sábado, 12 de septiembre de 2015

RICKI LA ROCKERA Y EL AMOR QUE NO DEJA CAER


Meryl Streep como  la rocquera Ricki en la peluquería (Imagen tomada de Internet)

Meryl Streep en la peli   Ricki and The Flash” asume el  papel de una madre que abandonó a su familia para seguir su sueño rockanrolero. Un tema similar fue planteado en “Directo al Corazón” donde  tuvimos  la oportunidad de ver a Al Pacino haciendo el papel de un viejo rockero que deja de lado toda su vida de aparente éxito para encontrar el sentido de su vida. No es el caso de Ricki. Toca en un boliche con su banda “The Flash” y   en ese ambiente, su música  es aceptada y  aplaudida, pero no le ha dado ni siquiera, un nivel económico medianamente aceptable ya que durante el día trabaja de cajera en un supermercado. Además,  es mujer y el planteo viene –precisamente- porque tampoco ha sido para nada una madre tradicional ya que  sus hijos fueron criados por el padre y su segunda mujer.
Ricki señala irónicamente ese difícil y nunca bien aceptado papel de “mujer emancipada rockanrolera”. Esa discriminación no se produce cuando el rockanrolero es  un  hombre. Más o menos dice así:
“( Mick Jagger) tiene siete hijos con cuatro  mujeres distintas. No los crió él, sino un batallón de niñeras, pero siendo mujer del rock, no te vayas a olvidar de un cumpleaños porque te crucifican.”.
Tuvo dos hijos y una hija. Es esta última la que produce el cortocircuito: es abandonada por su marido; entonces el padre llama  a Ricki para informarle el lamentable estado en el que se encuentra. Y ella acude, con su guitarra, su campera de cuero, sus botas, su pelo largo-como se usaba en los 70: con un costado con trencitas-  y todo su aspecto de rockera vieja. Sin un mango. Es él el que se encarga de pagarle hasta el auto que la conduce a la casa. Allí Ricki se deslumbra con todo lo que ve: la mansión fastuosa, - evidentemente montada para impresionar-.  La  – o las- heladeras- desbordando de alimentos de todo tipo. Además,  por todos lados, se exhibe todo  lo que brinda un buen poder adquisitivo. Sin embargo, pese a todo eso, la hija se ha querido suicidar, y la rockera vieja deja  paso a la madre. Y es la madre la que se ocupa de que la muchacha se bañe, se corte el pelo, coma, y en fin, vuelva de una u otra manera a la vida. Es una película con estereotipos. Eso sí. Tenemos el papel de Meryl Streep- como la rockanrolera que dejó todo para perseguir el sueño de hacer y vivir de su música; el papel tradicional de ama de casa-que asumió la segunda- y que desempeña a la perfección a juzgar por los suculentos desayunos que produce-; el papel tradicional de “padre proveedor”, de excelente nivel económico que ha dado todo el confort posible a  la familia; y los tres hijos con sus diversidades. Incluso uno de ellos, gay declarado. Una situación que su madre ignoraba también, por haber estado ausente de sus vidas. Son estereotipos. Pero la película se deja ver   y oír, porque Meryl canta y lo hace bien. Es estupenda la versión que hace de la canción de Bruce Springsteen: “My love will not let you down” (Mi amor no te dejará caer) Y no. El amor no deja caer nunca.
Cuando la rockera deja paso a la madre, tampoco. Aunque no sea la madre ama de casa, la que cocina, la que lava, la que plancha, la que va a buscar a la escuela, esta madre rocanrolera también tiene su lugar en el mundo. Y lo tiene porque aún así como es, quiere a sus hijos, los comprende, los “apapacha”  y ellos se dejan. Porque una madre siempre se valora, sea como sea.
Pienso que un filme no necesariamente tiene que ser dramático, también puede ser como este, sin grandes pretensiones, pero con un argumento convincente que agrade.
No es una película para ganar un Oscar, pero-como la de Al Pacino- se deja ver con interés, tiene buena música, buena actuación y entretiene.





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