domingo, 1 de marzo de 2015

CINCUENTA SOMBRAS DE LOCURA

Sin ninguna ternura- imagen tomada de Internet-
Confieso que no he leído muchas novelas eróticas.   En mi juventud recuerdo haber leído alguna de las famosas, como El amante de Lady Chatterley de D.H.Lawrence, donde se plantea la relación adúltera de la Sra. Chaterley con su jardinero. No es la primera vez que el tema de la diferencia social se pone de manifiesto en las relaciones humanas, ni tampoco es novedoso el planteo de una relación prohibida.
Todo este preámbulo es para decir que no leí Las cincuenta sombras de Grey pero se ha hablado tanto de ella, que hoy, domingo 1º de marzo, sin ganas de ver protocolos de trasmisión de mando, me fui al cine a ver la película.
El argumento lo conocía, porque ha sido absolutamente contado de punta a punta en muchos sitios de Internet,  y llevado y traído hasta por las murgas de este año, por lo cual no voy a abrumar con lo mismo. Pero sobre la película, lo primero que debo decir es que es entretenida. No me pareció que se hubiera inspirado en  una novela “porno para mamás”- según la han tildado porque ha sido leída por mujeres casadas mayores de treinta-. Me parece que tiene algo más, por lo cual mi comentario va por  otro camino, el de la relación humana- o inhumana según se quiera ver- entre Christian Grey y Anastasia Stelle- nombres ficticios de los protagonistas-o Anastasia y Christian;  o Ana y Chris, o Sr. Grey y Srta. Steele- según las circunstancias. 

Un tema importante es el del  “deslumbramiento” de la chica  pobre,  estudiante de literatura inglesa, por el apuesto empresario rico.
 La joven estudiante-virgen sin lugar a dudas-  se turba  con  el acaudalado empresario al cual va a entrevistar por encargo de su compañera de vivienda, más que nada por la arrogancia que exhibe en su comportamiento. Pero también la subyuga- en los dos principales  significados de la palabra, el de “dominar poderosamente, y el de embelesar”-  el mundo de riqueza que lo rodea, el enormísimo edificio de su compañía, el lujo de los ambientes con secretarias meticulosamente bien vestidas, con tacones, y trajes sastre, mientras ella va vestida como una colegiala-pobre, por supuesto- que lleva anotadas  las preguntas que debe hacerle pero ni siquiera tiene una lapicera para anotar las respuestas. Digamos que es una manera, también común, de iniciarse un juego de seducción.  Pero, lógicamente, no tendríamos ninguna “sombra” de Grey, si no asomara lo “oscuro”. Y las sombras se proyectan  y no precisamente en la pared, sino en “el cuarto de juegos”, “el play room” que Grey le muestra  para que vea que él no es un hombre común y corriente, porque tiene  gustos  sexuales  perversos.
En este juego en el cual él asume el rol  dominante, y ella el sumiso, existe-incluso- un “contrato de consentimiento” de dónde y hasta dónde con todos los detalles, incluidos castigos por desobedecer, pero también los suculentos premios: ropa de marca, una computadora nueva, y un auto de bastante más categoría que el pequeño usado que tiene la estudiante. La irá a buscar en helicóptero-que lleva su apellido por supuesto- y la llevará a volar en un planeador biplaza donde también se confirma el juego de peligrosísima seducción. El plano material está absolutamente cubierto y abastecido. A cada paso se hace presente el “poder”, y la idea de “posesión” o “propiedad privada”-como la canción de Rosamel Araya- ,  pero eso sí, con consentimiento de ella.
No conté la cantidad de “sombras de Grey”. No sé si llegan a cincuenta o las sobrepasan. Las locuras sombrías  de sus modalidades sexuales son múltiples y no las oculta-ahí está el completo “salón de juegos” con todos los artilugios del sado/masoquismo-.  Obviamente que esas sombras son salvajes, pero consentidas. Cuando  Anastasia dice que no, él se detiene, por lo cual no se puede hablar de “violación” pero sí de brutalidad.

