domingo, 27 de octubre de 2013

PUBLICIDAD INVASIVA

¡Ay, ay, ay, ya empezamos con los aprontes! 
-Buenos días, ¿habla Fulana de tal?
- Sí, soy Fulana de tal.
-Me llamo María Inés, y le quiero acercar un material informativo sobre un seguro así y asá.
-Gracias pero ya tengo todo lo que necesito.
- Sra. No tiene ningún compromiso, es simplemente un material informativo por si a Ud. le interesa….
-No. No me interesa. Con lo que el Estado me saca con los impuestos no me queda disponibilidad  para pagar más nada.
-¿Está segura, señora? Mire que quizás…
-No quizás nada. No me interesa nada. Le dije ya varias veces que no. ¡No me llame más!
-¡Sra.! ¡Es mi trabajo!
-¿Su trabajo es molestarme en las horas en las que estoy atareada  en mi casa?
-¡No Sra.! ¡Yo la llamo para ofrecerle…!
- Srta. ¿Ud. entiende español o no?
-Sí entiendo pero….
-Muy bien. Le dije que no, que no tengo interés en recibir ninguna información. No quiero comprar nada. Y si quisiera, buscaría la información necesaria. Adiós.
¡Plunk! (ruido del teléfono cortado con rabia)
***
El diálogo que acabo de transcribir-palabras más, palabras menos- lo sostuve más de una vez con una pesada que llama dos por tres con idéntica persistencia.
 Sí. Soy dura para contestar. Tuve  una nefasta experiencia con un seguro que me encajaron por teléfono cuando con  mi esposo -gravísimo- cometí el espantoso error de decir que sí para sacármelos de encima.  Esa vez me enteré del seguro que “había contratado por teléfono”-en una “invasión” tan persistente como esta otra- porque después de fallecido mi esposo, quise poner “la casa en orden”, familiarizándome, por ejemplo, con las cuentas que nunca antes había llevado. Una de las primeras medidas que tomé fue cancelar tarjetas de crédito/débito que no necesitaba o que no quería usar más. Así, al querer cerrar una, “tropecé” con ese “seguro”. Y tuve que pagar un año entero de servicios, porque tenían mi voz grabada con mi aprobación. ¿Cuándo dije que sí? ¿Por qué dije que sí?  Honestamente, no me acuerdo. Estaba  absolutamente dedicada  a tratar de  darle a mi esposo el mayor confort posible en su dura despedida de la vida. No sé ni lo que contesté ni cuándo. Por esa razón, ahora soy drástica y  bruta. No hay otra manera de sacarse de encima  a estas cretinas preparadas para joder. ¿Tienen ese trabajo porque no hay otro? Lo lamento. Pero yo no tengo ningún motivo para aceptar  sus ofertas, no las pedí, no las necesito, no las quiero. Y lo recalco. Por las dudas. En eso, estoy de acuerdo con Mujica: hay  que ser sobrio, austero en las compras y – muy cuidadoso- sobre todo con las tarjetas de crédito que ofrecen a troche y moche “sin cargo por dos años” para engancharte más y mejor.
Si estoy trabajando cuando llaman, no atiendo el teléfono. Amigos y familiares saben que pueden dejarme el mensaje, yo los llamo apenas puedo. Además con el invento de las redes sociales, nos comunicamos con bastante frecuencia por esos medios.
¡Otra perspectiva de los preparativos ! 

Pero la insistencia telefónica no es la única. También vienen al edificio, tocan el timbre en todos los apartamentos con las ofertas más inverosímiles que se puedan esperar.
Además de eso están la TV y la radio, que no solo tienen unas tandas extensas sino que-además- los propios conductores cortan la más interesante de las entrevistas con este tipo de interrupción:
-¿Problemas de visión?
-¡Sí, tuve! Pero los solucioné con Óptica El Vidriecito donde encontré los mejores lentes a un precio absolutamente imbatible. Vaya a Óptica El Vidriecito etc.
 Lógicamente después no tienen ni la más pálida idea del tema que estaban desarrollando con el entrevistado y tampoco cómo retomarlo.
En esta época ya empezó la publicidad “campaña de fin de año” destinada-toda ella- a desplumar a cuanto ser vivo pulule por los Shoppings y aledaños.
¡Sí Señora! ¡Ya empezó. Eche un vistazo y observe  cómo se está preparando el tablado de exhibición del árbol navideño- o lo que sea- que colocarán-como todos los años-  en el centro del Punta Carretas.
 
¡Sí, señora, ya empezó "la movida" ¿Por qué no me cree? 
En cualquier momento largarán las campanas al vuelo y moriremos absolutamente aplastados por avisos de todo tipo. ¡Sálvese quien pueda!  ¡Y todavía no finalizó octubre!







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