sábado, 14 de marzo de 2015

LAS NETIQUETAS

Normas para convivir pacíficamente en nuevos entornos virtuales ( Imagen tomada de Internet)
 Terminé un muy interesante microtaller del Plan Ceibal,  sobre “el uso educativo de las redes sociales”. Comprobé que la tecnología sigue avanzando y que si no sigo haciendo  esfuerzos por “aggiornarme ” en breve me va a  pasar por encima. Felizmente, en estos entornos virtuales se trabaja en forma colaborativa, hay tutoras, dinamizadoras, colegas y uno-lentamente, cual vieja tortuga tecnológica- va saliendo a flote de a poquito.  Por eso, retomo este tema de las “netiquetas”.
A mí nunca me gustó discutir. Ningún tema me parece digno como para enfrascarme en  una polémica. Siempre he pensado que cada cual debe ir con su cada cuala. Eso sí, que no me molesten ni me traten de convencer de  que me conviene tal o cual candidato, o partido, o club de fútbol, o  dejarme las canas, o un vestido o pantalón o blusa o lo que sea. Con la edad que tengo, creo que me gané el derecho a pensar lo que se me cante sobre la mayoría de los aspectos. Tampoco intervengo en nada que dé posibilidad a que se planteen divergencias. No lo  hago por cobarde, lo hago por respeto, a mí misma y a los otros.
Por esa razón,  desde los primeros cursos que  hice para aprender a  “moverme” en  las redes sociales, traté de aprender muy bien las reglas que rigen estos novedosos entornos. Después, con el tiempo, fui agregando las mías.
Hay muchas, pero lo cierto es que no veo que todo el mundo las maneje con eficacia, por eso hoy tomé este tema para garabatear algunas básicas que son indispensables. Se encuentran en muchas páginas de Internet, pero como no las veo bien aplicadas,  insisto. Las netiquetas, constituyen “la vestimenta” que adorna nuestros dichos, nuestras fotos, nuestras elecciones para mostrar. Y de la misma forma que no vamos zaparrastrosos a una fiesta elegante, tampoco debemos dejar de “vestirnos” para presentarnos en esta nueva sociedad.  

1)  Colaborar para crear un ambiente agradable.



Es fundamental la diplomacia para  manejarnos eficazmente en las redes sociales (Imagen tomada de Internet)


Esto significa que hay que seleccionar bien a los amigos, y también hay que elegir muy bien las palabras para escribir en nuestro muro. Cualquier “anomalía” puede ser malinterpretada. Es necesario ser amable y cordial. Se puede emplear-a mí me encanta- el humor negro- pero hay que saber –por eso hay que elegir cuidadosamente a “los amigos”- quién nos va a leer. No se puede criticar en forma mordaz y esperar que el otro nos aplauda. Por lo tanto, si somos de partidos o de clubes de fútbol  diferentes, no colguemos un vídeo ofensivo contra el partido o el club contrario. Primero porque no hay necesidad: tenemos que ser conscientes de que los partidos se han sucedido en el poder, y no vale ninguno más que el otro. A esta altura del partido-precisamente- todos sabemos que más o menos son “el mismo perro con diferente collar”. Y se diga lo que se diga y se prometa lo que se prometa, se sabe que cada uno trata de arrimar agua para su molino. Si el candidato que ha ganado la Presidencia no nos gusta- lo que puede suceder sin lugar a dudas- seamos discretos con lo que expresemos. No lo maldigamos. Ni a él ni a su señora. Esperemos más tiempo para ver bien si “cojea” o no. ¿Quién sabe? Quizás sea de todas maneras una buena opción. O no. Y si no lo es, sepamos que, como estamos en democracia,  después de cinco años se puede cambiar. El poder no es para siempre. Ni el político ni  ningún otro. Y los uruguayos añosos, lo sabemos muy bien. En el correr de los años, hemos visto muchas transformaciones. Seamos pacientes.