“Las sombras” que más me impresionaron-que también son locuras- fueron las afectivas: Christian  no se deja acariciar, no duerme en la misma cama con la chica que desvirgó, no le  da ni una gota de ternura, -aunque parezca que sí-.

Siempre me pareció que  lo más frustrante para una mujer-además de los castigos físicos y psicológicos que indudablemente  pueden ser brutales- es la falta de gestos de cariño,  porque cualquier mujer que se precie necesita la ternura de la pareja, antes, durante, y después-aunque sea tan rara como ésta-.

Él no deja lugar a ninguna duda:

“I do not make love, I fuck hard” ( Yo no hago el amor, yo cojo salvajemente”). 

Creo que está todo dicho. Estas son las mayores sombras.

La película puede verse. No es ningún plomo. Da para pensar, eso sí.







4 comentarios:

  1. Hola Alfa, leí atentamente tu análisis, en realidad no tengo pensado ver la peli, tal vez, si la dan algún día por la tele y justo me encuentra dispuesta podría ser la única manera.
    Mi experiencia con las 50 sombras fue con los libros, los que leí en una lectura rápida, ( salteando páginas ) esperando que en algún momento pasara algo interesante. Nunca pasó.
    Tal vez la peli como es otro lenguaje, y además más acotado, pueda estar un poco más interesante, pero por ahora, paso. Cariños.

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    1. Hola Laura:
      Yo no expresé en ningún momento que sea una peli extraordinaria. (Espero no haber dejado esa idea.) Sí, dije- y lo sostengo- que es una peli que me resultó entretenida. En el comentario, para no extenderme demasiado, no mencioné la música, que apoya eficazmente la temática que se desarrolla y, por supuesto, contribuye a mantener un indudable interés. También aclaré que no leí los libros, ni siquiera en una "lectura rápida"-como la tuya, por lo cual no tengo ningún criterio formado sobre si son interesantes o no. Tampoco soy una asidua lectora de novelas eróticas. Leí algunas de las famosas como la que menciono en mi artículo. Y por supuesto, respeto tu decisión de no ir a ver -deliberadamente- estas "Cincuenta sombras de Grey". Supongo que tampoco habrás visto "El último tango en París" o "Lolita"-. Yo en cambio, como soy muy curiosa vi estas pelis y otras más por el estilo. Y también me resultaron entretenidas.

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  2. Hola Alfa: No leí en ningún lado que la peli te pareció extraordinaria. Seguramente a la peli le agregan condimentos como la fotografía, la música etc para hacerla interesante.
    He visto algunas eróticas como " Ultimo tango en París" y otras. Lolita, no, ni antes ni ahora. Pero eso podría tener tema de otro artículo. Un beso.

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    1. Puse dos ejemplos de pelis eróticas que en su momento causaron tanta -o más- polémica que ésta. (Y fueron prohibidas, por supuesto.)
      También es cierto que las películas tienen otros ingredientes, la fotografía, la música, la actuación, los escenarios. Los personajes "saltan" a la pantalla y dan una visión-siempre parcial- de lo que en un libro puede ser más extenso o intenso ( o no). Me sorprende tu negativa a leer o ver "Lolita".
      Es cierto que tuvo una repercusión muy negativa y fue calificada de pornográfica, indecente, malsana y todos los adjetivos habidos y por haber. Vladimir Nabokov fue repudiado tanto como su novela. Sin embargo, Vargas Llosa dijo que era "una de las más sutiles y complejas creaciones literarias".
      Yo leí el libro y vi la película. Por supuesto que el tema es de lo más urticante: el veterano libidinoso que se retuerce por una niña apenas núbil. Sin embargo, como tema literario es antiguo.
      Horacio Quiroga-por poner un ejemplo de los de acá- lo desarrolló en "Historia de un amor turbio". (De paso pienso que él se casó con mujeres muy jóvenes. La segunda esposa tenía la edad de su hija Eglé.). Lo cierto es que las " 50 sombras" no son únicamente las de Grey. El ser humano en sus múltiples vericuetos tiene muchas más. Desde mi punto de vista, no está mal asomarse a los abismos que nos presenta la lectura.Pero por supuesto respeto visiones que son diferentes a la mía.

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