jueves, 3 de septiembre de 2015

CIRCUS CIRKOR CIRCO-CORAZÓN


La primera tejedora al comienzo de la obra 

Mientras la televisión nos impacta con imágenes aterradoras de 
niños buscando   refugio, junto con sus familias,-  que lamentablemente encuentran la muerte-, y mientras también en mi país se suceden uno tras otros hechos de una violencia que se ha escapado de las manos de los responsables, aparece una compañía de circo sueca que presenta-paradojalmente- un espectáculo que se llama  “Knitting Peace”- “Tejiendo la Paz”.

Tejedor en el espacio 

Para eso, recorren el mundo con este espectáculo que unió las palabras “circo” y “corazón”- en sueco- con la  delicada utopía  de cambiar el mundo en forma positiva. Los alienta el auténtico  deseo de lograrlo. Para eso tejen, para eso urden, y nos dejan alelados en la contemplación de una obra muy singular. Entrenan horas y horas  para darnos  este finísimo espectáculo que nos deja boquiabiertos y nos llama-indefectiblemente- a la reflexión. ¿Es posible “tejer la paz”? ¿Es posible que el ser humano deje de lado la  maldad y se vuelva comprensivo con sus congéneres?
Tejedor que además toca el violín en el espacio 

El hilo conductor del espectáculo es el tejido. Desde el comienzo aparece una de las intérpretes, en el escenario cerrado con una madeja que va desenredando y tejiendo frente al público. Todos tejen, la música y el canto alucinante de un violinista, que también urde, acompaña todas las magníficas escenas. El circo está presente en piruetas y acrobacias, pero es todo a través del tejido. 
El tejido como labor colectiva 

Me recordaron a Aracnea, la tejedora que quiso ser superior a Palas Atenea. Sin embargo a estos tejedores no los guía la ambición, ni la desmesura, ni la arrogancia sino el deseo vehemente de la paz entre los seres humanos. Lo que tejen, al final, se extiende hasta los espectadores, en largas hileras, todos participamos, todos urdimos. Está en nosotros lograr la paz y la armonía. Es un hermoso espectáculo que vale la pena ver para disfrutar y reflexionar.  
También se puede urdir magistralmente desde un aro. Arriba el violinista acompaña, en la madeja se espera





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