viernes, 7 de marzo de 2014

VIAJE A CUBA: PASEOS

Frente de la Casa de las Américas 



La primera de las visitas estaba programada por la agencia. Se nos había prometido un “paseo cultural” y - nos llevaron a “Casa de las Américas”-.
Nos recibió un cubano simpatiquísimo- como la mayoría de ellos- Gerardo Hernández- que nos asesoró sobre todos los tesoros que allí se albergan. Fue muy emocionante transitar por los mismos lugares que tantos  compatriotas pisaron anteriormente. Nos consta la simpatía que les profesan por los comentarios que nos hicieron. También tienen en sitial superior a personajes que hicieron historia. Uno de ellos,- indudablemente- es el Che.  Mientras esperábamos a que todos los compañeros se nos unieran Gerardo nos contó un episodio. Un uruguayo fue a dar una conferencia- no recuerdo el nombre, pero lo que interesa es  la confusión que originó- que en su alocución, manifestó que el Che había sido “un mojón” para toda Latinoamérica. Parece ser que varias personas acudieron a Gerardo para preguntarle “qué tal era ese uruguayo del discurso” hasta que se enteró de lo que había dicho. En el coloquio cubano, “mojón” significa lo mismo que para nosotros, “sorete” en el  rioplatense. ¡Nada más alejado de lo que él había querido significar! –Concluyó Gerardo con una sonrisa- ¡Si habrá que tener cuidado con el uso del lenguaje cuando se sale de la comarca habitual!
El Che en Casa de las Américas. Visión parcial de un trabajo artístico


 Otro personaje por el cual manifiestan gran simpatía es  José Mujica. También recibieron a la murga “Agarrate Catalina”, y escucharon-pasmados- las gruesas bromas que se hacían sobre él- absolutamente inadmisibles para ellos que no juegan de ninguna manera con los que quieren y admiran-. Nada más alejado de nuestra realidad, porque los conjuntos de carnaval- y en especial, las murgas- sacan partido de las características más salientes de las personalidades de la realidad nacional.  Hubo – y hay -políticos que se enojan cuando forman parte de un cuplé sardónico, pero si eso ocurre,  las murgas se ensañan aún más con ellos, por lo cual lo más aconsejable  parece ser lo que hacen Mujica y su señora- se sientan en la primera fila del teatro de verano y se ríen a mandíbula batiente de las ocurrencias-
Las obras de arte que se exhiben en Casa de las Américas son maravillosas: “Para que la libertad no se convierta en estatua”, allí están deleitando los ojos de los maravillados espectadores.
"El árbol de la vida" en Casa de las Américas 

VISITA A “EL VIGÍA”- LA CASA DE ERNEST HEMINGWAY-

El frente de la casa "El Vigía" de Ernest Hemingway 


“El Vigía” fue-desde el principio- uno de mis objetivos.
No fue nada fácil hacer coincidir voluntades porque todo el mundo decía que “quedaba lejos” y que había que pagar una camioneta que me/nos llevara hasta allá y me/nos esperara durante el rato que durara la visita. Pero como yo ya tengo bastante experiencia en viajes, sé que hay que insistir para lograr lo que se quiere. El viejo dicho: “el que se quema con leche, ve una vaca y llora” es pura verdad. En uno de mis viajes a Europa, en Barcelona, me quedé sin conocer  el parque Güel- diseñado por Antoni Gaudi- porque el maldito guía catalán se empeñó en que “quedaba lejos” y “no estaba dentro del itinerario”. Yo ya  no creo que pueda volver otra vez a Barcelona,-realmente- por lo cual, me quedé sin conocer ese lugar tan especial. A fuerza de golpes, se aprende. ¿Queda lejos, no está en el itinerario? Santo y muy bueno. Si “queda lejos y no está dentro del itinerario”- el que diseñan para apurados turistas- hay que pagar más  y agregarlo por las de uno. Así de simple. Con mi habitual tozudez: insistí, insistí, e insistí. Insistí tanto que –incluso- dije que pagaba yo solita la excursión si no conseguía suficientes personas interesadas. No fue así. Felizmente, fuimos nueve. Todas mujeres- con un paciente y amable guía-. Creo que fue una de las mejores tardes porque no anduvimos a los apurones- las visitas “por la ciudad” y similares son a vuelo de pájaro y no dejan tiempo ni para respirar-. Esa tarde, en cambio, paseamos a nuestro gusto por los amplios jardines de la casa, sacamos y nos sacamos fotos de todo tipo y disfrutamos  a más no poder de un entorno de privilegio. Tanto fue así que hubo algunos instantes en que pensé-locamente- que en cualquier momento, se nos iba a aparecer Hemingway-con sus pantalones de explorador-cazador y su sonrisa más amplia- con uno de sus daiquiris en la mano-
Una ternura: la máquina Corona,  instrumento de trabajo de Ernest Hemingway 

