martes, 18 de noviembre de 2014

ALAS QUE VUELAN

Lema de la obra social y educativa Don Bosco 
Hoy fui por primera vez al colegio de la Obra Social y Educativa Don Bosco. Hasta el momento, aunque soy madrina desde hace años, no había ido porque es muy lejos y no me animaba a manejar en ruta. Felizmente, la organizadora Virginia me llevó y me trajo. Fue  así que  conocí una obra fundamental.

Con mi ahijado Alexis 

Todos saben que  una buena parte de mi vida la dediqué a la docencia. Y también saben lo que pienso acerca de la educación. Y no me refiero únicamente a la académica, esa que hay que lograr para conseguir un empleo que posibilite el ingreso deseado para hacer la vida más llevadera. Siempre he considerado a la educación como un “todo”, que se inicia con el “buenos días” que se da por la mañana,  el “gracias” para agradecer  y el “hasta mañana” para despedirse. La educación que se aprendía en la casa y –al menos a mí me la daban- en el colegio. La educación de los “buenos modales” de las reglas de urbanidad que nos organizan más y mejor en la convivencia con los otros. Y que tanto se necesita.

Las ricas tortas esperando los comensales 

En  este colegio se nota claramente que se practican las reglas de  la convivencia en valores. Hoy se celebraban los cumpleaños de los ahijados con todos los padrinos y madrinas que pudieran asistir. Había  que ver la alegría de los chicos, encontrándose con sus padrinos, y la algarabía ante un estupendo espectáculo que brindaron payasos, equilibristas, y un maestro titiritero que hizo las delicias de todos-grandes y chicos- Después del espectáculo, el coro, sabiamente dirigido por la directora musical, interpretó unas hermosas canciones que fueron escuchadas con devoción. Y, finalmente, como era de esperarse, compartieron los sándwiches, las tortas y los refrescos.

Delicia del payaso musical 

Fue una tarde memorable, que ojalá que se pueda repetir en ese mismo entorno de aprendizaje feliz y que también más niños puedan incorporarse  para recibir educación académica y en valores. Como corresponde, y dan por cierto, en esta magnífica obra de niños, que realmente, tienen, de verdad, “alas”.
Estupenda actuación en el patio 



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