miércoles, 11 de julio de 2012

HORNERITO DE CIUDAD

El nido de hornero visto desde adentro del salón donde practicamos TAI CHI

En verano, me inscribí en un plan promocional de  VIAAQUA SPA.  Uno de los salones tiene una  ventaja interesante para el invierno: es muy soleado y con grandes ventanales. En uno- precisamente- empezó  a anidar una pareja de horneros. Con los compañeros de TAI CHI venimos observando la primorosa labor desde sus comienzos. Alguien comentó que el nido no era tan “prolijo” como los que se veían en el campo, en cambio  a mí me pareció una obra brillante. El “terreno” elegido es prácticamente inaccesible: un rincón de un ventanal alto donde no puede llegar fácilmente ningún depredador animal, o un perturbador humano con estropajos de limpieza. También está sabiamente aprovechado el espacio: una de las “paredes” del nido  es el vidrio y otra es la propia pared del rincón. La “edificación” fue construida bien arrimada a esos dos pilares. Nosotros lo podemos contemplar a través del vidrio fijo,-como lo pueden ver en las fotos- pero no tenemos posibilidad de verle la entrada. Es muy agradable ver a los pájaros en sus  idas y venidas mientras nosotros hacemos –o intentamos hacer con mucha buena voluntad- “manos como nubes”, grulla blanca abre las alas”, “acariciar la crin del caballo”  “el rechazo del mono”  y otros ejercicios de nombres tan poéticos como estos.
Pienso que el hornerito de ciudad, ese arquitecto virtuoso, hace también lo mismo que los seres humanos: trata de adaptarse a las circunstancias que le va presentando la vida en un espacio ciudadano que va haciéndose cada vez más inhóspito. La zona Punta Carretas se ha ido transformando en  comercial- turística, y para  poder seguir residiendo en el barrio también hay que buscar “soluciones habitacionales”, sobre todo para los que somos muy afectados por el ruido: doble-ventanas, cerramientos de vidrio esmerilado,  y para evitar la violación de la intimidad: acondicionamiento del interior con cortinas verticales que nos protejan de ser víctimas de las miradas ajenas.(En uno de los edificios vecinos con ventanas laterales descubrí a un señor con prismáticos  que mira o "vicha"-como decimos nosotros-  y  no precisamente el mar.) Así como el  hornerito aprovechó la pared y el vidrio, nosotros  también procuramos crear la sensación de “refugio” en el hogar, que perdió notablemente su hermosa calidad de vida: lo más suave y acogedor  para el interior; lo más aislante, y  que produzca  la ilusión de abrigo e intimidad,-que nos "defienda" de las miradas ajenas- -como los vidrios dobles  y las  cortinas- para el exterior. ¿Ha sido suficiente? No. La transformación barrial sigue siendo tan brutal que actualmente es imposible lograr un hábitat como el de 1995 - el año de la mudanza feliz- ¿Qué se puede hacer? ¡Lo que hacemos contra viento y marea!: adaptarse y tratar de sobrevivir” a como dé lugar”.  También nosotros "construimos"  nuestra intimidad- como el hornerito-.
El nido de hornero visto desde arriba con el ventanal abierto
Aquí había un hermosísimo "chalet" que -como tantos otros- fue demolido para edificar  un edificio

2 comentarios:

  1. Querida Alfa.....que cosita tan delicada escribiste! Y me diste curiosidad de saber que era un hornero: así que fui a vichar, como escribiste tu: y aprendí dos cosas: que significa VICHAR y que es FORNARIUS....Te mandaré la foto reveladora por email!!! Ciao....Gracias.

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    1. ¡Gracias por tu comentario, Aldo! El hornero- pájaro de nuestra comarca- debe su nombre a que edifica su nido con forma de "horno de campaña" -siempre y cuando lo edifique en el campo-. Éste que anidó en el ventanal del SPA le dio una forma "adaptada a las circunstancias" no es tan "redondo" como los del campo. De todos modos ha sido un gusto verlo trabajar diligentemente con su pareja desde hace más o menos cuatro meses. Primero, arrimando pequeños montoncitos de tierra, luego, palitos, piedritas con las patitas y el pico- sus "instrumentos" de trabajo. Una ternurita. Ciao, caro

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