Aunque no dejan entrar a la casa, desde las ventanas pudimos ver todo el interior. No es una casa lujosa, tampoco la calificaría como una “mansión”. Sí es una casa cómoda, con ambientes grandes y libros por todos lados-incluso en el baño-. Hay recuerdos de su vida de cazador- grandes cabezas colgadas de animales disecados- A mí no me no me causó ninguna impresión negativa. Leo a Hemingway desde la niñez, porque sus libros estaban en la biblioteca de mi madre. ¡Ya sabía que era cazador y que había tenido una vida aventurera! Tuvo cuatro esposas, y quién sabe cuántas aventuras más. Sé también que fue alcohólico, que se enfermó y se suicidó. No en la casa de Cuba, sino en  la otra que tenía en Ketchum-Idaho-  ¿Vamos a juzgarlo por eso? Yo no. A mí me importa  su magnífica obra narrativa y su insuperable calidad para trasmitirla. ¿Lo demás? ¡Es puro cuento!
En "El Vigía" hay  libros hasta en el baño 


OTRA VISITA SOÑADA: EL DELFINARIO

Un delfín nadando tranquilamente en la laguna antes de la actuación


El agente de SIUR que nos recibió en Varadero dio una información somera sobre los posibles paseos. Yo tenía “otra idea fija”: ir al delfinario. No me dio casi nada de información y además trató de disuadirme diciendo que “no había espectáculo con los delfines” que simplemente "se pagaba  una entrada para entrar a la laguna con ellos”. Mentira. Hubo espectáculos. Se daba uno de mañana y otro de tarde.  El agente lo  que más promocionó fue una excursión a Cayo Blanco que ofrecía ir en barco, y pasar un buen tiempo en el Cayo. La “estupenda atracción” de ese paseo era ese viaje,-supongo que en un catamarán-  a mitad de camino la visita a  un delfinario  en el mar,-donde  si el clima lo ameritaba, se podía hacer “snorkel”-, almorzar y disfrutar del aire libre. A mí no me interesó. En el enorme hotel de  Varadero teníamos todo incluido-incluso hubo algunas entradas reservadas para los que querían ir a los restaurantes especiales en lugar del buffet-. Por otra parte, tengo experiencia en esos promocionados “paseos en barco”. Ya fui a uno en Brasil y al regreso hubo una tormenta tan brutal que prácticamente puso al barquito de punta. En este caso, en Varadero, no fui muy afortunada con la información brindada por  el hotel, por lo cual gasté más dinero del que hubiera empleado si me hubieran brindado la correcta información pertinente. Pero de todas maneras, con la compañera Kily, nos alquilamos un taxi y fuimos por las nuestras- únicamente ella y yo-. Fue una delicia y ninguna de las dos se arrepintió ni mucho menos. Yo no quise meterme en la laguna porque aunque tenía  chaleco salvavidas me producía terror la idea de no hacer pie, pero de todas maneras, siguiendo las instrucciones del entrenador los delfines se aproximaron, acercaron sus hocicos a mis mejillas, se pusieron “panza arriba” para que los acariciara y yo quedé contentísima.  Kily sí, se tiró al agua con destreza y la foto en la que aparece con los delfines es prueba contundente de su alegría. Indudablemente, otro logro efectivo. Contagiamos el entusiasmo a otro grupito que fue al día siguiente  y experimentó la misma felicidad  que nosotras. ¿Qué más se puede pedir?  
Antes de la actuación pasan niños a recibir caricias  de los delfines 

Las agencias de viaje tienen criterios“estándar”, por esa razón,  es aconsejable trazarse un “plan propio” de paseos o lugares a visitar y no ceder ante ningún intento disuasivo. ¡Vale la pena hacer lo que  se quiere, cuando se quiere y donde se quiere!  ¡Se los aseguro!








3 comentarios:

  1. Alfa:sigo con mucho interés tus relatos....Tu experiencia como turista viajada...te sirve mucho para jerarquizar, optimizar calidad,interés y tiempo...
    La casa de las Américas un refugio muy bien armado...al igual que la visita a al lugar donde Hemingway paso tanto tiempo.No conoci el delfinario...Para otra....Gracias.

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  2. Gracias por tu comentario Mabel. En una de las novelas de Cervantes- "El Licenciado Vidriera" que tiene muchos aforismos, me quedó uno que sirve de ejemplo para lo que tú señalas: "Las luengas peregrinaciones hacen a los hombres discretos". Viajar nos hace más discretos; conocer otras culturas, otras costumbres, otras maneras de sentir, otras comidas nos hacen menos estúpidamente necios y ayuda a que se nos desaparezca la soberbia-ese pecado que figura y con razón como uno de los mortales- El delfinario vale la pena, y no me cabe duda de que lo conocerás apenas puedas. Estoy segura de que te encantará.

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  3. Alfa; me encantó esta entrada. Para que te de un poquito de rabia te contaré que en Barcelona, me fui por las mías al Parque Güell. Maravilloso.
    Respecto a los tan mentados tours, es verdad, cuando he viajado en alguno de ellos, te llevan a donde quieren , ves poco, lo que te interesa te lo pasan de largo. Está muy bueno, dentro de las posibilidades de cada uno, averiguar primero y luego tratar de concretar aquello que puede gustarte. Una experiencia inolvidable es conocer un lugar con un nativo que lo ame y te muestre esos lugares increíbles fuera de los circuitos. Saludos.

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