domingo, 6 de mayo de 2012

HONGOS EXQUISITOS

Los Honguitos desparramando alegría

"Claquetito" con el número CIEN
Algunos conceptos, ya los expresé en  el blog colectivo Internet y Lectura. -Modificados- me sirven de introducción para  contarles sobre un extraordinario espectáculo que dio la murga “Curtidores de Hongos” en el cine Plaza, el viernes 4 de mayo de 2012.
Existe una idea generalizada de que “la murga viene de Cádiz”. Según cuenta una de las historias-aclaro que no es la única-, en el año 1909, llegó al Uruguay un grupo español de zarzuela cuyos componentes formaron una especie de “chirigota”- a la cual llamaron “La Gaditana”- para cantar por las calles a cambio de dinero porque no habían tenido suficiente público en sus actuaciones. Al año siguiente se creó-localmente- una agrupación de carnaval que se llamó “La gaditana que se va” que parodiaba lo ocurrido a los españoles.
Otras fuentes populares aseguran que ya había “murgas” a fines del siglo XIX; pero todos los expertos aceptan que comenzaron a popularizarse a comienzos del siglo XX.
Cada uno de los nombres humorísticos de las murgas tiene alguna anécdota que lo justifica, explica o describe. Algunos se pierden confusos, allá lejos en el tiempo. Por ejemplo, sobre el nombre “Curtidores de Hongos” esto es lo que ellos mismos rescatan en su página web:

“A veces se escucha difusa en la memoria, "que una murga de obreros  canta en un baldío cerca de una curtiembre donde los cueros amontonados, juntan sus hongos".”
Lo cierto es que en la actualidad, la murga, en general, - como espectáculo teatral absoluto, completo-, desafiando a sus detractores, nos representa a nivel mundial.
Y no lo digo yo, sino que lo señala la propia Intendencia Municipal de Montevideo:“El espectáculo preferido del público es el de las murgas. Se distingue por su canto coral y su ritmo, único en el mundo, conocido como “Marcha camión” que fuera declarado como Patrimonio Intangible en el año 2005. (…)
“La murga es la más elocuente expresión del folklore uruguayo. Ésta tiene como característica esencial criticar, satirizar y divertir, con un lenguaje popular y con un coro que, además o por encima de sus atributos técnicos sea claramente entendible para el espectador. El coro deberá tener un rendimiento grupal que esté por encima de los rendimientos individuales, claridad y afinación”. (Los subrayados son míos.)

Lo paradojal es que aunque se afirma que  la murga  es la más clara manifestación artística popular, se eligió- para la celebración del Bicentenario del Uruguay-, a una payadora que cantó desafinando en las alturas de la Plaza Independencia- no sé si por el julepe o qué- en lugar de  una genuina murga que hubiera cantado bien desde esas alturas o desde cualquier lugar. Sobre todo, una como Curtidores de Hongos, que tiene unas voces privilegiadas y cuyos componentes manifiestan un innegable entusiasmo cuando cantan, actúan, saltan, bailan, y hasta cuando se olvidan de la letra, porque saben resolverlo  con una enormísima y contagiosa dosis de buen humor.
El título del espectáculo parece una “venganza humorística”: “DOCUMENTAL AL MEDIO BICENTENARIO”-recordemos lo que destaca la propia Intendencia, como característica principal: “criticar, satirizar y divertir-“. ¡Y vaya si lo logran!
 En este año 2012, los Honguitos celebran sus primeros cien años. Así lo manifiestan retorciendo el lenguaje jocosa e inteligentemente para lograr  que aparezca la palabra “cien”, al mismo tiempo que el personaje “Claquetito”, camina por el escenario mientras actúa “claqueando” el número 100 a cada  manifestación de la letra:
CIENto el ruido de la calle
que sigue haCIENdo el camino de CIENpre
 
CIEN, CIEN, CIEN, Hay una murga que cumple CIEN
Con bombitas  amarillas de CIEN
El año pasado, 99 pero hoy cumple CIEN
Realmente lograron que el documental abarque los CIEN años- hasta yo me contagio- con recuerdos, fotografías, vídeo, música, actuación. Un vasto y entretenido recorrido por los aspectos más destacados que llevamos impresos en la memoria, tan fidedignos como la marcha “Mi bandera”. Por ejemplo: “El ensayo de la murga de la Intendencia”, que sigue haciendo reír-o llorar según nos haya ido con los trámites en dicha institución; a mí por lo menos, me ha hecho llorar lágrimas negras-, o la despedida del año 1951 que todo el cine coreó:
Cuando termine la fiesta
y se marchen los gitanos
juntemos fuerte las manos
en un saludo cordial
esta canción al carnaval
Y prometemos que nunca
habrá pena ni dolor
donde estén los Curtidores
cantándole al carnaval
Salud, salud,
pueblo oriental
hay que reír
hay que llorar
que mientras reine
la algarabía
habrá alegría y buen humor

O la del año 2012, la estupenda  del  “Medio bicentenario”:
Despacito y lentamente,
la canción ya se termina
y la murga criticando
enfila pa’ la cantina,
demostrando a los presentes,
no hay mal que dure cien años,
no hay mal que dure cien años,
que dure cien años,
salvo los Curtidores

Finalmente, es cierto que el espectáculo estuvo basado en el que presentaron en el año 2012, pero fue ampliado y presentado con maestría en todos los aspectos. Supieron hacernos felices hasta cuando se equivocaron o se olvidaron de la letra, porque como todos son excelentes profesionales, los espectadores no logramos saber  si lo hacían adrede, -porque constituía parte del show-, o si eran errores nomás. Nos fueron contagiando con su energía, con su buen humor, nos pusieron tristes con “Los menores” pero nos levantaron el ánimo con su estupenda recorrida por los hitos sobresalientes de su historia.
Mi camarita de fotos se “despiló”, quizás influenciada por la energía positiva  que se expandió en el recinto. La maldita-por decirlo en culto- no me quiso sacar nada más que unas pocas fotos, muchas de ellas con más cabezas del público que de Hongos. Como la camarita “se me desmayó”  me porté bien y no me tiré a la salida  arriba de ningún Hongo- sobre todo me hubiera encantado hacerlo arriba de alguno de esos que hace CIEN años que no se cortan en el pelo, por lo fácil y práctico que hubiera resultado manotearlo de las mechas- para agradecerle la felicidad del estupendo espectáculo y sacarme/le una foto “en vivo y en directo”. No  sé tampoco si me hubiera atrevido. Lo que sí sé es que valió la pena acompañarlos.
 ¡Sigan Honguitos, a “marcha camión” por el país y por el mundo!







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