sábado, 20 de mayo de 2017

CAPUCHINO Y SACRAMENTO

Capuchino y Sacramento- por ahora-

Hace unos días leí comentarios y vi programas que se centraron en  la polémica que se generó  por la negativa a  colocar una estatua de la virgen María en la rambla. Me resultó extraordinaria la atención que provocó. Ya sé que los gobiernos van y vienen y es bastante común que se pronuncien en forma negativa cuando de alguna manera se proclaman ateos o libres de todo credo religioso. De todas maneras me dio que pensar porque en el país no sería la única imagen religiosa o similar  que hay en los predios públicos.
Aunque fui educada en mis primeros años en una escuela de monjas, no me quedó ningún vestigio de apego religioso. Mis suaves creencias no están arraigadas en ninguna religión en particular sino en una filosofía de vida que uso para estar en este planeta y no perderme entre sus  sinuosos  meandros.
Habitualmente, no   llevo puestas  imágenes religiosas ni  las promociono, sean de la religión que sea, pero si alguna vez me pongo  alguna  no es con sentido religioso sino estético.  De todos modos, aún siendo así, me resultó bastante chocante el rechazo a la imagen de María en la rambla, ya que está-sin ningún tipo de reparo- la imagen de Iemanyá- la virgen de la religión umbandista- y, también la estatua del "Greeting Man"- regalo de Corea- Por lo visto, estas dos imágenes no recibieron el mismo tratamiento. En el primer caso es una imagen religiosa, y, en el segundo, aunque es un regalo, es, de todas maneras, la representación de una alegoría: un "hombre que saluda" es la manera de entablar una primera relación.
Yo  no tengo una predilección por ninguna imagen en particular, pero, me parece, que si hay otras del mismo tenor, la virgen no habría ofendido a nadie con su presencia en la rambla. Por otra parte, pienso que de una manera u otra se está llegando a extremos que no son positivos para la convivencia.
Muchas mañanas, voy a Mac Donald Café a desayunar. De paso, además de un suculento desayuno, aprovecho a darle un vistazo al diario. Habitualmente pido lo mismo: un capuchino mediano y un Sacramento.
Si seguimos en esta onda restrictiva ¿ Terminarán cambiándole  el nombre a estas dos delicias?




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