miércoles, 13 de agosto de 2014

BUEN CINE URUGUAYO MR. KAPLAN

Realizador Álvaro Brechner,  Héctor Noguera como Kaplan  y Néstor Guzzini como Wilson



El martes, l2 de agosto de 2014, me dediqué a dar unas cuantas vueltas. Fui al centro a buscar un  libro, de pasada me traje  un regalo que me había mandado   una amiga de  Alemania,  y cuando volvía se me dio por ver los horarios para ver en el Shopping Punta Carretas, la película de Álvaro Brechner: Mr. Kaplan.
Se le hizo  bastante publicidad y también está recibiendo muchos comentarios positivos. Yo no me guío nunca por los comentarios, y tampoco acostumbro a ver  el “tráiler” o- sea  lo que antiguamente se llamaba la “sinopsis”- porque antes prefiero  ver y decidir si me interesa o no. Y me interesó. Y me entretuvo. Y me gustó.
Después vi el tráiler y escuché un  comentario de una radio que encontré en Internet. Me resultó bastante soso  porque se basó  más que nada en si el actor –que es chileno- tenía o no tenía acento uruguayo. Evidentemente Mr. Kaplan representa a un hijo de extranjeros que puede tener acento(o no), como lo han tenido (o no)  los  que han sido nuestros antepasados, porque como oí decir muchas veces, “nosotros descendemos de los barcos”. También me molestó que los comentaristas no supieran los nombres de los actores y se refirieran a Nidia Telles como “la actriz veterana que hace de mujer de este viejo que no sabe qué hacer con su vida”. No se puede ni se debe desconocer la trayectoria de una excelente – y hermosa- actriz uruguaya.  Por lo menos se podían haber tomado la molestia de leer alguna información. ¿No? Tampoco me pareció acertado que dijeran que puede ser una película adecuada para “ personas mayores”-porque se refiere a la vida de un viejo que  empieza a buscarle  un sentido a su vida y eso lo lleva a la  aventura de perseguir a un supuesto nazi para secuestrarlo y llevarlo a juzgar para que pague sus crímenes.  A ellos, que actualmente son jóvenes también les va a pasar la aplanadora del tiempo y –estoy segura-  cuando eso les ocurra, ya no se van a burlar más.
Vi también alguna  que otra entrevista televisiva al Director Álvaro Brechner, pero en un caso,  la mujer que preguntaba hablaba demasiado, tanto, que no dejaba que él- que es muy inteligente, calmo y coherente- dijera lo que quería decir. Lo interrumpía una vez sí, y otra también. En otra ocasión, la conductora se le postulaba para actuar en sus  próximas películas, porque no había sido aceptada para esta. Una desubicación completa. Una lástima.

Retomo lo principal de lo que quiero comentar. La película me interesó,  me entretuvo y me gustó.

En primer lugar, Jacobo Kaplan, está concebido como un veterano  que empieza a perder los rasgos  de independencia a los cuales estaba acostumbrado. En él  ya se manifiestan las dificultades para oír y  ver que se  suman a la impericia    para manejar el auto, lo que lo lleva a la imposibilidad de renovar la licencia de conducir. En ese hecho aparentemente trivial-que no lo es- germina   la idea de hacer algo fuera de lo común, porque  de una manera sutil se le va creando una confabulación familiar para que no maneje, y  para que no haga nada que resulte inadecuado. Así, su familia compuesta por su mujer, Rebeca,  dos hijos varones,-muy destacado “Isaquito”-  nueras y nieta, se encargan de crearle a su alrededor todos los algodones posibles para envolverlo con suavidad. Pero Jacobo no quiere eso. Se resiste. Mientras su familia se empeña en tratarlo como a un lelo,  él-en cambio-  quiere encontrar respuesta a cuestionamientos filosóficos  como estos:

-¿Qué hice de memorable?
-¿Es el mundo mejor gracias a mí?
-¿Cuán útil fue mi existencia?

 No todo ser humano se  hace estas preguntas. Pero Jacobo sí. Y para encontrar las respuestas se embarca en una aventura quijotesca con un “socio”- en realidad, un conductor que le asigna la familia para que le maneje el auto cuando quiera salir a algún lado-
Y Jacobo Kaplan (encarnado maravillosamente bien por Héctor Noguera)  y Wilson Contreras, un ex policía, (estupendo el actor Néstor Guzzini en ese papel)  se “embarcan” en una aventura fenomenalmente tragicómica. Sé que  los actores y actrices que participaron fueron elegidos cuidadosamente, -no los nombro a todos para no aburrir-, pero realmente, todos, absolutamente todos se destacaron en la obra. 
Kaplan y Wilson, tienen vidas anodinas, comunes, sin destaque.  Necesitan un acicate que los saque de la rutina y lo encuentran en la aventura a llevar a cabo.
Mr. Kaplan y Wilson en pos de la aventura -no se pueden dejar de ver-tampoco- los "detalles" de la vestimenta

El joven realizador uruguayo  nacido en 1976, es Álvaro Brechner. Supo  crear una buena historia-aunque haya tenido antecedentes previos-  porque  encontró  una adecuada manera de contarla y re-significarla.
Hay muchos aspectos a los cuales hay que ponerles atención. Muchos.Destaco otros:
La ternura: Visible por ejemplo, en los apelativos afectuosos que se dan Jacobo y Rebeca para nombrarse a sí mismos. Cuando se transcurren juntos tantos años- más de cincuenta- se han enraizado algunas costumbres que vistas por “extraños”- los espectadores lo somos- pueden resultar fuera de lugar. Como decirle “bebe” al veterano, o “pichona” a ella- (vayan a ver la película y descúbranlos, y-de paso- averigüen qué quieren decir porque no son apelativos en español-)

La música: elegida y realizada especialmente para la película. Me hizo acordar  a la música de otros realizadores. (También vayan a verla y descúbranla.)
Les aseguro que van  a ver una historia no únicamente bien contada, sino bien “armada”, bien fotografiada, bien actuada, bien musicalizada, bien filmada, con un destaque especial para algunos lugares nuestros que parecen adornarse para mostrarse con sus mejores galas. Los vemos y pensamos ¿Es así tal o cual lugar? ¿Pocitos luce tan bien como en la película? ¿Realmente?  A mí me pareció que estaba viendo ese barrio por primera vez en mi vida, y, sin embargo, vivo desde hace muchísimos años, a pocas cuadras de él. Casi podría decir que mostrado  en la película, lo vi con otros ojos. 
Vean el filme  y después cuenten lo que les pareció. Y sobre todo, disfrútenlo. Bien vale la pena.










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