2)  Críticas y/o comentarios
Mucho cuidado con este aspecto. Aprendamos a usar la moderación y la discreción. El sarcasmo es un recurso del lenguaje pero empleado  en forma desmedida nos arriesga a recibir-del mismo modo- comentarios mordaces. Hay una verdad de Perogrullo que siempre hay que tener en cuenta: si se vulneran los derechos de otros, también los propios podrán ser vulnerados de la misma manera.
 Hay que evitar a toda costa la humillación. Nunca se puede/ -o no se debe- hacer  una “corrección”- ortográfica o de léxico o de sintaxis-la que sea- en el  muro, de otra persona que tiene títulos universitarios obtenidos con “sangre, sudor y lágrimas”. La autoestima es uno de los mayores valores que tiene una persona. Si se lastima, ya nada volverá a ser igual. Si hay una duda, o si realmente esa persona escribió algo mal- y nosotros estamos seguros de que es así- lo que hay que hacer, si no podemos con nuestro genio corrector, es mandarle un mensaje privado con lo que a nosotros nos parece que hay que corregir. El mensaje privado tiene la virtud-por suerte- de ser “privado”. Será entre esa persona y uno. En cambio, si se lo escribimos en el muro, “la escrachamos”- como se dice en la jerga policial- la dejamos “pegada”, porque ahí  lo lee todo el mundo. Y esa persona se sentirá vapuleada por alguien que –probablemente- sepa mucho menos que ella, pero que busca joderla por un error que quizás se debió a la prisa por escribir.  Es notorio que  lo que quiere  es  hacerla pasar un mal rato y sobre todo, dejarla mal  con los lectores de su muro.

3)  Respeta tu privacidad y la de los otros
Un poco de buen humor puede matizar una situación (Imagen tomada de Internet)


Las redes sociales son unos potentes sistemas de comunicación, pero precisamente por eso, debemos ser cuidadosos con la privacidad. No debemos-de ninguna manera- publicar y/o etiquetar fotos sin el debido permiso de los involucrados. A lo mejor hay alguna foto que al otro no le gusta, no se ve bien, no tiene los ojos claros, se ve demasiado gordo. En fin. Respetemos sus criterios. No la publiquemos sin su autorización.  Tampoco hay que divulgar- en público- y cuidado, los muros son públicos- intimidades que alguien  haya confiado. En realidad las redes sociales no deberían ser utilizadas como confesionario, pero si alguien  cuenta algo personal, nuestro deber es contestarle de la forma más cordial posible-mejor si es por mensaje privado- evitando por todos los medios de que esa información se propague.

4)  No aceptar todas las solicitudes de amistad, ni participar en nada que no sea de  interés
Es muy usual que en las redes sociales aparezcan páginas pidiendo aprobación por medio del clásico “me gusta”. Si no se está seguro, no hay obligación de aprobar.  Tampoco hay que aceptar a todas las personas que  piden “amistad”. Si no se conoce  a alguien, hay que fijarse en la lista de sus amigos  y si hay alguno que se conozca, se le puede preguntar, por mensaje privado quién es esa persona y si vale la pena tenerla en la lista. A mí eso me ha pasado con frecuencia. Escribo en  un blog, es fácil encontrarme porque  estoy con mi verdadero nombre, y dos por tres me “cae” algún pedido de “amistad” de gente que no conozco. Más de una vez, acudiendo a los conocidos de conocidos me sugirieron  la no  aceptación. Por lo cual, no lo hago. No es ningún pecado. Uno tiene derecho a elegir a quién quiere de amigo y a quién no.  
5)  No continuar  con amistades nocivas, o  con las que no se perciben   sus intenciones con total claridad
     No es obligatorio continuar con una amistad que resulta molesta o agraviante. Todas las redes  sociales tienen dispositivos para borrar a los “indeseables”. Tampoco hay porqué aceptar invitaciones a juegos o a cadenas o a páginas que no son de nuestro agrado. Si algunas personas-aunque han sido advertidas- siguen insistiendo en mandar lo que no nos gusta, simplemente se  “borran” de la lista de amigos. De esa manera no molestarán más, y,  poco a poco habrá  una lista “selecta”  o “depurada” de la gente con la cual poder departir sin agravios. No es necesario ni se debe ser nunca  agresivo. Basta con  un “no va más” discreto. Y “a otra cosa, mariposa”. O, dicho de otro modo: “A otro perro con ese hueso”.

