atención. Llevan sus propias “hinchadas”, se discuten sobre la mejor actuación, y se discute-también- por los puestos. Lo más gracioso es que habitualmente, el “honorable jurado”-como dicen los murguistas- no coincide con el gusto del público y más de uno se queda con un palmo de narices.
Lo cierto, es que se destaca –en la mayoría de los conjuntos- un gran despliegue de esfuerzo mancomunado para dar lo mejor.
Como sucede siempre: “hay de todo, como en botica”. Este dicho, tan antiguo que lo decían las abuelas, ha sido parte de algún espectáculo. El otro dicho vigente hasta hace  algunos años cuando se quería desprestigiar el sonido de algún conjunto era: “es una murga”, -acompañado por un gesto despectivo- pero ya no funciona más porque las murgas actuales, -por lo menos las que pude apreciar en estos días de la primera rueda- brindan un espectáculo completísimo genuino, con unos coros  y vestuarios estupendos, puestas en escena  fabulosas y argumentos sensacionales desde todo punto de vista.  Las murgas-ahora- libretan, cantan, bailan,  y actúan muy bien.
De la misma manera, los parodistas se han esforzado por elegir y trabajar con rigor la materia de sus parodias. Y se sacan chispas.
A mí me gustó muchísimo- de las que vi, aclaro que aún faltan- “Los Muchachos” que a través de un “hilo conductor”-como le dicen ahora- “The Truman Show” presentaron dos parodias espectaculares: “Esperando la carroza un domingo electoral” y “Me llamo Sam”. Indudablemente, la base de la primera parodia es la película argentina de 1985-(aunque el argumento provenga de la obra de teatro de grotesco rioplatense de  Jacobo Langsner-) donde China Zorrilla encarnaba una desopilante Elvira Romero de Musicardi. En la parodia, el papel de China lo desempeña  impecablemente bien Luis Alberto Carballo, un actor  muy dúctil que tiene una maestría increíble para encarnar una “Elvira colorada”. De la película  se tomó-por ejemplo-  lo que la mayoría de las personas que la vimos en la época, repetíamos hasta el cansancio: “Yo hago puchero, ella hace puchero, yo hago ravioles, ella hace ravioles.”

Sean Penn en su memorable actuación como "Sam"( Imagen tomada de Internet)

La inspiración para la segunda parodia fue una película que  en inglés llevó el nombre de  “I am Sam”.  En  español fue conocida como “Me llamo Sam”  o “Soy Sam” y el papel lo desempeñó de modo superlativo el actor Sean Penn. Se trata de la historia de un hombre con discapacidad mental a quien se le cuestiona que pueda hacerse  cargo de educar a una hija que tuvo con una mujer que los abandonó. En la parodia, nuevamente el actor Luis Alberto Carballo encarna a este personaje de una manera magistral. Lamento enormemente no haber llevado esa noche mi cámara de fotos, porque quizás podría haber captado alguna secuencia donde se pudiera ver la ductilidad de este excelente actor que puede pasar rápidamente de un personaje a otro-incluso haciendo bromas sobre la falta de tiempo entre escena y escena para cambiarse debidamente-. Prometo fotos para la segunda rueda. En fin. Lo mejor que vi hasta el momento. ¡No se lo pierdan!
Una recomendación:
Acérquense al carnaval que no muerde.


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