6)  Ser responsable
Las redes sociales no son un juego, tenemos que ser responsables de lo que publicamos, compartimos, escribimos. Si hay dudas, o temores, en relación a la experiencia con las redes, siempre hay algún colega, algún amigo de confianza a quien consultar para que nos ayude a salir de “la Troya”. Con seguridad que lo hará porque una de las virtudes de estos nuevos entornos está focalizada en la colaboración para compartir,  aprender y disfrutar.

7)  Utilizar –siempre que se pueda- expresiones positivas. Si no es posible, abstenerse de hacer comentarios sarcásticos, agresivos, o hirientes.
   Hace muchos años, un amigo me regaló un libro que me resultó muy útil. Se llama “Como ganar amigos e influir sobre las personas” de Dale Carnegie. Para algunos es un   “manual de buenas costumbres”, para otros  un libro alcahuete o hipócrita. A mí, me enseñó que vale más una expresión amable o dirigida con buenos modales  que cualquier expresión agresiva o fuera de tono. A veces, sin  que nos lo propongamos podemos “herir” a alguna persona susceptible. No hay nada más hiriente que unas palabritas en contra de nuestro querido cuadro de fútbol- por ejemplo- Y lo pongo como paradigma  porque el fútbol es uno de los temas que provoca más urticaria-. A mí no me gusta que me hagan bromas sobre fútbol. Soy de Peñarol, por herencia, mi padre lo era, y aunque  no sé ni siquiera cuáles son los nombres de los jugadores actuales porque no vivo prendida a la actividad futbolera,  igual me importuna enormemente que me tomen el pelo con el cuadro de mis amores.
 En el terreno político soy peor. No soy frenteamplista-para mí el FA, actualmente, es otro partido más-, y tampoco me merecen confianza ninguno de los otros partidos. Procuro estar informada pero como no confío en ninguno, tampoco espero milagros. De todos modos,  fiel a la consigna de no agredir, no pongo-nunca- nada injurioso en ningún muro. Simplemente: como no puedo decir nada positivo, sin ser hipócrita,  no hago comentarios.

8)   Las netiquetas son la vestimenta con la cual nos presentamos a los demás.

Por lo cual es absolutamente necesario recordar que lo que no nos gusta para nosotros, tampoco debemos usarlo contra los demás. Jamás se le debe decir a nadie que: “está equivocado”. Esa persona, puede pensar de manera diferente a la nuestra, y tiene pleno derecho a hacerlo. No somos los “dueños de la verdad”.
El terreno de la opinión es muy vasto y demasiado susceptible para pensar que únicamente nuestro criterio es el válido. Hay otros que –aunque no nos gusten- merecen nuestros respeto. Recordemos las palabras de Evelyn Beatrice Hall- cuyo seudónimo era: Stephen G. Tallentyre- biógrafa de Voltaire- a quién erróneamente se le atribuyeron:

“Estoy en desacuerdo con lo que dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo”:

Estas consideraciones que desarrollé no son las únicas, pero sí son básicas y  si logramos tenerlas en cuenta con eficacia, seguramente nos moveremos en estos nuevos entornos con alegría compartiendo lo que nos gusta, y sobre todo, aprendiendo con los otros-que es una de las mejores formas de aprender-


 
"Hay tabla"- ( hay un golpe) si se transgreden las normas (Imagen tomada de Internet) 









2 comentarios:

  1. Buenisima esta entrada. Me encantó, me encantó. Para leer varias veces y reflexionar. Saludos

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    1. Muchas gracias, Laura. La verdad es que es un tema que se ha tratado mucho, pero que la gente no tiene en cuenta a la hora de usar-adecuadamente- las redes sociales. En ellas, somos "personas virtuales". No nos vemos las caras, los gestos, las expresiones y dejamos mucho librado a las palabras, que no siempre son acertadas. Si se insiste en esto, y sobre todo, se sigue enseñando, serán entornos confiables, seguros, para compartir y aprender en armonía.

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